Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Arte de Razonar
Eduardo García Gaspar
19 octubre 2004
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La invasión de la Cámara de Diputados, dos veces, por parte del PRD, presenta una situación irresistible para examinar los argumentos que las defienden.

El punto no es tanto volver a lo ya tratado, sino el sano ejercicio de la neurona para analizar argumentos en defensa de esas acciones.

Uno de esos argumentos es primitivo y consiste en afirmar que las invasiones no fueron violentas ya que no hubo golpes, ni heridos. Bajo esta línea de razonamiento, se justificaría que usted invadiera la casa de su vecino, comiera lo que hay en su refrigerador, durmiera en su cama y saliera de allí al día siguiente, sin que hubiera falta legal por el hecho de que usted no lo golpeó.

Vaya, usted podría reunir a personas y entrar donde sea, hacer lo que sea, mientras no golpeara a los ocupantes del sitio invadido.

Este argumento es tan frágil que se cae por sí mismo y no necesita mayor comentario, pues carece de sentido. Otro de los argumentos usados para defender los actos del PRD es que eso ya ha sido hecho antes, que lo hizo Fox burlándose de Salinas, que lo hicieron otros con actos similares.

Este argumento es tonto, pues significaría que no está mal asesinar a otra mujer en Ciudad Juárez porque ya otros lo han hecho.

La existencia de un acto reprobable no justifica que se repita por parte de otra persona. Por otro lado, en un par de ocasiones me he encontrado con otro argumento, que es el decir que nada hay digno en la Cámara de Diputados, puesto que allí son todos unos malhechores.

Este argumento puede descartarse por varias razones. La más obvia es la de considerar que no todos allí son unos pillos, aunque los hay. Esto llevaría a la determinación del número exacto de pillos que se necesitarían para invadir a la cámara sin que eso fuera indebido. ¿100 pillos son suficientes, o 50 nada más, o quizá 251?

No hay manera de contestar esto. Además ¿quién determina si en la cámara hay pillos? Si eso lo hace un tercero, necesitaría tener autoridad y basarse en hechos probados, ser un juez que dicte sentencia sobre cada diputado. Y si es cada partido el que juzga eso, consecuentemente tendría un interés parcial en dictar sentencias que le favorecieran.

Pero incluso, el hecho de que allí haya malhechores no anula lo respetable del recinto pues cabe la posibilidad de que en el futuro no los haya. Si en un departamento de un edificio vive un pillo, tampoco eso autoriza a que una turbamulta ocupe el edificio completo actuando como juez inapelable.

Sin embargo, hay uno que sí tiene justificación para expresar oposición fuerte en contra de la aprobación del artículo constitucional que tanta alharaca ha causado.

Es el argumento de la razón que usaría como arma una serie de situaciones que dan toda la apariencia de tratarse de una aprobación irregular. El asunto es posible de interpretar razonablemente como una medida política que disminuya los recursos del gobierno del DF. Igualmente, puede mencionarse la idea de que es una medida que retira recursos pero no da autoridad y también que ha sido aprobada con una celeridad sospechosa.

Argumentos racionales de este tipo serían usados para defender una posición perredista, contra la que se podría argumentar que el DF ha tenido un trato privilegiado. Lo que en general, llevaría a la sana práctica de revisar y desmantelar una estructura fiscal y de subsidios que es oscura. Con este ejercicio es posible encontrar una realidad desilusionante.

Parece haber más argumentos en defensa de las acciones violentas que argumentos en pro del uso de argumentos de la razón y el diálogo. La defensa de la violencia perredista usa razones débiles, que no se sostienen.

Los argumentos razonables que usarían el diálogo, sin embargo, han sido descuidados incluso a pesar de que muestran posiciones dignas de defensa por ambas partes. La visión que se nos queda, por tanto, es una en la que existiendo causas razonables a su causa un partido optó por la vía de la violencia . L

o que caracteriza a los humanos es el poder de raciocinio. Donde comienza la violencia termina el uso de la neurona.

A lo anterior, debe añadirse el real delito cometido en el espionaje telefónico que revela conversaciones de miembros del PRD. Independientemente del contenido de esas llamadas, no hay duda de que existe al menos el delito de invasión de la privacidad personal.

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