socialismo

El error de considerar solo los objetivos del socialismo y del liberalismo. Sus metas son iguales. Para evaluarlos deben examinarse sus estrategias, las que son muy diferentes.

Introducción

Los partidarios del socialismo y del liberalismo difieren enormemente, ambos persiguen los mismos objetivos de mejorar la vida de las personas.

Pero su coincidencia termina allí. Trabajan con los mismos objetivos, pero proponen que para lograrlos se deben deben seguirse estrategias muy diferentes.

El propósito de esta columna es resaltar que el liberalismo y el socialismo tienen en común el considerar los mismos objetivos y metas. Y que difieren en la manera en la que pretenden lograrlos.

Liberalismo: objetivos y estrategia

El liberalismo busca objetivos de progreso, prosperidad, bienestar, avance y bien común. Metas generales de mejorar a las personas que forman una comunidad.

La estrategia general del liberalismo es la libertad en general y la económica en particular —de la que hace una defensa enérgica, especialmente frente a los potenciales abusos del poder gubernamental.

Por la razón anterior, el liberalismo propone gobiernos de poder limitado, con división integral de poderes, en un régimen demócrata y republicano. Todo bajo una gran estrategia de gran libertad personal y dentro de un estado de derecho, con derechos claros de propiedad personal.

Socialismo: objetivos y estrategia

El socialismo hace lo mismo en cuanto a objetivos que el liberalismo, buscar el bienestar, el progreso y la prosperidad de la comunidad en la que se implante.

Es decir, los mismos objetivos tienen el liberalismo y el socialismo, por lo que es un error considerar solo a las metas que tienen, cuando lo que debe hacerse es examinar sus diferentes estrategias.

Para el socialismo, la gran estrategia es la intervención estatal que reduce la libertad personal concentrando poder en el gobierno. Esas fuerza estatal es propuesta para corregir las fallas del mercado y aplicar políticas igualitarias.

Mismas metas, diferentes estrategias

La conclusión que puede obtenerse de lo anterior tiene dos partes.

• Primero, es un error considerar solo los objetivos del socialismo y del liberalismo para intentar encontrar diferencias entre ellos —pues ambos persiguen las mismas metas.

• Segundo, el foco central de atención para realmente encontrar diferencias entre liberalismo y socialismo es examinar sus muy diferentes estrategias para alcanzar los mismos objetivos.

La esencia de la diferencia de estrategias

Una vez establecido el error de solo considerar los objetivos del socialismo y del liberalismo, deben verse las diferencias entre la estrategia de cada uno de ellos.

La gran diferencia de estrategias radica en un punto central, el de cómo manejar el poder de cualquier tipo dentro de una sociedad.

Para el liberalismo, la estrategia central es el manejo del poder para su limitación y desconcentración. Para el socialismo, la estrategia central es también el manejo de poder, pero para su centralización y concentración.

Esta es la esencial diferencia entre el socialismo y el liberalismo, el proponer diferentes estrategias para el mismo objetivo de prosperidad general. El socialismo opta por una estrategia de concentración de poder mientras que el liberalismo propone una de división del poder.

Causas de las dos diferentes estrategias

¿Por qué esa diferencia en las estrategias de manejo de poder? Hay muchas razones y una de ellas merece ser señalada expresamente —se refiere a puntos de partida distintos.

El liberalismo hace de la libertad un valor central, el más importante de todos y propone maneras de conservarla, evitar que se pierda y muestra cómo ella es aprovechada para lograr prosperidad.

Libertad e igualdad

El solo considerar los objetivos del socialismo y del liberalismo es un error porque olvida diferencias entre ambos, como la diferente consideración de la igualdad y la libertad.

Para el socialismo, la igualdad que cuenta es la material —cosas como ingresos y posesiones personales. Para el liberalismo, la igualdad que cuenta es la de derechos y la legal —cosas como un estado de derecho y leyes iguales para todos.

El socialismo tiene una estrategia basada en lograr la prosperidad mediante la búsqueda de igualdad material incluso a pesar de perder libertades y correr riesgos de abusos de poder.

El liberalismo tiene una estrategia basada en lograr la prosperidad por medio de la conservación y defensa de la libertad, con igualdad legal, incluso a pesar de sufrir desigualdad material.

Economía de suma cero, o positiva

Buena parte de las diferencias en las estrategias del socialismo y del liberalismo tiene su origen en la manera de entender a la Economía.

• El socialismo piensa que el mercado libre es un juego de suma cero —todo lo que alguien gana significa que otro lo ha perdido.

• El liberal cree en lo opuesto  —en un mercado libre todos ganan, es un juego de suma positiva.

Si fuese cierto que un mercado es uno de suma cero, los socialistas y sus opiniones tendrían la razón: habría que tener un órgano en extremo poderoso para evitar o minimizar las pérdidas de una de las partes.

Y lo contrario, si los liberales tienen razón y todos ganan, entonces lo que debe hacerse es dejar libres a las personas bajo un sistema de reglas justas de intercambio que creará riqueza creciente.

Riqueza estática o creciente

¿Quién tiene la razón —socialistas o liberales? Hay maneras de contestar esa pregunta: partiendo de los efectos que tendría cada uno de los puntos de partida:

• Si el socialista tiene razón eso por obligación significaría que nada puede crearse, que la riqueza, los bienes, los recursos son estáticos y lo han sido desde el inicio de la existencia humana.

Es inevitable esta conclusión, ya que si uno gana lo que el otro necesariamente pierde, todo permanece estático, sin creación adicional posible.

• Si el liberal tiene razón, ello significaría lo opuesto: la riqueza, los bienes, los recursos pueden crearse y aumentar.

Si en un mercado libre ambas partes ganan al realizar intercambios voluntarios, esa suma positiva lógicamente supone la elevación de esa riqueza.

La riqueza sí aumenta

Es una realidad tangible que existe mayor riqueza ahora que antes. La posición actual del mundo es sin duda superior a la existente en tiempos pasados.  En una columna (Diario Exterior.com), Johann Norberg escribió:

«Imagina por un momento como hubiera sido esta mañana si estuvieras 150 años atrás. No tendrías luz eléctrica, agua potable ni sanidad de vivienda. No hubieras podido ir al trabajo en carro, autobús, ni tren. No hubieras podido utilizar el computador, el cual efectúa cálculos que tomarían décadas en papel y lápiz… En los últimos 100 años hemos creado más riqueza que en los 100,000 años antes de eso y no porque estamos trabajando más. Al contrario: en el último siglo, las horas de trabajo han sido reducidas a la mitad en el mundo occidental debido a que nuevas ideas nos han permitido trabajar con más inteligencia para encontrar maneras más fáciles de satisfacer nuestras demandas y necesidades».

No creo necesario expandir esta demostración empírica que se inclina fuertemente a apoyar la opinión del liberal —un mercado libre es un juego positivo en el que todos ganan y por ello se crea riqueza. El socialista, por tanto, piensa que para construir una casa más debe destruirse alguna otra —todos los días se ve que eso es una mentira.

Un mercado libre es un juego de suma positiva en el que todos ganan, pero aún así, algunos siguen creyendo que es un juego de suma cero en el que uno gana lo que otro pierde.

Norberg en el mismo artículo citado antes, da una explicación razonable del porqué se sigue creyendo en una Economía de suma cero:

«Durante alrededor de 3,999,800 años de los 400 millones que quizás hayan existido los homínidos, la vida ha sido un juego de suma cero para la mayoría de las personas. La invención de la nueva tecnología fue extremadamente lenta y no hubo excedente para invertir, de manera que el homo habilis o el homo erectus promedio, durante su vida, no vio un incremento en su riqueza. Aquello que otras tribus cazaban o reunían, era una perdida para los demás. Era razonable estar sospechoso de alguien que tuviera ganancias—porque probablemente las tuvo a costo de otro. En tales circunstancias, la naturaleza humana, nuestros instintos y actitudes, se desarrollaron».

En otras palabras, la humanidad vive en una nueva condición, una en la que la riqueza sí puede crearse —la anterior fue rebasada, esa en la que sí había un juego de suma cero. Algunas mentes siguen paradigmas viejos.

En resumen

Lo que he intentado hace es doble.

Por un lado, resaltar el error de considerar solo a los objetivos del socialismo y del liberalismo cuando de ellas se hace una evaluación. Ambos tienen las mismas metas y, en este sentido, son iguales.

Por otro, apuntar que la verdadero evaluación del socialismo y del liberalismo solamente puede lograrse examinando las muy diferentes estrategias que ambos tienen.