Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Votar Como un Rezo
Eduardo García Gaspar
4 octubre 2016
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


¿Por quién votar para presidente en México? Esa es la idea que planteó la persona. Alguien que entendió el problema dentro de un marco que no pienso que sea infrecuente.

Más o menos lo expresó así:

«El PRI ya tuvo su oportunidad de arreglar las cosas y falló. Lo mismo para el PAN el que no solucionó ningún problema. Ninguno de eso partidos hizo bien las cosas. Ahora hay que darle la oportunidad a otro partido diferente».

El razonamiento es de agradecer pues ofrece una justificación que tiene lógica interna. Es erróneo pero al menos resulta el producto de intentar pensar las cosas. Examinar este planteamiento es irresistible.

Comencemos por lo menos visible, la hipótesis oculta: suponer que la solución de los problemas de un país puede ser una responsabilidad global asignada enteramente al gobierno.

El votante selecciona al candidato X y se sienta a esperar que este resuelva cuanto problema se presenta, desde creación de empleos hasta reducción de la pobreza, desde ganar medallas olímpicas hasta reparar calles en mal estado. Incluso bajar precios de la gasolina y combatir corrupción.

Esto es más o menos un voto que toma la forma de un rezo ante un nuevo ídolo, ese candidato del que se espera todo. Es como una oración pagana al que se piensa es un nuevo mesías que obrará milagros. Los anteriores mesías no los realizaron, quizá este sí.

La decepción futura será inevitable, pero tanta es la esperanza que no se piensa en eso. Es un voto no muy diferente al del sueño fantástico puesto en un billete de lotería y que dura hasta el momento de ver la lista de premios.

Votar así es una falla grave sustentada en cimientos débiles y en esperanzas alocadas.

Hay otra esperanza atolondrada en esa manera de votar. La de suponer que los gobiernos lo pueden todo y, más aún, suponer que lo saben todo. Son estas condiciones necesarias, aunque ocultas, de esa forma de razonar un voto.

La experiencia consistente y sólida de muchas décadas y siglos es una evidencia en contra de la creencia de que dejando las cosas en manos de los gobiernos, los países podrán prosperar. Las experiencias demuestran quizá lo opuesto.

También puede verse esto como una especie de rezo esperanzador, como una oración alimentada por una fe deslumbrada por la ilusión de suponer que el gobierno es como un deus ex machina que obra milagros.

Hasta aquí, el razonamiento de esa persona muestra una debilidad notable. Es como un rezo que pide milagros al gobernante y al gobierno, algo realmente llamativo porque es como creer que personas imperfectas pueden actuar como hacedoras de maravillas (para lo que solamente necesitan tener el poder).

Hay otra falla lógica en ese razonamiento de la persona y que es fácil de apuntar.

Digamos que usted tiene cuatro partidos por quienes votar, A, B, C y D. En el pasado ya han gobernado A, B, y C, comoo era de esperarse con no muy buenos resultados cada uno de ellos. Usando esa evidencia es imposible concluir que D será mejor que los otros tres. Podría serlo, pero también podría se igual o peor.

Con una adición posible y razonable: si han fallado los partidos A, B y C, quizá eso permita una proyección que indique que también D fallará en la medida en la que sus ideas sean similares a las de los otros tres partidos. Es muy posible que todos los partidos estén infectados por modos de pensar que los conduzcan a fracasos.

Lo que me lleva a considerar lo que creo que forma el núcleo de la falla de ese razonamiento: no examina, ni estudia, ni pone atención en lo que más importa que es la plataforma ideológica de los partidos y sus candidatos (la mejor información posible para decidir el voto).

Votar por un partido o candidato sin tener una idea razonable sobre sus ideas y propuestas es una insensatez apoteótica y ella llega a un clímax cuando se razona de la manera usada por la persona a la que he hecho referencia.

Finalmente, hay algún germen de verdad en ese razonamiento de la persona. Si usted ve que ha fallado el partido A, también el B y el C, puede ser que el partido D sea mejor y lo será en la medida en la que el partido D apoye ideas diferentes e incluso opuestas a las de los otros tres partidos.

Un ejemplo mexicano, el usado por esa persona: «Con el PRI nos fue muy mal, con el PAN también nos fue muy mal, con el PRD lo mismo y ahora hay que darle la oportunidad a MORENA». ¡Uy!

Ese partido contiene en dosis masivas las ideas que produjeron el fracaso de los partidos anteriores. Usted no puede remediar los males de un alcohólico que ha bebido ginebra, whisky y ron, haciéndolo ahora beber vodka 176 proof.

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