Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sexualidad: la Otra Discusión
Eduardo García Gaspar
10 septiembre 2013
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SEXUALIDAD
Catalogado en: ,


El tema es uno de los favoritos de todos los tiempos.

Y en los actuales, casi una obsesión. Tenemos varias palabras para describirlo.

Sensualidad, lujuria, lascivia, sexualidad, carnalidad, liberación sexual.

Es parte de la naturaleza humana y eso lo hace importante. Exploremos el tema siquiera un poco.

Quizá, como punto de partida, debe saberse la existencia de dos opiniones sobre el tema.

• Para unos, la sexualidad humana es parte de los gozos de la vida, una de las formas de obtener placer y debe tener poca o ninguna limitación.

• Para otros, también es parte de los gozos de la vida y, por eso, debe ser tratada de acuerdo con la naturaleza humana, lo que implica limitaciones.

Las consecuencias de esas dos posturas (que varían en grado) están en las normas o reglas que regulen a la sexualidad humana.

Para unos, simplemente no debe haber reglas, ni limitaciones, o casi ninguna. El sexo es un derecho y debe ser ejercitado con entera libertad, como sea que lo defina la persona y sin que los demás puedan hacer otra cosa que tolerarlo.

Para los otros, debe haber reglas que impongan limitaciones a la libertad sexual, la que no puede ser ilimitada. Esas reglas están deducidas de la naturaleza humana, que es libre y se guía de manera razonada.

La mentalidad de esta postura está bien expresada por la naturalidad de lo sexual, en el sentido de ser congruente con lo humano.

Esta postura fue expresada en declaraciones recientes de Alain Delon, el actor francés:

“… no tengo nada contra los gays que van juntos, pero para mí eso va en contra de la naturaleza. Estamos aquí para amar a una mujer, para cortejarla, no para ligar o acostarnos con otros hombres”.

Este segundo grupo de personas habla de un orden natural de la sexualidad humana. Cuando se está en contra de ese orden se está frente a lo que se llama vicio no natural.

Hay ejemplos de eso que va contra la naturaleza: masturbación, bestialidad, sodomía y el uso de instrumentos y partes del cuerpo.

Una vez conocidas las dos posturas distintas, dentro de las que hay buena cantidad de variaciones e intensidades, es posible conducir una discusión inteligente.

La que evite el lanzamiento de adjetivos entre los grupos, como el de homófobo, que recibió Delon (y que impide toda discusión).

¿Cuál de las dos opiniones es la más sensata? Por supuesto, cada uno de los grupos dirá que la suya.

Ignorando ese reclamo, es posible intentar un examen más sereno, menos alborotado. Y para hacerlo, es necesario reconocer algo que es común en ambas posturas: las dos, aún sin quererlo, parten de una idea acerca de la naturaleza humana.

Los dos grupos dicen lo que dicen y piensan lo que piensan, porque su punto de partida es una idea sobre lo que somos los humanos.

Muchos de los partidarios de ambas posiciones quizá tengan problema en aceptar esto, pero es cierto. La inmensa mayoría de nuestras opiniones sobre temas como éste son diferentes y opuestas incluso, porque también es diferente y opuesta la idea que tienen del ser humano.

Quizá algunos en ambos bandos lo nieguen, o bien se sorprendan de estar haciendo filosofía involuntaria.

Si alguien cree que que la persona no debe tener casi limitaciones en el uso de su sexualidad y le sea permitido hacer lo que sea, o casi, ese alguien tiene una idea del ser humano que es muy distinta a la de quien piensa lo opuesto.

Y esto es lo que bien merece una segunda opinión, el reconocer que se quiera o no, el centro del problema es el de entendimientos muy diferentes sobre quiénes somos y ése es un mejor tema a tratar.

Dependiendo de cómo se vea al ser humano, variará no sólo la opinión sobre la homosexualidad, sino sobre muchas otras cosas. Incluso la opinión sobre el mejor sistema económico, o el mejor tipo de gobierno.

En la discusión de este tema de la homosexualidad es una pena que sus defensores, muchos de ellos, hayan optado por la superficialidad del insulto.

De inmediato arrojan calificativos, como intolerante, homófobo, o cosas similares. Estas prácticas oscurecen el fondo real de las desavenencias y que es ése, el desacuerdo sobre quiénes somos, cuál es nuestra naturaleza.

Post Scriptum

Las declaraciones de Delon luego fueron matizadas en la entrevista, aclarando su posición a la reprobación de la adopción por matrimonios de personas del mismo sexo.

Por mi parte, mi idea de la naturaleza humana me manda a concluir que la sexualidad sin reglas es algo incongruente con lo natural. Cuando digo esto, suelo escuchar que no soy nadie para definir lo natural, lo que es extraño, porque presupone que la otra persona sí lo tiene al dar su visto bueno a la sexualidad sin reglas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Sexualidad: la Otra Discusión”
  1. Rodrigo Cendejas González Dijo:

    Las restricciones las impone la naturaleza, por medio de las enfermedades tanto psicológicas (adicción) o las físicas. Los derechos están ahí y las libertades, donde la naturaleza no les pregunta si es su derecho caer enfermos por abusar de algo.





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