Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Clases En Un Mercado
Eduardo García Gaspar
29 diciembre 2008
Sección: ECONOMIA, LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No creo que haya una mejor clase de economía que la que se recibe dentro de un supermercado, o mejor aún en un mercado popular de pueblo. Allí nadie está preocupado por tendencias al equilibrio de los precios, ni conocimiento perfecto, ni nada de esas cosas. Allí se ve, si es que se quiere, la real y verdadera conducta humana.

Lo primero que se ve es esa tendencia natural a intercambiar lo que a unos sobra con lo que a otros falta. Es fascinante cómo esta realidad destruye la más refinada teoría de que en todo intercambio, alguien sale perdiendo. Basta ver que, después de comprar unos tomates, el comprador y el vendedor, sonríen: ambos lograron lo que querían.

Refinadas y falsas teorías afirman que lo que determina el valor de las cosas en la cantidad de trabajo necesaria para producirlo (David Ricardo y Adam Smith entre ellos). No hay que ir mucho más allá de un mercado para saber que no es cierto. Lo que determina el valor de los bienes es lo que el comprador cree que le servirán. Si algo no me es de utilidad, no vale nada para mí, a pesar de que quien lo produjo haya pasado tres semanas trabajando.

Este error de creer que el trabajo determina el valor del bien y que puede ser corregido con la simple visita a un mercado, fue una de las ideas de Adam Smith. La creyó cierta e incluso creía que, por ejemplo, un proveedor de servicios cualquiera, no creaba nada. Sobre este error de Smith y Ricardo, Carlos Marx fundamentó su idea del valor-trabajo. ¡Ah, si los tres hubieran ido a un mercado!

Se argumenta que en los mercados deben existir un conocimiento perfecto por parte de sus protagonistas. Otra visita al mercado podría haber solucionado esto: pregunte a usted a quien compra tomate si sabe el tonelaje producido en la zona, o los precios de las importaciones. Todo lo que necesita saber es el precio y la utilidad que piensa queen ese momento le dará el producto. Y el vendedor no necesita saber si el tomate será usado para hacer salsas o mermeladas.

A lo que estoy yendo es a ver que la realidad nos provee de mucha información, si es que se quiere ver. Si voy al mercado a comprar cerveza, debe haber una razón: la quiero por la razón que sea y puedo realizar esa compra. Actúo porque puedo razonar que esa acción mejorará mi situación, poco o mucho. Y si soy el que vendo la cerveza, es lo mismo, la hago porque creo que venderla mejorará mi situación.

Este es un sentido común absoluto, sustentado en hechos incontrovertibles, no son teorías de salón de clase ni  elucubraciones. De esa realidad, más aún, pueden sacarse conclusiones que son igualmente innegables. Sólo se necesita un poco de perspicacia. Por eso sospecho terriblemente de los grandes planes gubernamentales. Los crean personas que no han pensado en lo que sucede dentro de un mercado.

Por eso salen a la luz teorías falsas sobre las que se toman decisiones equivocadas. Piense usted en la alegría del gobernante que encuentra a una teoría que dice que si se baja la tasa de interés la economía crecerá. No tardará mucho en decretar esa reducción de la tasa de interés desde su escritorio alejado de un mercado. La economía no puede funcionar con rebajas dictadas por decreto.

Hay otra cosa maravillosa en los mercados. Aún en el más pequeño de ellos, no hay nadie que tenga una posición de mando forzoso. Nadie le dice a nadie qué comprar ni qué ofrecer. Los oferentes llegan con sus productos y los compradores con su dinero y si acaso alguien compra, es que hubo un acuerdo de precio y cantidad. Más justicia es difícil de tener.

Lo que ignoran los burócratas es otra cosa. Para que el comprador llegue con dinero, antes necesitó ser vendedor. Un taxista llega a un mercado a comprar porque antes vendió sus servicios. Si no vendió algo antes no podría llegar a comprar. Todos somos compradores y vendedores. Por eso es una tontería alarmarse de tener un déficit comercial con China, por ejemplo. Si usted y yo tenemos un déficit comercial eterno con el dentista es porque tenemos un superávit comercial con otros.

Son estas cosas las que me hacen dudar de los grandes planes de los gobernantes, porque con gran frecuencia esos grandes planes están sustentados en las más débiles hipótesis y en una gran ignorancia de lo que en realidad sucede cuando las personas son dejadas en libertad.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural. Tiene una colección de más de tres mil textos.



4 Comentarios en “Clases En Un Mercado”
  1. LEIDY CORREA Dijo:

    nececito saber mas afondo del mercadeo porfa lo mas pronto posible osea hoy. NOTA DEL EDITOR: quizá sea una buena idea recordar eso de no dejar para otro día las cosas que pueden hacerse hoy, o que pudieron hacerse ayer… incluyendo la mejora de la ortografía.

  1. Contrapeso » Lavoie, México y la Economía Democrática
  2. Contrapeso » Libre Mercado: Una Definición
  3. VIDEO DE NEGOCIOS POR ARTURO FLORES BACA | negocios917




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