Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Víctima Importa Menos
Eduardo García Gaspar
25 marzo 2004
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No hace mucho tiempo, una persona en una posición gubernamental me contó la siguiente historia.

Un taxista había sido detenido y su taxi confiscado, todo de acuerdo a reglamentos y leyes del lugar.

El taxista, con plena conciencia de sus delitos y faltas, amenazó a la autoridad con ir a “Derechos Humanos, contarles mi caso y decirles que me devuelvan mi taxi porque es mi forma de ganar la vida”.

Visto desde el otro lado, la gente de Derechos Humanos al exigir que la autoridad devolviera el taxi habrían colocado en una posición penosa a la autoridad: en ese lugar es posible violar los reglamentos y leyes sin que se apliquen las penas y castigos correspondientes.

La pequeña historia lleva a un panorama bastante mayor y que me parece obvio: el sistema judicial y policial de México está mucho más orientado a la protección del criminal que al cuidado de las víctimas.

Esta aseveración puede probarse con los siguientes razonamientos. Una escasa proporción de los delitos son castigados. La probabilidad de captura de los criminales es baja, al igual que la probabilidad de ser condenados, lo que constituye un incentivo a la delincuencia como un negocio en extremo atractivo y de costos reducidos.

Más aún, una parte pequeña del total de delitos son reportados. El gasto gubernamental en seguridad es reducido.

Todo esto logra, de hecho, una protección real al delito, como una especie de subsidio muy sustancial al delincuente. No sorprende que florezca una actividad a la que se le dan facilidades.

Más aún, existen dentro de las fuerzas de policía elementos que ayudan a los delincuentes; los avisos previos a los arrestos son una buena evidencia de este tipo de conexión entre la policía y los malhechores.

La realidad es sencilla de ver en su efecto neto: la autoridad ha extendido una red protectora a la acción criminal, de lo que los sucesos de Ciudad Juárez son prueba contundente, al igual que los asesinatos en Sinaloa.

A lo anterior hay que añadir la discrecionalidad con la que son emitidos amparos, más usados para proteger a los irregulares que a los bien intencionados. Pero también hay que añadir leyes extrañas e inconsistentes que no castigan a las personas que han optado por la ilegalidad y reciben castigos no proporcionales a sus faltas.

Todo se va juntando para probar eso de que el sistema judicial y policial de México está mucho más orientado a la protección del criminal que al cuidado de las víctimas.

Desde luego, no hay que olvidar la falta de bancos de datos, la descoordinación entre policías y los malos sistemas de investigación, por no mencionar el terrible hecho del exagerado poder que tiene un juez para dictar sentencias.

Hay más preocupación por cuidar los derechos humanos de los criminales que de las víctimas.

Todo apunta a una realidad que es innegable: la criminalidad ha sido convertida en una actividad protegida y subsidiada por las autoridades mexicanas. Los criminales están en una posición envidiable con respecto a sus víctimas. Esta realidad no deja de ser notable pues la razón de ser de un gobierno es el bienestar y la seguridad de sus ciudadanos.

Un gobierno sólo se justifica cuando ejerce acciones que tienen como objetivo cuidar a las personas en su seguridad individual y la de sus posesiones. Si hubiera un renglón de gasto verdaderamente importante para un gobierno, ése debería ser el de su sistema judicial y de policía.

Las estimaciones indican que la criminalidad tuvo un costo del 12 por ciento del PIB en 1999. Otros cálculos del CEESP indican que en el 10 por ciento de los casos se hace la consignación del delincuente, lo que significa que la probabilidad de seguir libre es de 90 por ciento para el criminal.

Y, sí se están haciendo esfuerzos, pero la realidad no puede ser negada. Si existe una prioridad mexicana, sin duda ella debe ser el ataque a la delincuencia.

Del otro lado, si nos preguntamos por qué ella no ha sido atacada con seriedad, encontraremos explicaciones como complejidad, corrupción, falta de presupuestos, fallas legales, impreparación de jueces y policías y de seguro muchas más… pero todas ellas se resumen en una razón de fondo, el gobierno mexicano no ha entendido que ésta es su razón de existir, que si no la cumple esa autoridad sobra.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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