Las trampas de la pobreza y sus soluciones. Cuatro situaciones que impiden desarrollo y que tienen remedio. La pobreza, por tanto, tiene una responsabilidad interna a cada país.

La pobreza tiene solución

La pobreza es remediable. No es una trampa inevitable. Es posible reducirla. No me refiero a la desigualdad, que es algo muy distinto.

Es posible elevar el estándar de vida de las personas y eso precisamente es lo que se ha estado haciendo durante los dos últimos siglos.

Quien sea que crea que la pobreza es inevitable está equivocado. Tanto que si en estos tiempos existe pobreza podrá concluirse con seguridad razonable que ella es producto de errores propios, equivocaciones involuntarias y elementos fortuitos.

Las trampas de la pobreza

Un libro de Paul Collier da pistas al respecto. En su análisis de países realmente pobres existen unos dos mil millones de personas que han sido atrapadas en una pobreza posible de evitar.

Collier establece cuatro causas de esa pobreza:

  • (1) situaciones de conflicto interno,
  • (2) recursos naturales que causan dependencia,
  • (3) carencia de costa marítima y
  • (4) mal gobierno.

En lo que sigue elaboro sobre los puntos que me parecen relevantes en este momento a México y, por extensión, a países similares.

1. Conflicto y violencia

Tiene sentido el afirmar que la violencia interna, los conflictos violentos, son causa de pobreza. O al menos de un crecimiento inferior al posible.

Por simple lógica, la violencia producida por el narcotráfico y la delincuencia organizada produce pobreza y su remedio no es económico, sino político. Un estado de derecho con policía efectiva y tribunales honestos.

Por igual, la posibilidad de generar violencia por resultados electorales de candidatos tiene influencia en impedir la disminución de la pobreza.

En breve: solo es posible disminuir la pobreza en ambientes de estado de derecho  que produzcan orden y confianza en las instituciones.

2. Recursos naturales

La pobreza no la causa la falta de recursos naturales. En realidad, una gran riqueza de, por ejemplo, petróleo, pueda dañar a la economía. Otra de las trampas de la pobreza y que suelen tener un disfraz de orgullo patriota y nacionalismo económico.

Tomar a un recurso natural y hacerlo el eje del crecimiento interno lleva al descuido de otras actividades, especialmente de exportación e impide el desarrollo económico general.

La lección para México es obvia: quitarse de encima la obsesión petrolera que asegura que ese recurso es equivalente de la soberanía nacional y símbolo del país.

3. Costas marítimas

La posición geográfica de México no puede ser más propicia para la reducción de la pobreza.

Una de las trampas de la pobreza que padecen en grado importante los países que no tienen acceso al mar.

4. Mal gobierno

Es eso que se ha llamado gobernanza y la calidad de las políticas económicas. Un gobierno honesto y administrado con calidad que aplica buenas políticas económicas es una causa central de la reducción de la pobreza.

Un elemento central es el que un mal gobierno y unas malas políticas económicas tienen un efecto devastador en el avance económico y, por tanto, en la reducción de la pobreza.

En esta variable, desafortunadamente, México como muchas otras naciones de la región latinoamericana, tiene un mal resultado.

La mala calidad del gobiernos, es decir, baja rendición de cuentas, impunidad pública, ambición de poder y similares, es una fuerza que perpetúa a la pobreza.

A esto se une la usual política económica general adoptada, que es la concentración de poder económico en el gobierno que es un monopolio de facto de soluciones económicas y que crea un ambiente de desconfianza que impide inversiones.

En resumen

Conocemos las trampas que atoran a los países en la pobreza. Y eso ayuda a encontrar soluciones. Seguir en un estado de bajo crecimiento económico es un producto de ignorancia y desconocimiento.

¿Quiere alguien ayudar a disminuir la pobreza? Sabemos cómo hacerlo. Es imposible declararse ignorante al respecto. Si no se hace lo debido, la pobreza que sea tenga es un acto intencional producido por ignorancia intencional.

Y algo más…

Para esta columna usé la obra de Collier, Paul. The Bottom Billion: Why the Poorest Countries Are Failing and What Can Be Done About It. Oxford: Oxford University Press, 2007. Reseñada a continuación.

The Bottom Billion: Why the Poorest Countries Are Failing and What Can Be Done About It
de Paul Collier

The Bottom Billion: Why the Poorest Countries Are Failing and What Can Be Done About It

The Bottom Billion: Why the Poorest Countries Are Failing and What Can Be Done About It by Paul Collier
My rating: 4 of 5 stars

La obra parte de una realidad: aproximadamente mil millones de personas viven en países que son pobres y que tienen pocas o nulas probabilidades de progresar. Son países que están en situaciones que son trampas: conflictos internos, recursos naturales, carencia de acceso al mar y gobiernos malos con malas políticas. Son el real problema de la pobreza en el mundo; el resto ha progresado ya o está prosperando.
La obra está bien organizada. Partiendo de la definición del asunto a tratar, esos países, a continuación define las trampas en las que se encuentran (hace un interludio acerca de la globalización) y apunta instrumentos posibles de solución para terminar con una agenda de acciones.
Altamente recomendable por su naturaleza objetiva sustentada en evidencias sólidas y razonamientos disciplinados, lo que hará desesperar a quienes, sobre todo en la izquierda proponen soluciones urgentes basadas en buenas intenciones. Aunque en algunas partes desesperará a la derecha al cuestionar partes de su ortodoxia. La vida es más compleja de lo que piensan esos dos.
La lectura no es fácil. Esta llena de sutilezas y algunos conceptos contra-intuitivos, pero al final logra establecer una posición general sólida, la de una situación grave que tiene repercusiones mundiales. los mil millones de personas no pueden ser ignoradas.
Mientras leía algunas partes, recordé a varias personas a quienes mueve un sentido tal de indignación ante la pobreza que se vuelven incapaces de aceptar ningún otro remedio que la inmediata elevación de los presupuestos de ayuda internacional. Para ellas este libro será de utilidad poniéndoles un sano yugo a esa urgencia irreflexiva de acción inmediata alimentada por su indignación, no por su razón.

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