Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
De Libertad a Caos
Selección de ContraPeso.info
1 septiembre 2005
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: AmaYi
Catalogado en: ,


Hay quien entiende a la libertad como la facultad de poder realizar lo que el individuo quiere y desea. Pero si cada quien hace lo que dicta su voluntad, necesariamente se presenta una situación caótica que atrae a su polo opuesto, un régimen de esclavitud. No, la libertad debe ser entendida de otra manera.

Cumplidos los diez años de AmaYi®, debe ser una cuestión obvia que esta publicación sostiene, defiende y promueve a la libertad humana como el mayor valor y principio. Sin embargo, un término tan sobado como el de libertad requiere de vez en cuando alguna afinación que especifique eso que es promovido.

Una versión sencilla y ligera de la libertad, la coloca como esa posibilidad que tienen las personas para hacer lo que ellas quieran, a lo que suele añadirse la limitación de no alterar esa misma libertad en los demás. Pero eso tiene un problema, pues puede llevar a una situación en la que cada persona haciendo lo que quiere crea un medio ambiente de incertidumbre y caos. La libertad necesita una mayor precisión.

Eso es precisamente lo que hace Weigel, un teólogo norteamericano de indudable talento. En el libro consultado, el autor trata el problema que se presentó en el año 2001 dentro de la Iglesia Católica de los Estados Unidos, cuando fueron expuestos escándalos de abusos sexuales. Pues bien, en un par de páginas de esa obra, Weigel recuerda esa más real y lógica definición de libertad.

La idea de esta carta fue tomada de la obra de Weigel, George (2002). THE COURAGE TO BE CATHOLIC : CRISIS, REFORM, AND THE FUTURE OF THE CHURCH. New York. Basic Books. 0465092608., pp 224-225.

La muy breve sección dedicada a la idea resaltada en esta carta, comienza mencionando el objetivo del libro. La crisis Católica de 2002 es un recordatorio de la Ley de Hierro de la Cristiandad y la Modernidad.

Es decir, las comunidades que conservan y mantienen su identidad de doctrina y su respeto a la moral, florecen en esta época moderna.

Pero las comunidades que desprecian esa identidad y esa moral, decaen.

Para Weigel, por tanto, es una cuestión probada el hecho de una correlación entre la obediencia a principios éticos y la prosperidad.

Las sociedades en las que se respeta la moral crecen, mientras que donde esa moral es puesta de lado, allí languidece la comunidad.

Más aún, dice Weigel, a pesar de que se piense lo contrario, el Cristianismo está creciendo en todo el mundo. Son las sociedades cristianas que no aceptan el enfoque light del Cristianismo las que crecen.

La Ley de Hierro significa que la Iglesia no puede aceptar el retirarse a un sitio escondido que le impida tener contacto con el mundo. Al contrario, la Iglesia tiene su razón de ser en el mismo mundo.

Y está razón es válida aún en el caso de que ella tenga que poner en tela de juicio lo que en el mundo se toma como cierto y positivo.

Si la Iglesia se retirara tras una fortaleza inexpugnable bajo la amenaza de ataques mientras estos duran, sería una Iglesia que no cumpliría con su misión, que es la evangelización, lo que ocasionaría una situación en la que ambas partes pierden.

Si se toma con seriedad a la Ley de Hierro, ello supone un diálogo, con señaladas direcciones de ida y regreso, entre la Iglesia y la Modernidad. Desde luego, ese diálogo supone la aceptación de que hay en la Iglesia un rico patrimonio de dos milenios, cuya tradición no es posible ignorar.

Si la Modernidad decide hacer de lado esa tradición y ese patrimonio milenario, lo hará corriendo graves riesgos.

Por tanto, otro punto del autor es claro. La Iglesia es alguien quien posee un legado valioso, que no puede ser ignorado por la actualidad. Ignorar el saber milenario de la tradición Cristiana tendría un costo alto para la época moderna.

Es aquí, donde un corto párrafo de Weigel, resulta particularmente útil. El patrimonio y la tradición de la Iglesia, se dijo, no pueden ser ignorados por el mundo actual sin que se corran riesgos serios. Esto es especialmente importante para el tema de la libertad.

Si la libertad llega a convertirse en sólo licencia, permiso y aprobación, de ella se sigue sin remedio una situación de desorden.

Cuando la libertad es entendida como venia y consentimiento, la consecuencia lógica siguiente es un caos. La persona humana no puede vivir en esa anarquía y ese caos.

Entonces, Weigel señala el problema que ya ha sido visto. Un entendimiento de la libertad como la posibilidad de dar rienda suelta a la voluntad propia lleva sin remedio a una situación general de desorden y, la persona humana no puede vivir en ese clima.

Si se tuviera que seleccionar entre una situación de caos y una de esclavitud, las personas optarían por las cadenas. Allí muere la libertad.

Por eso es especialmente relevante el concepto Católico clásico de libertad como el nunca entenderla como la posibilidad de hacer lo que se quiera. La libertad no es la capacidad de hacer lo que se venga en gana, sino la posibilidad de hacer lo se debe hacer.

Si se entiende a la libertad como la opción de hacer la voluntad propia, eso lleva al caos, lo que genera una consecuencia lógica, el remedio al caos en una solución dictatorial que negará a la libertad.

Esta idea de libertad, la de verla como una situación en la que se selecciona por iniciativa personal lo que es correcto, es vital de respetar so pena de caer en nuevas formas de autoritarismo.

Si la libertad no se comprende como esa elección de lo que debe hacerse, el resultado es una situación de desorden que hace inevitable la aparición del totalitarismo.

La noción Católica clásica de que la libertad implica el desarrollo de la capacidad para seleccionar lo bueno como una costumbre arraigada, no debe distorsionarse en un cambio de sentido que lleve a una nueva esclavitud, la de la dependencia total de sí mismo.

La libertad, bien entendida, es esa oportunidad de hacer lo que debe hacerse cuando por voluntad propia podría haberse optado por hacer lo indebido.

Weigel regresa al tema de su libro mencionando que los depredadores sexuales son hombres que se han convertido en esclavos de ellos mismos. Han hecho su voluntad, no lo que debían hacer.

Ellos han causado un daño severo en la vida de personas concretas y en la comunidad de la Iglesia, lo que es ocasión para un diálogo crítico entre la Iglesia y una Modernidad que se alimenta de la cultura del disentimiento. La lección debe ser aprendida.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.



1 comentario en “De Libertad a Caos”
  1. Jorge Velasco Suárez Dijo:

    admiro la claridad de Weigel (y su valentía)que, sobre todo en libro comentado, viene a encender luces en esta obscuridad en que nos sume el relativismo moral imperante





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