razonamiento

Es imposible pronosticar con acierto el futuro. Los esfuerzos para predecirlo son frecuentes, peor fracasan. No hay posibilidad de pronosticar sucesos futuros.

Introducción

¿Es posible hacer pronósticos? Desde luego. Se hacen todos los días. El problema no es ese, sino que los modelos que intentan predecir sucesos futuros contienen errores fundamentales.

Tantos que todos esos modelos resultan inútiles. Es posible pronosticar el futuro, pero es imposible hacerlo con acierto.

Taleb argumenta eso sosteniendo que no se tienen información suficiente para pronosticar correctamente y que hay posibilidades infinitas que no pueden considerarse.


El libro consultado fue el de Taleb, N., The black swan: the impact of the highly improbable, New York: Random House, pp.171-184. En esta parte de su obra, Taleb presenta a tres pensadores.


Punto de partida

De Popper va a Poincaré y de allí a Hayek, usándolos para concluir que es imposible pronosticar el futuro con exactitud y acierto. Sus ideas le servirán para reafirmar su punto sobre las dificultades de predecir eventos.

Popper

Menciona la oposición de K. Popper al historicismo, esa opinión de algunos que pensaban que es posible tener un entendimiento científico de la historia, negando que es imposible pronosticar el futuro.

Se refiere a las limitaciones para pronosticar sucesos históricos y a la necesidad de reducir el status de las ciencias sociales a una posición inferior, en este sentido, a la de las ciencias exactas.

No es lo mismo la Física que la Historia. Usar los métodos de la primera en la segunda es un error.

Para conocer con anticipación un evento histórico es necesario predecir el desarrollo tecnológico y eso es imposible, fundamentalmente imposible. Explicarlo es simple y sencillo.

Ejemplos

Taleb usa el ejemplo siguiente. Si una esposa predice que mañana sabrá con certeza que su esposo la engañó, entonces necesariamente sabe hoy que la engaña. Si se espera lo que se esperará en el futuro, entonces ya se espera hoy.

Ahora con otro ejemplo. Una persona durante la prehistoria hace una predicción sobre el invento futuro de la rueda. Si hace esa predicción, eso significa que la persona sabe lo que es una rueda y también tiene una idea de cómo hacerla. Ya la inventó.

Para entender el futuro, por tanto, es necesario tener elementos de ese futuro y tenerlos hoy es equivalente a decir lo que hoy sucede, no lo que sucederá mañana.

Si en la Edad Media nuestros tiempos hubieran sido predichos, ello significaría que en esa época se habrían tenido inventos como la electricidad, o los barcos de vapor. Esta no es una consideración sin consecuencias.

Es imposible pronosticar el futuro

El mero saber que algo ya ha sido inventado a menudo produce una serie de invenciones similares. Si llegase el día en el que sea posible pronosticar las invenciones futuras, ese mismo día será uno en el que todo lo posible habrá ya sido inventado.

El autor dice que no tenemos capacidad para comprender lo no conocible. Con frecuencia se asevera que ciertas cosas no podrán ser conocidas, como cuando se pensaba que jamás podría saberse la composición química de las estrellas.

No sabemos hoy lo que sabremos mañana. Si supiéramos lo que mañana sabremos, ya lo conoceríamos hoy.

Esto es obvio, pero aún así siempre se tiende a pensar que se ha llegado al límite del conocimiento. Cada generación hace eso, sin recapacitar que lo mismo se decía en tiempos pasados.

Poincaré

Henri Poincaré, no Raymond su primo que fue presidente en Francia, es también calificado como un gran filósofo, tanto que ha sido puesto de lado por los que se dicen filósofos.

Popper hizo del escepticismo un método constructivo. Poincaré filosofó sobre los límites del conocimiento. Son personas con perspicacia, realistas, que dicen lo que piensan, igual que Hayek.

Tenemos limitaciones en nuestro conocimiento. Existen los fenómenos no lineales. Efectos pequeños pueden tener consecuencias enormes, una idea que se popularizó con la Teoría del Caos (véase Complejidad económica: causas y efectos)

Las no-linealidades hacen imposible pronosticar el futuro. Ellas impiden el uso de herramientas matemáticas para pronósticos extensos.

La idea de Poincaré es sencilla. Al intentar proyectar el futuro, cada paso de la proyección necesita una elevación de la precisión sobre la dinámica del proceso que se está modelando.

El pronóstico se degrada abruptamente en cada paso futuro y eso impide la precisión.

Muy pequeños cambios en los datos de una predicción climática producen resultados en extremo diferentes. Se necesitaría tener una precisión absoluta del pasado.

Ejemplos

Para ejemplificar esto, el autor usa un sistema solar con solo dos cuerpos. Aquí es posible hacer predicciones sin error al infinito. Pero la introducción de un nuevo cuerpo estelar, lo impedirá. Incluso un pequeño cometa cambiará las cosas.

Es igual que pronosticar el crecimiento de las ramas de un árbol. Cada bifurcación tiene una multiplicidad posible, igual que la historia del tablero de ajedrez en el que cada cuadrante recibe el doble de semillas de trigo que el anterior.

Otro ejemplo, el de la mesa de billar. Pronosticar el resultado del primer tiro es posible. Bastan unos pocos conocimientos y datos. Predecir el siguiente impacto es más difícil, pero aún posible con datos más precisos.

Para el noveno impacto sería necesario conocer el efecto gravitacional de una persona colocada cerca de la mesa. Llegará un punto en el que las predicciones harán necesario conocer todas las partículas del universo.

Y eso sucede con cosas materiales que no tienen voluntad propia y pueden seguir un solo curso de acción. Los intentos de predecir eventos humanos enfrentan esa dificultad y también la de la libertad: las personas no se comportan como bolas de billar.

Poincaré propone poder hablar y discutir sobre las propiedades de un sistema dinámico, pero no usar matemáticas para predecir su comportamiento.

Hayek

El tercero de los personajes mencionados en la ruta a explicar que es imposible pronosticar el futuro con acierto, es F. Hayek.

Para Taleb, el mérito de este economista se encuentra en la argumentación en contra del uso de los sistemas de las ciencias duras en las ciencias humanas o sociales. Totalmente opuesto a lo que más tarde sucedió en Economía (véase La real materia de la economía).

Un real pronóstico no se hace por mandato, sino orgánicamente por el mismo sistema. Un agente responsable de la planeación del sistema no puede tener el conocimiento total agregado y muchas piezas importantes serán perdidas.

La sociedad, por el contrario, sí cuenta con todas esas piezas de información que no tiene el planeador central que manda.

El problema es que sobreestimamos nuestra capacidad para comprender cambios pequeños, los que forman al mundo, y la importancia que debe asignarse a cada uno de ellos.

Empresas y gobiernos

Es una falla muy arraigada en las organizaciones, lo que hace decir al autor que por eso teme a las empresas y a los gobiernos. Ambos hacen pronósticos sobre tasas de interés, crecimiento económico, ventas y otras cosas.

Que las empresas hagan los pronósticos que quieran y sobrevivirán o no, independientemente de sus pronósticos, y pagarán ellas mismas el costo de sus errores, incluso con beneficio al consumidor.

Pero los gobiernos son un asunto más serio en el que debe asegurarse que las personas no paguen sus errores. En un mercado libre las empresas pueden ser tan incompetentes como quieran, pero no los gobiernos.

En realidad, la debilidad de nuestro conocimiento aplica no solo a las ciencias sociales, sino a todas las ciencias. Lo que es un error es trasladar a las ciencias humanas los métodos de las ciencias exactas.

El lenguaje y los eventos humanos se parecen. No tienen una autoridad central, pero aún así será difícil convencer al planeador central de que la gente no seguirá su modelo del mundo. El planeador no posee el conocimiento tácito, que no puede ser codificado, necesario para planear.

La autonomía

En teoría es posible proyectar el comportamiento futuro de un sistema físico de elementos sin autonomía propia. Posible en teoría, pero imposible en la práctica. Se necesitaría una información total y perfecta.

Modelar el comportamiento humano es otra historia muy diferente. Si algún humano pudiese predecir todas sus acciones entonces no sería tan libre como cree (a lo que puede agregarse que la persona necesitaría una información precisa sobre todas las posibilidades que se le presentarían en el futuro, lo que es imposible).

Nassim Nicholas Taleb painted portrait - 'black swan theory' _DDC0525“Nassim Nicholas Taleb painted portrait – ‘black swan theory’ _DDC0525” by Abode of Chaos is licensed under CC BY 2.0

Conclusión: es imposible pronosticar el futuro con acierto

La disyuntiva es clara. Quien crea en la libertad humana no puede aceptar los pronósticos sociales y económicos. El futuro es impredecible.

No pueden predecirse las acciones de las personas. El truco usado por los economistas para salirse de esa dificultad es usar el supuesto del comportamiento racional que maximiza resultados y vuelve estéril todo lo que eso produce.

Un duro golpe a quienes creen que es posible planear a la economía centralmente. Véase Miedo al futuro libre e impredecible. Quizá ese temor mueva a muchos a querer conocer el futuro y creer que es posible predecirlo con exactitud.

¿Es posible conocer el futuro con precisión? Esta es la pregunta central. Y la respuesta es negativa. Es imposible pronosticar con acierto y eso tiene consecuencias.



Y solo unas pocas cosas más…

Debe verse:

Falacia pendiente resbaladiza

Otras ideas:



[Actualización última: 2020-09]

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Notas extras sobre el futuro como algo impredecible

Por Eduardo García Gaspar –

Existe una vieja historia acerca de una Convención Internacional de Adivinadores del Futuro, celebrada hace años en Londres.

Al término de la convención, un reportero entrevistó al presidente de ese evento y le preguntó cuándo y dónde sería la próxima convención.

El entrevistado contestó: «No lo sabemos».

La verdad es que por más que nos fascine, solo podemos hacernos la ilusión de querer ver hoy el futuro. Por definición el futuro es impredecible. Es imposible pronosticar con acierto, una realidad que cuesta trabajo aceptar.

Una imposibilidad total

No solo existen eventos posibles fuera del control humano, sino que la misma acción humana es imposible de anticipar. Para poder predecir el futuro tendría que anticiparse la acción por venir de cada uno de los seis mil millones de personas que habitan en este mundo.

Los números de actores y las posibilidades de acción de cada uno hacen que sea imposible ver ese futuro. Sin embargo, sin duda alguna, nos interesa tener algún nivel de anticipación sobre lo que viene, porque después de todo, nuestra conducta está muy influida por eso que aún no sucede, pero que pensamos que puede suceder.

La alteración del presente por el futuro

En otras palabras, nuestras acciones están alteradas por el futuro, o mejor dicho por lo que creemos que el futuro será. Digo, porque pocos se comprometerán con una hipoteca sin haber siquiera analizado lo que puede suceder en el mañana.

Y en estas predicciones que son tan necesarias por su utilidad presente, no hay caso más famoso que el de los economistas que también intentan predecir lo que está por venir… lo que desde luego, les vale posteriormente la burla de no haberse cumplido eso que dijeron que sucedería.

La verdad es que es normal que no se cumpla lo que es predicho, tanto es eso verdad que un acierto no deja de ser un error también, que por casualidad acertó. Me parece que la Economía ha sido distorsionada para ser entendida como una ciencia de predicción que nunca atina.

Pronóstico: fallará el pronóstico del fin del mundo

Es como una tentación imposible de resistir, al menos en algunas personas. Quizá sea una terrible afición por conocer el futuro. Como una gitana y sus cartas llevada a extremos radicales.

Me refiero a las predicciones del fin del mundo. Esos pronósticos apocalípticos. Por ejemplo, una de muchas, en el siglo 19. Un granjero en los EEUU pronosticó que el mundo terminaría el 23 de abril de 1843. Hasta donde sabemos, su predicción fue falsa.

Pero otra predicción, la de un líder religioso también en los EEUU: el mundo se acaba el 21 de mayo de 2011 en un proceso que durará hasta octubre.

Las dos predicciones anteriores tienen un origen común: hallazgos de claves secretas en la Biblia. Pero hay otros orígenes, como el de las predicciones mayas: todo se debió acabar en 2012.

Imposible pronosticar con acierto

Hasta ahora, ninguno de los pronósticos del fin del mundo ha sido exitoso. No fue exitosa tampoco la predicción del fin del mundo por los gases tóxico del cometa Haley a principios del siglo 20.

Cuando hace muchos años, en los años 60, leí un libro con las predicciones de Nostradamus, el experto que las analizaba sostuvo que muy claramente había indicaciones de un Apocalipsis en los años 80. Luego hubo otra interpretación, el mundo terminaría en 1999. Un año antes de otra predicción, la del Y2K.

Sean la Biblia, las culturas antiguas, o la misma Ciencia, todo sirve para hacer predicciones. Una de ellas pronosticaba el fin total el 5 de mayo de 2000 por causa de un deshielo causado por una extraña alineación de planetas. Más o menos lo mismo se pronosticó en el año 1000.

Tenemos, al final de cuentas, dos datos que se complementan uno a otro.

Por un lado, sabemos de una buena cantidad de predicciones que anuncian con seriedad el fin de los tiempos y que han usado una variedad de fuentes.

Por otro, también tenemos otra pieza de conocimiento cierto: ninguna de esas predicciones ha sido correcta. Es decir, basados en lo que sabemos y conocemos, es posible hacer otra predicción. Podemos predecir que los pronósticos del fin del mundo fallarán.

La obsesión con los pronósticos del futuro

El futuro es el sitio en el que viviremos y nos interesa saber algo de él. Con un problema, conocerlo es imposible por definición: necesitaríamos calcular una cantidad enorme de variables, su interrelación y un número infinito de posibilidades.

Y, sin embargo, nuestra conducta presente siempre está afectada por lo que pensamos que el futuro nos espera, lo que hace del tema algo interesante: el presente está más afectado por el futuro que por el pasado… por lo que pensamos que el futuro pueda ser.

[Tomé datos de 10 Failed Doomsday Predictions y de Why Failed Predictions Don’t Stop Apocalypse Forecasters.]