Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tolerar al Intolerante
Eduardo García Gaspar
26 noviembre 2007
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
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Cuando dos formas diferentes de pensar se ponen frente a frente y esas formas de pensar son las de dos culturas o civilizaciones, casi siempre se tratará de un conflicto de visiones y una gran parte de ese conflicto será religioso, aún entre ateos. Si esto es cierto, el conflicto entre el mundo occidental y el Islam es cosa seria.

Si usted rasca las superficies de las culturas encontrará siempre en lo más profundo bases religiosas. Tome usted a la mentalidad occidental y lo verá: sus ideas de libertad, igualdad y dignidad humanas fueron traídas del ideal judeo-cristiano. Por mucho que los progresistas de ahora lo traten de ignorar, es la verdad. Y eso aplica a los ateos que comparten esas mismas creencias.

Y si del otro lado está una civilización que desdeña esos valores o que, peor aún, los considera anatema, el conflicto no esperará. Esto es bien captado por la cultura occidental y en ella se ha desarrollado una manera de enfrentar el choque, una cosa que ha sido llamada en palabras actuales “tolerancia”, a la que se ha elevado a una posición de valor máximo, especialmente por intelectuales y académicos que se comportan como si hubiesen encontrado una varita mágica.

La palabra es desafortunada porque implica una reacción pasiva, la de desaprobar dejando hacer. Esto funciona bien en conflictos dentro de una misma civilización, cuando se comparten las mismas ideas, como por ejemplo en el caso de la pornografía. Pero esa reacción de desaprobar y dejar hacer cuando se trata de otras mentalidades no tiene el mismo efecto positivo, sino uno que conduce a la indiferencia y el desdén ante los demás.

Hay mejores palabras que tolerancia para describir la meta buscada: amabilidad, cordialidad, urbanidad, que llevan dentro de sí un contenido positivo. Ya no se trata sólo de tolerar, como si la otra parte fuese una plaga indeseable, sino de entender y de mostrar deseos de interactuar. La tolerancia sólo puede ser entendida, cuando se trata de otra visión del mundo, como desdén inactivo.

El problema es que la entronización de la tolerancia es un producto occidental, basado en una mentalidad que es el última instancia cristiana y que separa unas cosas de otras. Es eso de dar al César lo del César. Y es un producto de la historia occidental, también cristiana, que produjo la elevación de ciertas ideas, como la de John Locke en su carta, llamada precisamente de la tolerancia.

El punto débil de esto es que la tolerancia, como la amabilidad, acarrean un sentido de comprensión mutua. Ambas partes entienden la idea y la comparten. Pero la situación se agrava cuando una de las dos partes no tiene a la tolerancia como un valor, o quizá ni siquiera la entienda, o peor aún, la considere negativa.

Si acaso hay algo en las dos visiones que se ven cara a cara que les haga ver a la tolerancia como algo deseable, mejor que el enfrentamiento, tendremos seguramente una convivencia pacífica, algo como una indiferencia mutua que no promueve las interacciones, pero al menos no tiene conflictos graves. La comunidad se debilita al aislarse sus individuos y segregarse voluntariamente, pero insisto, no habrá un choque inevitable serio.

Pero si ese llamado a la tolerancia no es entendido por una de las partes, quizá lo único que se logre es posponer el choque. La tolerancia, por diseño, es una avenida de dos sentidos, en la que ambas partes ceden algo. El problema es que una de ellas no lo haga y eso plantea un problema claro. ¿Qué tanta tolerancia puede tenerse ante la intolerancia? Me parece que esto no ha sido planteado con la frecuencia que debiera.

La exaltación y los cantos que tanto alaban a la tolerancia yerran de cabo a rabo en cuanto que la colocan como una solución universal. La tolerancia es una idea occidental que también puede usarse con otras culturas que la comparten, en cuyo caso no hay problemas severos. Y puede usarse dentro de una cultura en la que ella se entiende. Es una solución pasiva y no por eso mala.

Sin embargo debe atenderse la otra posibilidad. ¿Qué tan tolerante debe serse con el que odia a la tolerancia?


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