Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ideología, su Utilidad
Eduardo García Gaspar
1 marzo 2016
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Eso que se llama ‘ideología’ tiene sus usos. Es algo útil y sirve a los propósitos de muchos.

Comencemos con una definición sencilla:

«[…] un conjunto de creencias e ideas individuales, grupales o sociales que determinan al sujeto poseedor […] un modo de pensar individual en el cual se hacen presentes diferentes preferencias, elecciones, creencias e ideas […] el sistema de ideas de un grupo social que se expresa a través de él en el conjunto social todo».

Sigamos con algo más completo:

«Una acumulación amplia de ideas, creencias, valores, opiniones que en su conjunto permiten a la persona explicar toda la realidad o una buena parte de ella. Es una visión general y amplia que explica a la realidad y da sentido al mundo».

Es útil pues da a la persona una explicación buscada con ansia, con deseo de encontrar algo que se acomode a sus ideas previas y que, por tanto, sirve de satisfactor mental. La complacencia de haber encontrado «la» explicación esperada.

Las ideas preconcebidas, las nociones prejuzgadas, han encontrado una justificación integral, la explicación general de la realidad. La utilidad de la alegría que siente quien ha descubierto algo que piensa lo explica todo, o casi todo.

Con un beneficio adicional, la utilidad de dejar de pensar pues «la» respuesta ha sido encontrada y no hay necesidad de hacer nada más que aceptar la explicación que la ideología en cuestión ha proveído.

La ideología, por supuesto, debe tener seguidores. Creyentes en ella y que, también por supuesto, no son totalmente crédulos e ingenuos. Por esto es que la ideología debe tener alguna dosis de realidad, de verdad, aunque el resto sea una colección de falsedades y errores.

La utilidad de la ideología reside en mucho en esa comodidad mental de ser «la» explicación y eso supone usar verdades a medias colocadas en un sistema de creencias que no admite ni reconoce posibilidad de conflictos o contradicciones internas. Tampoco tiene grietas por las que se cuele la posibilidad de argumentación en contra.

La ideología es un todo incontestable, sin nada que sea imprevisto y donde todo es predecible. Es la explicación última y cierta que no puede ser negada, ni siquiera discutida y a la que sus medias verdades dan un aire de credibilidad sin el que no podría sobrevivir y sus partidarios se dispersarían.

Esta es la gran utilidad de la ideología, la gran comodidad que otorga, su conveniencia esencial. La de haber provisto una explicación integral que anula la inquietud que producen los conflictos, las discusiones, las dudas, las posibilidades de encontrar otra explicación mejor, el riesgo de refutación, las evidencias en su contra, sus predicciones fallidas.

Esa utilidad, producida por una certeza que no admite duda, es el gran beneficio que la ideología produce. Quizá la razón misma de su popularidad.

Por otro lado, no creo que la ideología sea una faceta exclusiva de la izquierda y de los progresistas. Aunque quizá sea mucho más visible en ellos, no deja de ser aplicable a liberales y conservadores. Al menos entre cualquiera que ansíe encontrar la verdad integral que todo lo explique y que tenga el cómodo efecto de dejar de pensar.

La ideología, además, crea una mente predispuesta a la construcción e implantación de utopías, con el ejemplo icónico del marxismo produciendo el régimen de la URSS, de China, de Pol Pot. La explicación integral e incuestionable de la ideología deja poca alternativa a la obligación de implantarla a toda costa.

(Rebelión en la Granja (Animal Farm), el libro de G, Orwell, es una gran crítica al pensamiento ideológico que lleva a la construcción de utopías)

Es decir, la ideología tiene también la utilidad de servir de cimiento a quien busque realizar sus ambiciones de poder autoritario, porque le sirve de credencial teórica con legitimidad académica. No es un simple dictador ya quien la implanta, sino alguien con cimientos científicos y una teoría desarrollada.

Finalmente, si la ambición de la ideología es proveer a sus seguidores con la comodidad que da la certeza de haber encontrado «la» explicación del mundo y poder tener a la mano la perfección, debe verse el punto opuesto: nuestro mundo es imperfecto y nuestro conocimiento es incompleto.

Nuestro mundo y nuestro conocimiento adolecen de conflictos, fallas, imprevisibilidad, avances y retrocesos, errores y aciertos, posibilidades de impugnación y de afirmación. Es un mundo incierto, imperfecto, problemático, muy poco propicio a explicaciones totales absolutas.

Y es que al final produce más confianza quien admite dudas en sus opiniones que quien cree tener «la» explicación.

Post Scriptum

Para esta columna usé en parte ideas de MacIntyre, Alasdair C. 1998. The MacIntyre Reader. Univ of Notre Dame Press

Me resulta una posición terriblemente engreído el suponer haber encontrado, por ejemplo, las leyes de la historia que inevitablemente harán llegar una cierta etapa final. O el suponer que ciertos estímulos permiten predecir conducta humana.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras