Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Demanda Democrática Universal
Eduardo García Gaspar
2 febrero 2015
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es un reclamo estándar. Una petición prefabricada. androjo

Como una especie de exigencia que es imposible negar. Un motivo para protestar y vandalizar.

Un pretexto para pedir lo que sea y hacerlo ver legítimo.

Un caso usual es el de “Demandamos democracia y transparencia en el IPN”, como fue reportado hace unos meses.

No es un caso único, al contrario. Parece que cuando no hay claridad mental, eso se soluciona pidiendo democracia.

Estamos frente a una mutación de la idea democrática, convertida ahora en la palabra mágica que describe listas de peticiones, demandas, exigencias y reclamos a las instituciones. Sean universidades, escuelas, gobiernos, iglesias, lo que sea, pedir democracia es, en pocas palabras, pedir, solicitar, exigir, reclamar.

Y, por supuesto, se tendrá democracia, según esa definición, solamente cuando la institución que se desea democratizar, acceda a las exigencias. Un meta imposible, que hace que la democracia sea inalcanzable porque jamás podrán las instituciones otorgar todo lo que se les pide. No hay límite en ello.

Por consecuencia necesaria, la democracia se convierte en satisfacer demandas, por irracionales que sean. Las demandas de los grupos activos que exigen, los que una satisfechos hoy, mañana hacen más demandas. Y si llegan a apoderarse de la institución, enfrentarán demandas de otros grupos que los acusarán de falta de democracia.

La mutación es realmente notable. Piense usted en el concepto original de democracia, uno en el que las personas son exigidas y se espera que sean capaces de gobernarse a sí mismas. Las exigencias para mejorar se colocan en las personas, todas ellas, en todas sus posiciones.

Hay exigencias para el ciudadano común, pero también para el gobernante y todo el resto. Un estudiante, por ejemplo, en la democracia, acepta que se le demande civilidad, respeto a la ley, sentido de responsabilidad y, curiosamente también, deberes de estudio. Sería un absurdo que él demandara cosas como calificaciones de pase sin necesidad de estudiar.

Pero eso es lo que sucede en esa mutación democrática, la que se ha convertido en un mecanismo de exigencias y caprichos.

Piense usted en la petición de que no es democrático impedir que las marchas impidan el libre tránsito en calles y carreteras. Es decir, se llega al extremo de decir que es democrático impedir que el resto transite con libertad por su ciudad.

Eso desafía el más mínimo sentido común. Con un efecto notable, las instituciones se devalúan, se les pierde respeto. Las instituciones no son ya las que nos demandan ser mejores, son ahora las personas las que demandan que ellas cumplan las órdenes del grupo que protesta.

La democracia se ha convertido en hacer la voluntad del grupo activista más violento.

La razón de ser de un régimen democrático es asombrosamente simple: el respeto a la libertad de todos. Eso significa que todos asumen también la responsabilidad personal de sus actos. Y que son capaces de pensar lo suficiente como para gobernarse a sí mismos. S

e trata de ser más libres, más responsables. Esa es la demanda democrática universal dirigida al ciudadano.

Una demanda de respeto a la ley, de buena educación, de respeto a otros, de aceptación de voluntades consensadas. En estos días de conocimiento que no puede ir más allá de 140 caracteres, las cosas han cambiado y se piensa que las instituciones democráticas son las que satisfacen las demandas del grupo activista, esa meta que es ilimitada.

Por su parte, los gobernantes han sucumbido a la mutación, con su idea de sensibilidad a las demandas sociales, las que sean. Y así es que pierden el respeto que debían merecer.

Son gobernantes cuyo único papel es cumplir con el capricho del más ruidoso y violento, ignorando al resto de las personas. Terminan perdiendo el respeto que debían inspirar.

El asunto es serio porque demandando democracia, es decir, exigencias, reclamos y peticiones, el resultado será el natural: las personas abandonarán sus ideales, sus creencias morales, sus ambiciones personales; dejarán de querer ser mejores y pensarán que su vida es una simple serie de lamentos y quejas que exigen a otros lo que ellas no quieren poder lograr por ellas mismas.

Post Scriptum

A lo que me refiero es a la realidad de que la democracia ha mutado a convertirse en demandar, exigir y reclamar a otros lo que las personas han renunciado a hacer por ellas mismas Es decir se ha abandonado la demanda democrática universal que es la de la libertad para así ser responsable de uno mismo.

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