Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Reacción de Fido
Eduardo García Gaspar
12 marzo 2010
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


Al perro de Pavlov lo hacía salivar el sonido de una campana. El animal estaba condicionado a tener una reacción física cuando se presentaba ese sonido.

Lo reconocía y lo ligaba al placer de comer. El perro es de sobra conocido, aunque en realidad no era uno, eran más.

Se han mencionado sus nombres: Druzhok, Sultan, Zhuchko and Tsygan, pero en otras partes de habla de más perros, hasta diez, con nombres distintos, uno de ellos Baika.

Conocimientos triviales que son buen tema de conversación. Total que lo famoso del experimento fue eso de condicionar una conducta cuando se presentaba un estímulo: la campana producía saliva.

Es mi impresión que los animales no son los únicos que tienen esos reflejos condicionados.

Existe otro caso de la misma situación y es realmente notable, merecedor de estudios más serios. No se trata de perros, sino de personas, algunas de ellas, quizá numerosas, que padecen un notable condicionamiento.

Si Pavlov (1849-1936), Nobel de Medicina en 1904, hubiera estudiado este condicionamiento de personas quizá habría merecido otro premio, pero en Economía.

Describo el experimento como quizá hubiera sido realizado: lleve usted a varias personas normales a una sala y póngalas a escuchar una conferencia sobre problemas en su país: desempleo, bajo crecimiento, mala educación, campo en problemas, toda esa lista acostumbrada.

A continuación pida a esas personas que le den propuestas de solución. La hipótesis a probar es la de que la inmensa mayoría de ellas dará soluciones basadas en la intervención del gobierno.

Si, por ejemplo, se trata de desempleo, la respuesta típica será la de que el gobierno estimule la demanda con mayor gasto, o algo por el estilo.

Si se trata de bajo crecimiento, lo mismo, el gobierno debe intervenir. Igual para resolver problemas del campo… todo problema será intentado solucionar con propuestas cuyo común denominador es ése: más intervención del gobierno.

La frase clave es la conocida “el gobierno debe intervenir”.

En el caso de Pavlov, la campana producía saliva. En el experimento que propongo, la presentación de un problema produce esa frase, “el gobierno debe intervenir”. Y la produce en mayor proporción a cualquier otra idea posible.

Refinemos ahora el experimento, que podemos llamar Pavlov II.

Dividamos a las personas en dos grupos. Uno de ellos estará formado por gobernantes, gente que trabaja en el gobierno. El otro, por personas normales, ciudadanos comunes.

Y démosles el mismo tratamiento: escuchar una lista de problemas de su país y pedirles que propongan soluciones.

Mi predicción será que el 99.99% de los gobernantes propondrán soluciones sustentadas en la idea de que ellos se harán cargo del problema. Y que la gran mayoría de los ciudadanos, mucho más de la mitad, propondrán soluciones basadas en la frase “el gobierno debe intervenir”.

Mi punto y que creo que bien vale una segunda opinión es mostrar que existe un reflejo condicionado muy común: ante el conocimiento de cualquier problema, como personas que no tienen seguro médico, la reacción mayoritaria será esa, la de “el gobierno debe intervenir”.

Y que esa reacción es automática, condicionada, como la de salivar con el ruido de una campana. Una reacción irreflexiva, sin justificación, infundada, débil, sin base.

Creada por costumbre, hábito y pereza mental. Una reacción terca y obstinada, que no atiende las más razonables y fuertes evidencias de que el gobierno es una mala solución a casi todos los problemas.

La noción es fascinante, porque podría mostrar que el intervencionismo estatal no es nada más allá que un caso de adoctrinamiento condicionado que impide usar la imaginación.

Uno de los casos que conozco de este acondicionamiento fue el de un gobernante al que se le presentaban problemas por parte de ciudadanos comunes en una reunión con ciudadanos. Sin excepción respondía que crearía una comisión gubernamental para resolverlo, o una ley, o…

Y, lo más asombroso, quienes presentaban el problema, ciudadanos comunes, aprobaban la propuesta de más comisiones estatales, más reglamentos, más leyes.

Fue en una situación en verdad reveladora: era como estar en el laboratorio de Pavlov, pero ahora sin perros. Las personas se comportaron igual que los caninos. A todo, realmente a todo, reaccionaban con esa frase, “el gobierno debe intervenir”.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



3 Comentarios en “La Reacción de Fido”
  1. Dra. Bernal Dijo:

    Son generaciones enteras de mexicanos que han recibido el mensaje desde el gobierno, de lo desvalido que son y que sólo el gobierno los puede ayudar.
    Ese es el acondicionamiento y la respuesta es la "normal".

  2. Florales Dijo:

    es interesante ver a la popularidad del socialismo como un condicionamiento de laboratorio, siendo el laboratorio la pobreza de los intelectuales como Monsivais y Fuentes. Al principio me pareció exagerado, pero después pensé que no lo era.

  1. Contrapeso » Gobernante de Pavlov




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