Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
De Soberbia a Miopía
Eduardo García Gaspar
29 noviembre 2016
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
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Entender la situación es lo primero. Comprender el estado de cosas, especialmente en el campo político.

Y más concretamente los rasgos de la mentalidad política que impera en lo general y que nos ha puesto en una camino que debe reconocerse pronto.

No es una lista exhaustiva pero sí representativa de lo que se vive en política, desde Europa hasta América Latina y, más recientemente EEUU, además de otros países.

Los gobiernos han ido más allá de su función natural de gobernar, e incluyen ahora agendas activistas diversas que buscan imponer sus ideas. Esas agendas tienen en común el uso del poder político para cambiar a la sociedad por medio del poder estatal.

Esto es una mezcla política que en ocasiones hace difícil distinguir entre una ONG y un partido político, convertidos estos últimos en agentes para la implantación de ideologías diversas, pero siempre requieren la expansión gubernamental.

Tenemos, por tanto, sucesos múltiples en los países y que muestran rasgos como los que siguen:

• Un creciente lenguaje populista y demagógico que crea y eleva odios internos que dividen a la sociedad, en el que el principal contenido es la argumentación igualitaria basada en la redistribución.

• Sustitución de instrumentos de análisis racional con sentimentalismo compasivo, lo que permite justificar cualquier acción gubernamental que posea una meta humanitaria de caridad y altruismo, sin importar resultados ni consecuencias no intencionales.

• La continuación acrecentada del capitalismo de amigos y de corrupción de gobernantes, eso que se llama cleptocracia. Es una consecuencia inevitable del crecimiento gubernamental.

• La expansión del poder gubernamental significa una disminución del poder ciudadano, es decir, de las libertades individuales. Esto es un producto de leyes más numerosas y complejas, de impuestos crecientes, de deuda pública ascendente y mayor burocracia, todo eso que se necesita para ejercer más funciones y tener más responsabilidades.

• Sustitución gradual y diáfana de la idea de libertades personales con la idea de una lista creciente de derechos que solamente el gobierno puede satisfacer. Esto llega a extremos notables que elevan el poder estatal.

• La aceptación no explícita de una renuncia del ciudadano a su responsabilidad personal, la que transfiere a entidades gubernamentales, de las que espera como derecho la solución de sus problemas.

Con lo anterior muestro instancias que ilustran una mentalidad política que no es sostenible: los gobiernos no pueden crecer sin límites, por dos razones.

Una es la escasez de recursos la que impone condiciones severas a la expansión estatal. La trayectoria presente apunta hacia un punto imposible, previo al cual la sociedad se colapsa por completo.

La segunda se refiere a la naturaleza humana. La expansión gubernamental es contraria a la naturaleza humana, libre y racional, que se realiza con los logros personales y la aceptación de responsabilidades propias (un buen libro sobre el tema es el de Rafael Termes)

Lo que creo que bien vale una segunda opinión es apuntar que estamos en la dirección equivocada, yendo hacia un punto de suicidio colectivo, el que nos negamos a reconocer. Ignacio Para Rodríguez-Santana lo ha expresado bien hablando de Europa:

«Los Europeos ha perdido su sentido de pertenencia, el orgullo por lo alcanzado, y se han lanzado a poner en valor lo poco que de valor tienen otras civilizaciones que no alcanzaron su desarrollo económico ni cultural ni político y que solo gracias a la aportación de la civilización europea han sido capaces algunas de salir del subdesarrollo en que se encontraban».

Quizá el problema sea uno de miopía causada por la soberbia, ese síndrome del que habla B. Tuchman en The March of Folly (traducido como La Marcha de la Locura). Pocos libros tienen un título tan atinado.

Su tesis central: el poder embrutece y provoca que los gobiernos sigan políticas que van en contra de su propio interés. A lo que puede añadirse que también muchos ciudadanos con entusiasmo se han unido a esa marcha contraria a su beneficio.

Post Scriptum

En mi propia convicción, la marcha hacia demencia inicia con el abandono del Cristianismo como efecto de la Ilustración, lo que provoca el acudir a la razón solamente sin la ayuda del Cristianismo. No desprecio a la razón, al contrario, es un don divino, pero aislada de la Revelación se convierte en una brújula desimantada.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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