Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Futuro Nos Alcanzó
Eduardo García Gaspar
13 octubre 2011
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Una Segunda Opinión
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La coincidencia es digna de señalar. El tema es uno que mezcla el futuro con los libros. Y esa coincidencia se da en tres obras que apunto.

Una de ellas, la célebre ficción de Aldous Huxley, Un Mundo Feliz (Brave New World), donde a los bebés se les dan choques eléctricos para que al crecer odien los libros. Se intenta que prefieran las imágenes.

En la novela de George Orwell, 1984, no es que se odie a los libros, es que han sido sustituidos por pantallas que son controladas por el Ministerio de la Verdad y se encuentran en todas partes.

La tercera, es la obra de Ray Bradbury, Farenheit 451, la temperatura a la que arde el papel. En ella se describe un gobierno que tiene un objetivo, desaparecer los libros y, por supuesto, existen pantallas en todas partes.

Además, en una película reciente, WALL-E, se tiene lo mismo: una sociedad futura en la que las personas están concentradas en las pantallas que cada quien tiene frente a sí. En ninguna parte se ven libros.

En otra cinta, cuyo nombre no recuerdo, un profesor muestra a sus alumnos un libro y les dice “esto es algo que no han visto físicamente, quizá lo hayan visto en televisión”.

Lo anterior tiene comunes denominadores.

Mezcla al futuro, sociedades que vienen, en las que los libros no existen, o incluso son prohibidos, y el sustituto es una pantalla con imágenes que está en todas partes.

La idea general comparte con otras opiniones esa preocupación por el abandono de la lectura, es decir, por el descuido de lo importante y la adopción de lo trivial.

En las elecciones políticas, puede verse esto con claridad: las imágenes, los símbolos, todo lo visual sustituye las propuestas e ideología de los candidatos.

Sin conocer un ápice de las ideas del candidato se vota por él usando como criterio su apariencia. Ver fotos del candidato, o sus videos, ya no hace necesario leer su plataforma política. Esto no es el futuro, es el presente.

Otras opiniones están asociadas con esta preocupación.

Con frecuencia se escuchan quejas acerca de la baja calidad de la programación televisiva y en lo general, tienen razón. La televisión abunda en programas bajos, vulgares y estúpidos que tratan temas baladíes y groseros.

El tema bien vale una segunda opinión para apuntar una brecha que sí importa.

Es la brecha del conocimiento, eso que separa a dos grupos, los preparados y los no preparados.

Una modalidad de esta brecha se ha hecho popular, la llaman brecha digital. Es la que separa a esos que saben usar las nuevas tecnologías de computación e internet, de los que no saben usarlas.

Lo que intento señalar es la existencia de otra brecha, la de la lectura, entre aquellos que leen y esos que no lo hacen.

La brecha de la lectura es parte de la brecha del conocimiento: el no leer significa tener conocimientos menores y con menores conocimientos se tendrá una vida de menor calidad.

Las personas con menores conocimientos tienen menos ingresos y su vida es de un estándar menor. La lectura, como la tecnología, es una manera de obtener conocimientos, de seguir aprendiendo.

Otra manera de ver esto es la del tiempo dedicado a dos actividades, leer y ver televisión. Ya que el tiempo es escaso, un minuto más de televisión es un minuto menos de lectura.

No se trata de poner a la televisión de lado, se trata de tener un sano balance entre las dos actividades. Sin ese balance, los resultados son obvios: muchas más personas conocen el escándalo de alguna celebridad que al autor de El Quijote.

Un lector agudo dirá que hay basura en televisión, pero también en los libros. Es cierto y por eso importa la calidad de los contenidos. Pero subsiste el problema.

La televisión tiende a tener mucha más basura y a ser mucho más popular que los libros. Además, la televisión no se adapta bien a contenidos como ideas abstractas. Por ejemplo, entender el ateísmo por medio de un documental, es superficial e incompleto.

La lectura, además, está asociada con habilidades como el escribir y el comunicarse con claridad que son indispensables para cualquiera en su vida. El vocabulario de una persona está ligado a su inteligencia, es decir, el lenguaje vulgar frecuente está asociado con la ignorancia.

Termino apuntando que el futuro pintado por esas fantasías literarias nos alcanzó ya.

Post Scriptum

La idea de esta columna nació un día en un bar, en el que había muchas pantallas planas de televisión, colocadas en paredes y columnas, que lograron varias veces interrumpir una conversación entre amigos.

Poco después, leí el libro de Seymour-Smith, M. (1982). Novels and Novelists: A Guide to the World of Fiction. St Martins Press, donde encontré el común denominador de las tres novelas con las que comencé este escrito.

En ContraPeso.info: Televisión hay más ideas sobre el tema general. Puede verse también ContraPeso.info: Libros.

También hay otras ideas en ContraPeso.info: Brechas.

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1 comentario en “El Futuro Nos Alcanzó”
  1. Patricia Espinoza Dijo:

    Excelente columna, los libros son una fuente importante de conocimientos.





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