Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
A la Vista de Todos
Selección de ContraPeso.info
24 junio 2010
Sección: ETICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Existen dos corrientes de pensamiento que pelean entre sí — y, si una de ellas emerge victoriosa, creará un sistema político basado en el totalitarismo. No es un asunto ideológico, sino uno de mero sentido práctico.

Una de esas corrientes de pensamiento es el relativismo moral —el que sostiene que no hay reglas morales estables, ni sólidas, que puedan aplicarse universalmente y tengan un valor absoluto. Si esta manera de pensar prevaleciera, no podría haber límites a la expansión del dominio de unos sobre otros.

En lo que sigue, exploro y justifico esa conclusión.

Inicio apuntando el significado de la corriente de pensamiento que asegura que sí existen valores o creencias morales universales, ciertas en todo tiempo y lugar. Todas esas creencias están sustentadas en un principio central: cada persona humana es valiosa en sí misma y no puede ser dañada.

De ese principio central derivan preceptos que por definición son también universales y ciertos —como el no matar, no lastimar, no robar y otros que se entienden bien bajo la regla de no hacer a los demás lo que no quisiera uno que le hicieran. Todo esto, se defiende, es una norma moral o ética.

Lo que no es frecuente escuchar es que esa norma es una defensa real en contra de posibles actos de terceros —una persona cualquiera puede usar esas normas universales y ciertas en todo tiempo y lugar para establecer sin dudas que el robo que ha sufrido es contrario a esa moral universal.

Sin esa moral universal, válida en todo lugar y momento, la persona ya no podría establecer que el robo sufrido sea reprobable —y es esta precisamente la situación que el relativismo moral crearía: sería posible que en algún lugar o momento, los robos fueran legítimos. En alguna parte, quizá, podría ser moral asesinar personas o esclavizarlas.

Quien no conoce esta discusión entre las dos corrientes de pensamiento pensará que lo dicho en el párrafo anterior es una exageración —no lo es: sin la existencia de principios morales universales e invariables, todo puede ser permitido ya que ningún freno podría tenerse.

El freno al que me refiero es muy simple de comprender: los principios de una moral universal e invariable permiten distinguir entre lo que es bueno y lo que es malo siempre y en todas partes —pero si no existieran esos principios, no podría saberse lo que es bueno o lo que es malo. No habría manera de decir si un fraude es bueno o es malo y, por eso, no habría posibilidad de castigarlo, ni prevenirlo. Simplemente se dejaría que sucediera.

Sin esa serie de principios morales aplicables siempre y en todas partes, sería imposible poner frenos a conductas posibles de otros, los que podrían robar, lastimar, asesinar, sin que pudiera ser evitado. Nadie podría decir que hacer sacrificios humanos es malo, ni que hacer obras de caridad es bueno.

Un caso en particular me preocupa en este campo —sin principios morales universales e invariables sería imposible poner frenos al uso de la fuerza: los más fuertes y violentos harían del resto sus esclavos. Es un fenómeno de traslado: la moral cede su lugar a la fuerza y ella todo lo justificaría.

Más específicamente, bajo una creencia moral relativista, el poder legitimaría toda conducta del más fuerte —las únicas personas con valor serían las más poderosas, el resto quedarían sin valor. Y todo esto sería posible si prevaleciera la noción de la moral relativista: nadie podría decir que es malo matar porque la persona humana ya no sería vista como valiosa en sí misma.

Dije que no se trata de una discusión ideológica —es una de sentido práctico sacando conclusiones que son lógicas, pero que no se acostumbra poner a la vista de todos. Y es que, en verdad, sé de muchos que defienden la idea de que no hay verdades morales universales, como si fuera una cosa sin consecuencias.

Sí tiene consecuencias y ellas son serias. En política, por ejemplo, el relativismo moral daría entrada a la existencia de regímenes totalitarios que no podrían ser considerados indebidos. Por igual, un exterminio étnico sería permisible —el poder lo justificaría todo. Es por esto que con frecuencia se dice que un sistema democrático que no se sustenta en valores universales se convertirá en un sistema totalitario.

¿Como se convertirá esa democracia en un totalitarismo? Poco a poco, sin darse mucha cuenta de lo que sucede —en un proceso tan lento que será dificultosamente percibido como una transformación. Además, en mucho, la transformación será vista como formada por pequeños pasos a los que se verán como avances en la modernidad y el progreso. Se pensará estar avanzando, cuando en realidad se estará retrocediendo.

¿Cómo percibir que se está en ese proceso de transformación? Cuando hay burlas y desdén por los principios morales universales. Cuando la fuente de la moral ya no es la naturaleza humana, sino los gobiernos o las instituciones internacionales. Cuando la vida humana comienza a ser desvalorada. Cuando lo que cuenta es el placer material inmediato. Cuando se prometen estructuras sociales que por diseño serán justas.  Cuando estas cosas y otras más se perciban como avances y logros.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras