Creencia y conocimiento

«Yo no quiero creer, yo quiero saber». Carl Sagan.

Eso decía el meme, con una ilustración del espacio sideral. No resistí la tentación y coloqué un comentario, en Facebook, que es donde lo había leído.

El comentario era simple: no hay manera de quitarse de encima el primer paso de todo, el «creer». C. Sagan, en esa frase, había expuesto implícitamente que él cree que quiere saber. Todavía más, él cree que es preferible saber que creer.

Imagino que antes de saber, de tener conocimiento, siempre hay una etapa previa, la de creer. Saber que la tierra es redonda significó primero creer en que existían evidencias y signos que eso indicaban. Esa creencia allanó el camino para permitir saber que la tierra es redonda, aunque no perfectamente redonda.

En otras palabras, quizá pueda reescribirse la frase de C. Sagan, a «Yo quiero creer para luego saber». Insisto, el primer paso para tener conocimiento es creer para sobre esa creencia poder construir conocimiento.

Con quien tuve un intercambio de opiniones acerca de esto, escribió «Uno puede creer en cualquier cosa, pero se debe probarlo para considerarlo válido». Es correcto y corrobora que primero se cree en algo para más tarde, idealmente, comprobarlo y convertir esa creencia en conocimiento razonablemente verdadero.

A eso ayuda la ciencia y sus métodos de comprobación, lo que es una maravilla, pero una maravilla con limitaciones. ¿Qué sucede con esas creencias que no admiten al método científico? Una de ellas es inquietante: no puede probarse científicamente que lo único cierto es lo demostrado científicamente.

Esa persona, partidaria obvia de aceptar solo lo demostrado científicamente, escribió:

«El valor de la religión, es absolutamente nulo. Si un hombre necesita de religion [sic] para ser bueno, es un perro amaestrado. La religion [sic] dio una explicación de la naturaleza cuando el hombre era absolutamente ignorante. Ya hoy es creencia heredada o impuesta…»

Son en realidad solo creencias qué él tiene y que, según él, de ser congruente, necesitan pruebas científicas para ser consideradas conocimiento válido. Le digo, no hay manera de deshacerse del primero creer.

Si alguien cree que quien necesita de la religión para ser bueno es una bestia amaestrada, necesita probar científicamente qué es lo bueno y qué es lo malo convirtiendo a toda creencia moral en un postulado científico inapelable. ¡Suerte con eso!

En fin, un intercambio de opiniones al estilo de Facebook me hizo escribir esto, con la sola idea de apuntar las dificultades insolubles de la creencia de que debe descartarse toda creencia que no pueda hoy ser probada como cierta por medios científicos que la conviertan en conocimiento aceptado.

Existen muchas ideas y creencias cuya naturaleza no es compatible con el método científico.

«El método científico es un proceso destinado a explicar fenómenos, establecer relaciones entre los hechos y enunciar leyes que expliquen los fenómenos físicos del mundo y permitan obtener, con estos conocimientos, aplicaciones útiles al hombre […] Toda investigación científica se somete siempre a una “prueba de la verdad” que consiste en que sus descubrimientos pueden ser comprobados, mediante experimentación, por cualquier persona y en cualquier lugar, y en que sus hipótesis son revisadas y cambiadas si no se cumplen». newton,cnice.mec.es

Eso es fantástico, pero desafortunadamente no aplica a todas nuestras ideas. Podemos probar con experimentos que los aviones pueden volar, pero los asuntos más importantes quedan fuera, como quiénes somos, cuál es el sentido de la vida, la existencia del bien y del mal… Todo eso que se llama Metafísica.

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