liberalismo

La libertad da individualidad y personalidad propia a cada uno. Y ellas hacen posible el progreso, que no es más que el bienestar creciente de cada uno.

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Introducción: libertad da personalidad

Escasas serán las personas que abiertamente opinen que la libertad humana deba ser anulada —casi todos la defienden y exaltan, pero no lo hacen de una manera sólida y con eso dan pie a que el objeto de su exaltación sea anulado.

Siendo un defensor de la libertad —uno que ve con pavor a quienes la defienden creyendo que se trata de la capacidad de hacer lo que venga en gana, quiero hacer algunas afinaciones en defensa de la libertad.

Concretamente, resalto la idea de que la libertad da personalidad, es decir, produce identidad propia e individualidad.

Punto de partida

Comienzo con una visión esquemática de una acción libre cualquiera —la que necesariamente contiene estos elementos:

1. Fines y medios

La existencia de una variedad de fines y medios para alcanzar esos fines —lo que revela que la persona es consciente de una relación causa-efecto entre sus acciones y los resultados que ellas tengan.

Las personas actúan decidiendo objetivos y medios, probablemente en un proceso que no distingue muy analíticamente entre objetivo y medios.

2. Motivación

La existencia de una motivación central general —la creencia convencida de que la decisión tomada ayudará a elevar la felicidad personal.

Sin este convencimiento, la persona no decidirá actuar. Ella debe estar convencida de que el fin y los medios seleccionados son lo mejor para ella en ese momento y en esas circunstancias.

3. Voluntad

La existencia de la voluntad personal de actuar de acuerdo con la decisión tomada sobre el objetivo y los medios.

Un ejemplo. Decidí escribir esta columna con este tema. Tomé la decisión porque creo que hacerlo eleva mi felicidad personal y acabaré en una situación mejor. D

ecidí hacerlo con un cierto método que incluyó hacer apuntes previos de ideas sueltas, más tarde el uso de una PC y demás.

Frente a mí tuve otras opciones de fines y medios, pero concluí que hacer esto de esa manera era lo mejor.

El fin, los medios, la motivación, la decisión y la acción forman a la persona —la definen y le dan carácter y personalidad. Aún más, también sus decisiones conforman al mundo que le rodea, en el que influye y, por tanto, altera las circunstancias en las que los demás toman decisiones.

Definen a la persona

Llego a un punto central que deseo remarcar: las decisiones libres de las personas definen a estas, les dan rasgos, carácter, personalidad. La libertad, quiero decir, forma a la persona y la define.

Obviamente, el conjunto de decisiones libres de las personas dan carácter también a la comunidad en la que vive. Sin libertad, es obvio, ni las personas ni las comunidades tendrían personalidad propia.

Esta función o efecto de la libertad, hasta dónde sé, no es un tema tratado con frecuencia a pesar de ser obvio.

La decisión de la persona que decide aceptar cohechos en varias ocasiones, la decisión de otra que se dedica al estudio del violín y la música, esas decisiones acumuladas en la persona y en una comunidad, forman rasgos que las definen y dan forma.

La libertad da personalidad, crea individualidad. De lo que concluyo que donde la libertad no exista, allí las personas se verán impedidas de desarrollar su individualidad, su personalidad.

El proceso libre de las decisiones

Entro ahora a otro punto central —el del proceso de la toma de decisiones, al que necesariamente debe verse como uno de selección de opciones: fines y medios escogidos por la persona entre varias posibilidades. ¿Cómo seleccionar entre ellos?

Es posible encontrar una respuesta pensando en el absurdo de una decisión tomada al azar —enumero las posibles acciones que puedo realizar ahora y echo los dados para seleccionar una y la realizo.

La vida de quien eso hace sería desordenada y sin sentido: podría hoy decidir casarse y mañana comer mejillones hasta hartarse.

Puede concluirse que existe un criterio, cualquiera que sea, que la persona usa para decidir y realizar sus acciones y, de acuerdo al esquema anterior, usa ese criterio en cuatro terrenos. Ella actúa:

• Para mejorar o elevar su felicidad —sería imposible entender que actuara para reducirla.

• Para alcanzar un fin que reconoce como uno que contribuye a elevar su felicidad —sería imposible que optara por un fin que sabe que la disminuirá.

• Seleccionado los medios que piensa son los más efectivos para llegar a ese fin —sería absurdo que seleccionara los medios menos efectivos para alcanzarlo.

• Evaluando las circunstancias en las que se encuentra y le rodean —sería imposible actuar presuponiendo que la realidad no le impone limitaciones.

Estos cuatro puntos tienen un común denominador claro —presuponen que la persona puede conocerse a sí misma y la realidad que le rodea, que también puede razonar sobre su felicidad y los medios para lograrla, y que es capaz de pensar en las consecuencias de sus acciones.

Consecuentemente: sin conocimiento y sin razón es imposible ser libre —o en otras palabras, una libertad que no usa la razón no puede ser llamada libertad.

Creer esto tiene repercusiones serias: una decisión buena sería la sustentada en la razón; una decisión mala sería la que no se sustenta en ella.

Y concluyo volviendo al punto inicial. Aquellos que defienden a la libertad como la simple realización de actos humanos libres de coerción dejan de lado a la razón.

Un acto libre no puede ser positivo simplemente por el hecho de ser libre, que es la aseveración incompleta a la que me refiero. La libertad, si quiere ser defendida sólidamente, debe incorporar al uso de la razón.

Es el uso de la razón de la persona libre tomando decisiones individuales lo que muestra lo que se ha afirmado antes: la libertad da personalidad, produce individualidad, crea diversidad e identidad propia.

Una precisión

Un lector perspicaz hará de inmediato una observación que creo razonable —¿dónde quedan las emociones y la posibilidad de razonar mal?

No traté esto por motivos de extensión de la columna y solo apunto que sí tienen cabida en lo que dije: puede la persona usar solo sus emociones y puede también razonar erróneamente. Pero eso es producto de la imperfección humana.

Mi punto es enfatizar que la libertad da identidad y personalidad propia. Solo tomando decisiones libres será posible desarrollar la identidad personal en cada uno.

Libertad da personalidad y eso produce progreso

Hace tiempo, Mario Vargas Llosa publicó un artículo que tomo para sobre él mostrar una idea que creo que es importante en las discusiones acerca del liberalismo en la actualidad.

Sin duda, para muchos lectores, mi idea dará la impresión de ser escasamente relevante —pero yo pienso lo contrario exactamente.

Soporte usted, si lo desea, mis elucubraciones que intentan demostrar que la libertad da personalidad propia e individualidad —y que eso es lo que permite el progreso y la prosperidad.

El artículo en cuestión se titula ¿Qué significa ser liberal? e inicia con una afirmación poderosa:

«El liberal que yo trato de ser cree que la libertad es el valor supremo, ya que gracias a la libertad la humanidad ha podido progresar desde la caverna primitiva hasta el viaje a las estrellas y la revolución informática, desde las formas de asociación colectivista y despótica, hasta la democracia representativa».

A esto añade otra idea muy razonable:

«Los fundamentos de la libertad son la propiedad privada y el Estado de Derecho, el sistema que garantiza las menores formas de injusticia, que produce mayor progreso material y cultural, que más ataja la violencia y el que respeta más los derechos humanos».

No puedo estar más de acuerdo en la esencia de lo allí muy bien escrito. Pero hay un problema, que es el contestar una pregunta

¿Por qué la libertad genera progreso?

La realidad es innegable, pero falta una explicación más completa.

1. Crea complementos

Ya que la libertad crea individualidades, eso permite a las personas completarse unas a otras y eso crea más medios disponibles a la persona para vivir mejor.

Las decisiones libres de cada uno producen, sin un plan predeterminado, individualidades que se complementan entre sí y producen más y mejores maneras de satisfacer necesidades propias.

2. Aumenta bienestar personal

Con más medios a su disposición, la persona puede aumentar su bienestar con menos dificultad que es una situación opuesta. La personalidad distinta que ha dado la libertad ha creado opciones mayores de medios que hacen posible un mayor progreso general.

Concluyendo

Lo que he resaltado es una consecuencia de la libertad, ya que ella permite el desarrollo de la personalidad propia y la individualidad. Y eso crea un ambiente en el que, por esa razón, las personas se complementan unas a otras, lo que elevan el bienestar propio y el general.

Es decir, lo que la libertad hace es dar a cada uno una individualidad complementaria al resto y en ese suceso radica la oportunidad de mejorar todos.


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Y solo unas pocas cosas más…

Debe verse:

Complejidad económica: causas y efectos

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[Actualización última: 2020-08]