Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No Logra Encabezados
Eduardo García Gaspar
8 julio 2013
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
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Es un tema conocido. Ha sido tratado con frecuencia.

Pero no parece haber penetrado lo suficiente.

Quizá haya sido porque se ha explicado en palabras complejas.

Veámoslo con sencillez. El punto central es ver las consecuencia de lo que se afirma.

Existe y es real, una serie de opiniones que se agrupan en lo que se llama relativismo. Su aparición coincide y seguramente es efecto de la Relatividad en Física.

Ha sido reinterpretada como el “todo depende de la ubicación de la persona”. Y como efecto neto se llega a pensar que todo tiene igual validez.

O, en otras palabras, que no hay verdades sólidas y objetivas. Que todos tenemos razón en lo que creemos y afirmamos, así sean cosas que se contradicen entre sí.

El relativismo es fácilmente destruido viendo que si se dice que todo es relativo, esa afirmación no es relativa y se destruye a sí misma.

Pero un argumento lógico no crea encabezados de periódicos, ni llama la atención de la gente. Esto hace necesario examinar por otros medios al relativismo. Un historiador lo hizo hace ya tiempo:

“Todas las formas de moral relativista tienen una tendencia innata a generar un colapso moral ya que eliminan cualquier anclaje fijo y lanzan al barco del estado al océano. La corrupción moral provoca una especie de satánica Ley de Gresham, los malos sacan a los buenos”.

La imagen del barco es poderosa. El relativismo tiene ese efecto, el de navegar sin brújula y no sólo eso, sino sin mapas, ni dirección.

Es el absurdo de carecer de dirección y al mismo tiempo de no tener instrumentos de navegación. No sólo es no saber a dónde ir, también es no tener herramientas para navegar.

Piense usted en esto. La posición del relativista le haría aceptar por igual al que dice que el valor de Pi es 3.1416, que al que afirma que es 2.5678. No exagero, eso es lo que afirma el relativista.

Las consecuencias de usar la cifra errónea en cálculos de capacidad de calderas, se las dejo a usted.

Pero ya que obviamente en terrenos de ciencias exactas el relativista tiene serias dificultades, las rehuye y se dirige a los campos en los que no existen comprobación de laboratorio.

Y allí se mueve el relativista como pez en el agua, afirmando que todo vale lo mismo, que no existe la verdad, que cada quien esté seguro de estar en lo correcto.

Esta posición pone al relativista en aprietos serios. Tendría que aceptar que el genocidio es válido, tan válido como la convivencia pacífica. No exagero. Pero tampoco se percibe esto tan ridículo. He encontrado a relativistas convencidos a los que cuando esto se menciona, se quedan callados y mantienen su postura.

Hay en el relativista dos campos que le son especialmente queridos, el de las culturas y el de la moral.

Afirma que todas las culturas son buenas, válidas, justificables y aceptables, sin importar lo que en ellas suceda. Esto llevaría a aceptar que tan buena es la cultura en la que se mata a los herejes como en la que se tiene libertad religiosa.

Afirma también que no hay moral objetiva, que toda conducta es válida y aceptable. Esto le llevaría a aceptar que es tan moralmente aceptable la caridad con el prójimo que su asesinato. Tampoco exagero aquí.

Y digo que tampoco estas contradicciones y absurdos logran crear encabezados de periódicos ni noticias de televisión.

Regresemos al barco con la mentalidad del relativista. Le da lo mismo ir con brújula que sin brújula, con GPS que sin él, con mapas que sin mapas, al norte o al sur, en mar tranquilo o en medio de tormentas. ¿Como puede él llegar a algún lugar? Le da lo mismo todo.

Vaya, si Edmund Hillary hubiera sido un relativista, la habría dado lo mismo subir al Everest que a las colinas de san Francisco. A Roald Amundsen le habría dado lo mismo llegar al Polo Sur que sacar hielo de la nevera. A usted le daría lo mismo darle una patada en el trasero a sus hijos que pagarles su educación.

La consecuencia central del relativismo, la real y cotidiana, es ésa: creer que todo da lo mismo. Y eso es un colapso total de cualquier sociedad. Todo por creer que todo es relativo. Si, las ideas tienen consecuencias y algunas ideas las tienen terribles.

Post Scriptum

He tratado de explicarme la razón fundamental de la popularidad del relativismo y encontrado una explicación que quizá sea central: la pereza mental. Cuando no se quiere pensar, cuando no se puede razonar, la única solución de las discusiones es formular la idea de que todo lo dicho vale lo mismo.

No creo que siquiera una de las contradicciones y de las consecuencias del relativismo pueda lograr un encabezado de periódico, ni un reportaje de televisión. Pasan así desapercibidas y el relativismo se populariza sin darse mucha cuenta de sus efectos.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Relativismo Moral y ContraPeso,info: Relativismo Cultural.

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