Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sustitución y Absorción
Eduardo García Gaspar
16 junio 2016
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


El proceso es visible. Al menos para el que quiera verlo.

Un proceso gradual de sustitución, de absorción. El proceso produce la desaparición gradual de la persona individual, la que es absorbida por el gobierno.

T. S. Eliot (1888-1965) lo expresó de la manera siguiente hablando de la educación pública, la que absorbe a la familia asumiendo el gobierno sus funciones.

«En lugar de felicitarnos a nosotros mismos por causas de nuestro progreso, cada vez que la escuela asume otra responsabilidad hasta aquí dejada a los padres, haríamos mejor en admitir que hemos llegado a una etapa de la civilización en la que en la familia es irresponsable, o incompetente, o inútil; en la que no puede esperarse que los padres eduquen apropiadamente a sus hijos; en la que muchos padres no pueden alimentarlos apropiadamente y no sabrían cómo hacerlo, incluso teniendo los medios; y que la Educación debe entrar a hacer lo mejor de un mal trabajo». Christianity and Culture

Eso es en la educación, pero no solamente allí opera ese proceso de sustitución y absorción de la persona. Sucede en todo, o caso todo.

Desde la manipulación de tasas de interés para la expansión económica, hasta reglas para uso de baños de acuerdo a sexo percibido en escuelas.

El proceso de sustitución y absorción de la persona puede ser también comprendido como un mecanismo de transferencia de poder desde la persona individual hasta el gobierno y allí se acumula en los gobernantes.

Lo más visible son los impuestos: la transferencia del poder de la propiedad personal al gobierno.

Impuestos y deuda (que es dinero que va al gobierno, retirado de la sociedad) acumulan poder central en la autoridad política, volviéndola de tal tamaño que la vida comienza a ser vista como dependiente del gobierno.

Parte del proceso de sustitución y absorción de la persona es muy llamativo. Consiste en la creencia de una idea fantástica: el gobierno le debe al ciudadano un modo de vida, un estándar de vida cómoda y satisfecha. A cambio de promesas de buena vida muchos han sido convencidos de entregar su poder y libertad.

Esto lo ha expresado bien Albert Jay Nock, en su obra Our Enemy, The State , cuando propone síntomas que muestran está enfermedad de desaparición de la persona.

Primero, la acumulación de poder en el ejecutivo y en la capital del país. Segundo, el tamaño de la burocracia. Tercero, la elevación de la pobreza hasta un lugar religioso de adoración pública.

Cuando usted ve que estas cosas suceden, eso significa que se padece ese proceso de sustitución y absorción de la persona.

Llegamos, por consiguiente, a un punto vital. ¿Es sustentable ese proceso? Me refiero a si puede mantenerse indefinidamente, o incluso producir riqueza y bienestar.

La respuesta es un no rotundo. Los gobiernos no producen riqueza, la consumen. Para existir, ellos necesitan retirar recursos de las personas y a la larga, con esa tendencia, llega el punto en el que las personas no tengan lo suficiente como para mantener al gobierno.

No es algo que no se sepa. Los niños lo aprenden con el cuento de la gallina de los huevos de oro.

Retirar del ciudadano los frutos de su trabajo, más allá de un punto, es matar al motor que crea riqueza. La gallina no es muy diferente a la curva de Laffer.

Si usted examina el asunto algo más a fondo encontrará algo en extremo curioso. Verá que quienes reprueban a los regímenes monárquicos y a los despóticos, aplauden con entusiasmo a regímenes equivalentes que concentran poder y abusan de él.

Recuerdo a una persona que criticaba a las monarquías y alababa al gobierno de Chávez.

No tiene mucho sentido, en realidad no tiene ninguno. En su esencia misma, la monarquía ilustrada tiene la misma base que el socialismo (que también presume de ilustrado): las personas comunes poco importan ante el gran conocimiento del gobernante que conduce a la sociedad por los caminos que él conoce mejor que nadie. Los dos son despotismo.

Este proceso sustitución y absorción de la persona por parte de los gobiernos resulta como un viaje que prometiendo ir a una utopía futura nos regresa a pesadillas de antaño. Estamos en la lista de seres en peligro de extinción.

Post Scriptum

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras