Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Deterioro Político
Eduardo García Gaspar
13 abril 2004
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Existe un fenómeno de cuyos síntomas se habla todos los días, de cuyas muestran están llenas las planas de los periódicos, de cuyos ejemplos se colman los noticieros en radio y en televisión.

Lo que vemos, lo que leemos y lo que oímos es la punta del iceberg de algo que está sucediendo en el fondo y de lo que no nos damos mucha cuenta.

Comienzo por el principio. Las conversaciones y noticias sobre política están desproporcionalmente dedicadas a lo superficial.

Ejemplos de esto fueron las toallas de Los Pinos hace tiempo. Más recientemente, desde luego, está el niño verde y sus comisiones por arreglar permisos.

Pero como deslumbrante gema que ciega la vista, están los sucesos de corrupción en el gobierno del Distrito Federal (donde no se sabe qué es mayor, si el cinismo de AMLO o la ingenuidad de los medios que le sirven de altavoz).

El resultado neto de lo anterior es la generación de una imagen de la población sobre el gobernante: un ser sin principios, sin profesionalismo y sin otra ambición que el poder, el mayor de todos los afrodisíacos.

A eso debe añadirse otra percepción del ciudadano, que es la imposibilidad de la democracia mexicana para llegar a acuerdos entre partidos. Más la tibieza en la aplicación de la ley, no sólo en cuestiones criminales sino también en cuestiones de manifestaciones y protestas, como lo de Atenco.

En pocas palabras, nuestra autoridad está sufriendo un detrimento importante, producido en esencia por gobernantes de escaso talento. El gobierno está deteriorado y eso es grave, pues sin autoridad la vida en sociedad se torna imposible.

Los ciudadanos necesitan de una autoridad responsable del cuidado de sus bienes y personas. Es ésa la razón de ser de un gobierno y no otra, lo que significa desde luego, seguridad personal. Dicho en otras palabras, es necesario implantar de urgencia una lucha severa contra el crimen, organizado o no.

Más, desde luego, toda una larga lista de reformas legales que urgen en el sentido más extremo de la palabra inaplazable. ¿Por qué este apremio? La razón es muy sencilla.

México está en los dolores del parto de su democracia, que es el punto más débil de la autoridad. Sí, por diseño, esta naciente democracia mexicana iba a estar en su punto de mayor fragilidad sin importar quiénes fueran las personas en el poder. La transición a una presidencia de oposición, en sí misma, colocaba al gobierno en una situación débil.

Y es precisamente cuando el gobierno pasa por su punto más bajo, que se sufre también un deterioro político no causado por la transición, sino por la miopía política de muchos gobernantes y muchos medios.

Pongo un ejemplo. De hace tiempo se sabía la situación del IMSS, la necesidad de cambios en la ley fiscal, la elevación del crimen y toda una serie de asuntos de extrema seriedad, por no mencionar un peligroso déficit gubernamental y un gasto corriente exagerado.

Estas realidades eran y son conocidas. Sin embargo, ellas no ocupan la prioridad ciudadana ni la atención del gobernante. De nuevo acudo al refulgente ejemplo de AMLO para mostrar cómo un político está más interesado en su persona que en el país, lo que en escala menor también fue demostrado por la señora Sahagún y sus devaneos presidencialistas.

Esto es como un doctor que tiene a un enfermo en cuidados intensivos y lo primero que hace es recetarle un shampoo para la caspa.

Lo que en esta segunda opinión he querido mostrar es un deterioro del gobierno mexicano ocasionado por una inversión de prioridades. Lo importante es desatendido. Lo urgente es ignorado. Lo insignificante es atendido. Lo intrascendente es estudiado.

La razón de esto es doble, por un lado tenemos la situación natural de una transición democrática que coloca a la autoridad en una posición débil.

La otra es un grupo de gobernantes con talentos escasos o medianos, cuando lo que necesitábamos en este momento era los estadistas hábiles y visionarios. Por lo pronto, me parece, reconocer el problema es la mejor parte de la solución del mismo. Si sabemos que la enfermedad que padecemos es una autoridad política deteriorada tendremos buena idea de los remedios que se necesitan.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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