Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Estados Fallidos
Eduardo García Gaspar
2 agosto 2017
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La idea de estados fallidos es fascinante. Es un estado que

«[…] pierde el control físico sobre su territorio o el monopolio legítimo de la fuerza». Fund for Peace, citado en letraslibres.com

Piense usted en desorden, caos, inseguridad; en ilegalidad e impunidad. En la existencia de zonas internas fuera del poder gubernamental. No sé usted, pero pienso en Somalia, Chad y algunos otros países que llegan a ser no recomendados como destinos de viaje.

¿Qué hacer? El problema es difícil. Las soluciones internas tienen posibilidades remotas. La intervención externa tiene costos severos y soluciones no garantizadas.

No hace mucho que alguien sugirió un remedio: gobiernos importados. ¿Descabellado el asunto? Al menos así lo parece. Imagine usted la posibilidad de que en una decisión interna se opte por importar un gobierno que resuelva el problema del estado fallido.

Archivé la sugerencia de gobiernos importados hasta que la revivió la lectura de un libro. Narrado allí está el caso de Génova en la Edad Media y su problema de facciones internas en lucha constante. En algún momento se pusieron de acuerdo y decidieron importar un gobierno.

Se llamó podesteria y funcionaba anualmente. Se traía a la ciudad a un jefe militar con soldados y jueces quien gobernaba durante ese tiempo y se retiraba para que llegara otro. Los llegados no podían establecer ningún lazo local de ningún tipo, solo tenían el monopolio de la fuerza.

Era una fuerza equilibrada a la que los señores locales podían derrotar fácilmente si querían, pero que aliada con una facción derrotaría a la otra. Total, fuerza equilibradas y un gobierno limitado en el tiempo, destinado a poner orden.

Si esto es posible o no en estos tiempos para estados fallidos, no lo sé realmente. Sin embargo, pensar en su posibilidad resulta ser una especulación interesante.

Si, por ejemplo, la situación en Venezuela podría sugerir la posibilidad de importar un gobierno, eso necesitaría una cierta manera de pensar de las facciones en conflicto. Una actitud de sensatez y sabiduría en esas personas.

¿Tendrían el suficiente juicio como para aceptar que venga otro a gobernar por el bien de su propio país y su gente? Tengo la fuerte impresión de que N. Maduro no aceptaría dejar el poder a ningún costo. Además, después de todo, ya hizo una especie de importación de gobierno a su favor, el de Cuba.

La posibilidad de importar un gobierno como solución a situaciones de extremo desorden interno, necesita un cierto refinamiento mental en las partes del conflicto. Una cierta altura de miras, una buena dosis de humildad, respeto a la palabra dada y la colocación del largo plazo como motivo central.

No me parece razonable que existan esas virtudes entre los gobernantes, los jefes de facciones, los líderes de organizaciones criminales, ni las cabezas de unidades terroristas. Importar un gobierno sería igual a perder poder y el poder, mucho me temo, es un afrodisiaco adictivo (parafraseando a H. Kissinger).

Otra consideración fuerte es el tamaño del territorio. No tiene la misma dificultad la podesteria en Génova en esos tiempos, que la que tendría en Somalia ahora, o en Venezuela. La extensión territorial es un factor determinante.

Aún así, la sugerencia de importar gobiernos produce ideas y, sobre todo, define al problema, que es uno de desorden interno, de tal magnitud que impide vivir en el lugar y produce emigración sustancial. La solución es, por tanto, el orden interno y eso hace pensar que tal es la función central del gobierno.

Más otra cosa que puede pasar desapercibida. La podesteria duraba un año, al término del cual se importaba otro gobierno y los que se retiraban no podían regresa en varios años. Es decir, la limitación en el tiempo de la autoridad política como requisito para mantener el orden.

Una autoridad que permanece demasiado en el poder no es conveniente porque tenderá a abusar de él cada vez más. Y, por si eso no fuera poco, el gobierno importado para imponer el orden, no podía involucrarse en tratos comerciales. Un rasgo curioso que manda a ver la conveniencia de no tener gobiernos metidos en asuntos económicos.

En fin, solo quise compartir una sugerencia de apariencia alocada, concluir que no lo es en la proporción que aparenta y, de allí, sacar algunas conclusiones rápidas de mero sentido común.

Como alguien me aseguró hace muchos años, para tener un grado aceptable de cultura social debes leer sobre Historia y sobre Economía.

Post Scriptum

Para esta columna usé el libro de Rodney Stark, How the Catholic Church Built Western Civilization.

Una faceta curiosa de la pérdida de control gubernamental dentro de su territorio es el que provoca alguna inmigración:

La mutilación genital femenina se dispara en Alemania tras la llegada de miles de inmigrantes.

Terror islámico checheno en Berlín: cuando la sharia se aplica en el corazón de Europa

• ‘Migrants want Sharia law in Swedish no-go zones’

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