Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
En Libros Empolvados
Eduardo García Gaspar
9 enero 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


¿En dónde está realmente? Me refiero al lugar en el que reside, al sitio del que todo parte en una sociedad.

El origen de lo que allí sucede, bueno y malo. La causa última que la hace progresar o empobrecer.

Si usted me dice que las políticas económicas, no está mal, pero hay que saber de dónde salen esas políticas.

Si me dice que de los actos de gobiernos y gobernantes, tampoco está mal, pero lo mismo, hay que ver de dónde salen esas decisiones y actos de gobierno.

Algunos dirían que es un asunto de la educación, que es una buena idea, pero igual que antes, esa educación sale de algún sitio.

Lo mismo para quien diga que son los medios de comunicación, las religiones…

De lo que he leído y pensado sobre el tema, creo que hay una clarificación sustancial de esa causa última de lo que sucede en una sociedad. Y es una buena respuesta.

Lo que sucede en una sociedad tiene su origen en un sitio muy concreto, la cabeza de las personas. Son sus mentes de donde provienen las cosas que suceden.

Más en específico, lo que se ha dicho es algo así como que las cosas que pasan en una sociedad tienen su origen en las ideas que se tienen dentro de las mentes de las personas. Y se ha añadido, que algunas de esas ideas son factores positivos para la prosperidad, mientras que otras son contrarias a ellas.

Un ejemplo de esto, que he he leído mencionar con mucha frecuencia es la idea de la lucha de clases. Se dice que donde ella predomina, el progreso es menos probable que donde ella no existe.

Lo mismo sucede con otra idea, la de la concentración del poder en el gobierno. Donde los ciudadanos favorecen esa concentración, la prosperidad es menos probable.

Del otro lado, también se mencionan ideas que llevan a acciones que crean prosperidad. Una muy frecuente es el sentido moral.

Donde predomina la honestidad, por ejemplo, se progresa más. Igual para la idea de la libertad. En los lugares en los que las personas defienden sus libertades, el progreso suele ser mayor.

Muy bien, llegamos a establecer con buen tino el lugar en el que residen las causas de lo que sucede en una sociedad: la cabeza de las personas. En concreto, las ideas que tienen, las nociones que las guían.

No está mal, pero el problema lleva a una pregunta adicional. ¿De dónde salen esas ideas? Obviamente no pueden haber sido creadas todas por cada persona en lo individual. Sería absurdo.

El problema ha sido convertido en otro, el origen de las ideas que las personas tienen y que no han sido creadas por ellas.

La mejor respuesta que he escuchado es muy clara y curiosa: en libros poco leídos de autores desconocidos por la inmensa mayoría. Obras que de venden poco, están ocultas en las bibliotecas y sólo una muy pequeña minoría los conoce.

El ejemplo que más he escuchado usar es el de Hegel (1770-1831), con obras incomprensibles que, en resumen, consideran al Estado algo digno de alabanza por encima de la persona.

Marx (1818-1883) es más conocido, pero pocos se adentran en su complicación y desorden. Estos y otros similares son los reales creadores de las ideas que tienen las personas sin mucha conciencia de esta realidad.

¿Cómo se difunden las ideas de autores como San Agustín, Santo Tomás, Vitoria, Locke, Hobbes, Hegel y similares? Por un proceso de difusión simplificada de varios pasos y medios, que llega a al persona común en películas, noticieros, periódicos, salones de clase, publicidad, libros comerciales y que, entre ellas repiten.

Es así como, sin saberlo realmente ni haberlo leído, alguien repite las ideas simplificadas de von Mises, o de Spencer, o de Platón, o del que sea.

No sólo no ha leído la fuente original, sino que no sabe quién es el autor. Y, más curioso aún, se vuelve un defensor de ideas cuyo origen desconoce.

Es así como, se sostiene, las ideas que predominan en una sociedad y que determinan mucho de lo que en ella sucede tienen su causa última en ideas obras desconocidas y poco populares de autores fallecidos, que han sido simplificadas para ser comprendidas.

Si esto es cierto y creo que en buena parte lo es, la razón principal de la prosperidad de una nación no es un problema económico, sino cultural.

Cultural en el sentido de las ideas que predominan en un lugar y son la justificación de lo que allí sucede.

Post Scriptum

Por supuesto, es imposible que todas las personas tengan un cultura lo suficientemente extensa como para haber leído, por ejemplo, a la mayoría de los filósofos griegos, o a los escolásticos. No es realista esperarlo. La transmisión de sus ideas debe simplificarse o abreviarse.

Aún así, se tienen dos fenómenos dignos de notarse.

1. Falta de cultura básica y elemental, un producto de una educación deficiente que ignora el campo de las ideas abstractas y convierte a las personas en veletas a merced de opiniones mayoritarias y de moda.

2. Predominio de ciertas ideas, un producto de sesgos educativos que censuran las ideas contrarias a las sostenidas por los académicos, produciendo alumnos poco inclinados a la curiosidad.

Hay más sobre el tema en ContraPeso.info: Ideas. Véase, por ejemplo, Estúpido, Son Tus Creencias. En Subdesarrollo Mental la relación entre ideas y prosperidad se conectada explícitamente.

En Las Ideas Tienen Efectos se reafirma la conexión entre ideas y realidad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras