¿Qué hace el poder ejecutivo? Modalidades, funciones, características y riesgos. La figura doctrinal del gobierno y la conveniencia de la separación de poderes.

Poder ejecutivo

Jefe de estado, jefe de gobierno y presidente

Dependiendo de la modalidad particular, existe en algunos países la posición de jefe de estado y otra de jefe de gobierno.

El jefe de estado es posición que acarrea las ideas de existencia estable y unidad nacional. En una monarquía parlamentaria, es el rey. Es una especie de representante ante el resto del mundo. Tiene un poder limitado y excepcional.

«Es quien representa la unidad de un país y su continuidad ante el Estado mismo e internacionalmente. Se dice, por tanto, que es el representante y responsable del país ante el pueblo y el mundo». es.wikipedia.org

El jefe de estado existe cuando hay un jefe de gobierno. Es el que suele llamarse primer ministro, canciller y otros. Es la cabeza y poder ejecutivo, el responsable diario del gobierno en su tarea de hacer, de ejecutar, administrar, realizar.

«El jefe de Gobierno es la persona que ejerce la dirección del poder ejecutivo y se responsabiliza del Gobierno de un Estado o de una subdivisión territorial de este (estado, provincia, u otra)». es.wikipedia.org

En otros sistemas, como el mexicano, los dos puestos están unidos en uno sólo, el de presidente.

¿Qué hace el poder ejecutivo?

En resumen, el poder ejecutivo tiene una función central:

«[…] garantizar el cumplimiento de las leyes desarrolladas a través del poder legislativo y administradas de acuerdo al poder judicial. El poder ejecutivo, en otras palabras, está vinculado a la gestión del funcionamiento estatal en el día a día». definicion.de

Esa función central de administración diaria incluye funciones diversas. El poder ejecutivo hace cosas como estas:

  1. Aplicación de las leyes
  2. Administración financiera
  3. Política exterior
  4. Política interior
  5. Asuntos militares

Uso de la fuerza

Se llame como se llame y se tenga el sistema que se quiera, lo que hace el poder ejecutivo tiene una particularidad que define la esencia del gobierno: el uso de la fuerza.

Sí, el poder de la fuerza gubernamental es legítimo y justificado, aunque temible y radica en el poder ejecutivo. No hay gran posibilidad de escapar de él.

Esto es lo que hace temible unir el poder legislativo al ejecutivo, pues el ejecutivo podría usar la coerción bajo leyes que sean las que él desea.

Lo mismo sucedería en su unión con el poder judicial, cuando añadiría la coerción a la capacidad de juzgar.

El principio es el obvio. El poder para usar la fuerza es temible y debe ser acotado por la noción de obligarse a respetar leyes que ha promulgado otro y acatar juicios que otro ha realizado.

Es por estas razones que debe tenerse un sistema de gobierno sustentado en la división del poder. Eso ayudara a evitar los abusos de poder. Solamente así podrá tenerse un estado de derecho.

Vea el lector, por ejemplo, la posibilidad de legisladores sumisos al ejecutivo y entenderá que donde eso suceda, se hará la voluntad irrestricta del presidente.

Peor aún si también se tiene una corte de justicia que le es dócil. Los ejemplos cubano y venezolano ilustran muy bien esta posibilidad.

La preponderancia del poder ejecutivo por encima de los otros poderes se llama presidencialismo.

Cuidadoso balance de poderes

Quien sea que, por otro lado, quiera retirarle fuerza a lo que hace el ejecutivo para evitar posibilidades de abuso, debe proceder con cuidado. Sin la coerción que tiene el ejecutivo, las leyes y los tribunales servirían de nada.

Peor aún, el poder ejecutivo tendería a trasladarse en buena parte a los otros dos poderes, con malos resultados para todos.

Una figura doctrinal

El poder ejecutivo, adicionalmente, es una considerable fuerza de influencia en el gobierno. Sus creencias y formas de pensar afectarán a la nación entera.

Representa una figura doctrinal o ideológica que marca dirección general de gobierno, como el liberalismo de M. Thatcher y el socialismo de B. Obama.

Es el personaje que suele recibir más atención de los medios, que siguen todos sus pasos y tienden a descuidar a los otros dos poderes.

Para muchas personas, quien ocupe el poder ejecutivo es la pieza clave de todo el gobierno, el responsable de todo lo bueno y lo malo que acontezca.

Esta mentalidad puede ser un efecto de la herencia de gobiernos monárquicos, en los que el rey actuaba con poder ilimitado e incluso sin considerar ley alguna. Los regímenes presidencialistas son una consecuencia de esa mentalidad de la ciudadanía con escasa preparación política.

Y suelen darse con facilidad en todas partes, especialmente donde la democracia es nueva y el electorado no posee valores políticos arraigados de libertad e independencia personal.

En resumen

El poder ejecutivo, cualquiera que sea su modalidad, contiene la capacidad de usar la fuerza y la coerción, una cualidad necesaria pero que debe ser vista con recelo. Especialmente cuando se une a los otros poderes.

Son estas consideraciones las que en su fondo muestran la importancia de la fragmentación del poder que promueven las democracias republicanas con el sólo objetivo de evitar gobiernos despóticos.

Porque, al final de cuentas, esa es la razón de ser de la democracia, el minimizar los abusos de poder.

Quien sea que vea en el ejecutivo la pieza clave para el bienestar social, cometerá un serio error, que puede llevar a crear gobiernos autoritarios que a todos dañarán.

El gran poder del ejecutivo debe ser visto con recelo y sospecha siempre, jamás pensando que pueda ser el un iluminado.

Y una cosa más…

Lecciones políticas venecianas contiene un gran ejemplo de la aplicación práctica de la división del poder.

[La columna fue revisada en 2019-07]