Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Errores de Gobierno
Eduardo García Gaspar
18 agosto 2008
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hace poco, la revista Foreign Policy hizo un ejercicio interesante: recopiló una lista de los peores consejeros gubernamentales recientes. Se trata de personas que, como el ministro de agricultura de Zimbabwe, recomendó rechazar la ayuda internacional alimentaria al afirmar que su país tenía maíz de sobra, lo que era falso.

De entre los casos citados, hay uno que traté en marzo de 2003 sobre la propuesta en Francia de remediar el desempleo por medio de la disminución de la jornada de trabajo obligatoria. Predije que sería un fracaso, lo que me costó algunas acusaciones de ser ignorante por parte de quien apoyaba esa medida.

La revista señala a la ex ministra de trabajo en Francia, Martine Aubry, como la autora de esa idea: reducir la jornada de trabajo de 39 horas semanales a 35, obligatoria para empresas grandes. La intención de la disposición de Aubry era combatir el desempleo en su país. Unos años después, las cifras de desempleo sigue en iguales niveles y con efectos colaterales, como el tener personas con dos empleos y empresas mudándose a donde no aplicaba la disposición.

Lo curioso de este suceso es que él se llevó a cabo. Podía razonarse en contra de la medida con poderosos argumentos en cualquier salón de clases. Podía haber sido reducido al absurdo en su lógica señalando que a mayor reducción de la jornada de trabajo se lograría aún menor desempleo y Francia podía haber pasado a resolver su problema quizá con una jornada de 28 horas a la semana.

Un problema adicional de este tipo de medidas y que las hace aún más graves, es su desmantelamiento. Implantarlas toma menos esfuerzo que retirarlas, especialmente cuando alguien se ve beneficiado con ellas. Se montarán protestas y marchas por las calles protestando por la posible cancelación de una medida tonta.

Con quien comenté esta medida en 2003 solía reaccionar diciendo que tal vez no era tan mala idea, porque lograría el tener que contratar a más personal para sustituir la horas no cubiertas en la semana normal. Un par de personas hablaron de que se trataba de una nueva medida que no estaba basada en el neoliberalismo. Otras me dieron la razón.

Pero nadie mencionó el tamaño del error, tanto que mereció ser seleccionado como uno de los más grandes recientes. Me recordó el error de López Portillo al querer resolver una crisis económica con un aumento de salarios, que la empeoraba y alargaba; y el establecer un control de cambios. Son casos realmente notables de errores enormes.

Pero señalar eso no tiene utilidad en sí mismo. Sólo muestra lo que sabemos de sobra: las autoridades no están exentas de cometer errores, como cualquier humano. Lo que hay que señalar es algo más, las consecuencias de los errores gubernamentales son grandes, realmente grandes, porque afectan a millones. Esta es la causa por la que debe ponerse mucha atención en ellos.

Pero ponerles atención es una tarea ardua e ingrata. Es fácil detectar una política económica mala después del hecho. Antes de que se implante, el anticipar sus consecuencias es algo que muchos ven como exageraciones. Por ejemplo, la plataforma de gobierno de López Obrador estaba sustentada en duplicar el gasto gubernamental, otro error inmenso, pero que recibió una atención escasa.

Creo que el tema bien vale una segunda opinión para poner sobre la mesa un tema poco tratado, el de los errores gubernamentales: políticas o medidas económicas con consecuencias dañinas en el bienestar de millones y que, sin embargo, son implantadas a pesar de poderse demostrar que producirán esos daños.

Las medidas de Aubry, de López Portillo y de López Obrador, en su momento, cuando eran propuestas serias, pasaron sin que sus efectos fueran expuestos con la amplitud necesaria. Se sabe lo suficiente en economía como para anticipar las consecuencias de ciertas acciones, como la inconveniencia de sustentar el progreso en el gasto de gobierno.

Si esas propuestas se implantan es que hay algo malo en el proceso de decisión de las autoridades, algo realmente grave. Dados los efectos en millones de esas malas políticas, convendría pensar en procesos más formales, como los de la aprobación de medicinas.

Post Scriptum

También, creo un deber señalar el mayor error gubernamental de nuestros tiempos: la prohibición de las drogas, la que ha financiado a delincuentes con fortunas inauditas que son amenazas en contra del estado de derecho. Por mucho es el mayor y no es el consejo de una persona, sino de muchas.

Y, hablando de errores, El Universal reportó el 17 de agosto de 2008 algo que hace exclamar ¡No, por favor, no!:

[México] se presentará como candidato para organizar los Juegos Olímpicos de 2020… “hay un grupo importante de industriales de Monterrey que ya está trabajando al respecto”… pero antes se evaluará qué ciudad tiene las mejores condiciones para ser impulsada por México ante el Comité Olímpico Internacional.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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