Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ampliando al Matrimonio
Leonardo Girondella Mora
10 agosto 2015
Sección: DERECHOS, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Decidir que los matrimonios homosexuales son un derecho civil, en los EEUU, originó una conversación que reproduzco a continuación en sus partes medulares.

— Pues era un derecho que existía pero que no había sido reconocido. Los gobiernos han tardado en reconocerlo y ponerlo en la ley. Es la victoria parcial y bienvenida de los activistas de la diversidad sexual —dijo la persona.

— ¿Podría decirme de qué habla? —pregunté.

— De la legalización del matrimonio de homosexuales y el gran logro que eso significa por encima de resabios religiosos que habían limitado al matrimonio a dos seres humanos, uno hombre y otro mujer, lo que es discriminatorio.

— ¿Discriminatorio contra quién? —pregunté.

— Pues contra quien quiere estar casado con otra persona de su mismo sexo, eso es contra lo que se discrimina por resabios religiosos.

— Pero entonces, ¿no discrimina también contra el que quiere casarse con dos o tres personas más al mismo tiempo? Después de todo, puede alegarse que un matrimonio reducido a dos personas está limitado también.

— Lo que digo es que esos resabios religiosos habían impuesto su imperialismo cultural discriminando contra la diversidad sexual y que esta ha sido una gran victoria.

— No ha contestado mi pregunta. Limitar a solamente dos las personas casadas puede ser discriminatorio contra quien quiere que el matrimonio sea ampliado a incluir una comunidad de, por ejemplo, diez o doce personas, ¿o no?

— Lo que digo es que fue una acción religiosa, ideológica, que sin razón discriminó a la variedad sexual humana impidiendo que formaran matrimonios según sus preferencias sexuales y eso iba contra los derechos.

— ¿Discriminar contra la variedad sexual humana? —pregunté.

— Sí, de eso hablamos de discriminar contra la diversidad sexual que impedía al homosexual estar legalmente casado.

— ¿Qué pasa con la diversidad sexual del que quiere estar casado con dos hombres, o con tres mujeres, o con un perro, o con un menor de edad? Todo eso es diversidad sexual también y se estaría discriminando contra ellos.

— A lo que voy es a la victoria del hostigamiento sistemático en contra de la diversidad.

— Y a lo que voy yo es que usted se empeña en no responder a una pregunta natural, la autorización matrimonial de toda diversidad sexual posible. Si no legalizara a todas las opciones, eso sería violar derechos, según lo que usted mismo dice.

— Es que los divorcios ahora están aumentando y la gente simplemente se une sin casarse, lo que es una muestra de lo atrasado del concepto de matrimonio…

— Pero si el matrimonio está atrasado, ¿para qué buscar la legalización del matrimonio homosexual? O podría ser que usted crea que en realidad no está tan atrasada la institución matrimonial.

— No creo que usted entienda lo que trato de decirle —dijo la persona.

— Seguramente entendería mejor si respondiera a la pregunta que le hice. Si se discrimina contra la diversidad sexual homosexual, entonces también se discriminaría contra cualquier otra variedad de gusto sexual.

— ¿Es usted un fundamentalista religioso que quiere imponer sus ideas atrasadas?

— Solo soy un tipo que quiere hacer preguntas para saber más. Eso es todo.

Addendum

La conversación no pasó de allí y la pregunta básica mía jamás fue respondida. Más o menos lo mismo que en otra conversación sobre el mismo tema el mes pasado.

El error central de esa persona, creo, es centrar su argumento en una narrativa de derechos negados por «resabios religiosos» e ideologías conservadoras que ahora han sido derrotados.

Esta concepción de derechos es unidimensional pues ignora que los derechos incluyen obligaciones y requerimientos, así como responsabilidades. Reclamar derechos sin los otros elementos es totalmente absurdo; una posición ridícula.

La argumentación en contra de «resabios religiosos» e ideologías conservadoras es reveladora: la visión de un mundo que se mueve por el poder y la imposición, donde la razón no existe y la libertad es un estorbo.

Vea usted el error central del argumento: el matrimonio tradicional viola los derechos de la diversidad sexual de las personas, por lo que debe legalizarse en matrimonio homosexual; pero si este se legaliza, entonces también deberá legalizarse toda preferencia sexual, por pervertida que sea.

Y el matrimonio legal no sería más que un permiso legal y oficial de ejercer el sexo de la manera preferida y sin limitación.

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