Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Preocupaciones Banales
Eduardo García Gaspar
5 septiembre 2006
Sección: NACIONALISMO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Quizá sea la inclinación mexicana a colocar la mayor importancia en los asunto más triviales, lo que hace que no veamos la realidad del país. Por ejemplo, es para muchas personas una costumbre arraigada el lamentar la existencia de bancos extranjeros.

Recientemente, el punto que quiero ilustrar brilló con la venta de tequila Herradura a Brown-Forman, lo que hace que el 35 por ciento del tequila sea propiedad de extranjeros. Se usaron palabras para describir esta compra, “extranjeros arrebatan”, o “a mí lo único que no me gusta es que las empresas que eran manejadas por mexicanos ahora sean manejadas por gente que no es de México”, dicho por un ex presidente de la cámara del tequila.

El punto es realmente curioso y se mezcla con el sentimiento patriótico que en algunas personas suele crear la idea de privatizar al monopolio petrolero mexicano o el de electricidad. En esto hay una defensa de la soberanía mexicana, definida de tal manera que ella radica en hacer que el tequila, el petróleo, la electricidad, los bancos y lo que usted quiera, sea propiedad del gobierno o de mexicanos.

La definición es realmente estrecha y débil, tanto que no es soberanía, sino ardor nacionalista e ignorancia. Porque la verdad, la soberanía se puede perder por otras razones, no por ésas.

Pongo un ejemplo de pérdida de soberanía con los plantones del PRD en la Ciudad de México. Ella es una real pérdida por una razón: no se ha aplicado la ley. Porque después de todo, las empresas extranjeras cumplen con las leyes mexicanas y pagan sus impuestos, como cualquier mexicano.

Pero al PRD no se le ha aplicado la ley cuando éste ha violado leyes claras con sus plantones. Se pierde soberanía cuando unos disputados impiden la entrada a la cámara al presidente electo por los mexicanos y no se puede lograr que él dé su informe de acuerdo a costumbres establecidas.

Se pierde soberanía cuando en Oaxaca no puede aplicarse la ley y los vándalos crean su zona de control en territorio mexicano, fuera de la jurisdicción del gobierno legítimo.

Se pierde soberanía cuando bandas de narcotraficantes toman el control de ciudades y sus policías, creando inseguridad entre ciudadanos que ya no están bajo el amparo de la ley. Se pierde soberanía cuando el ciudadano deja de estar razonablemente protegido y es víctima consistente de robos, asaltos y secuestros. Cuando un sindicato toma una empresa sin razón.

México ha perdido soberanía y mucha, pero no porque un tercio del tequila sea manejado por empresas extranjeras, ni porque los bancos sean en su mayoría extranjeros. Esas inversiones en el país, al contrario de lo pensado, elevan la soberanía porque nos hacen más prósperos al elevar los recursos con los que contamos.

Tampoco se perdería soberanía privatizando a Pemex, ni a la CFE, ni al IMSS, al contrario, eso elevaría las probabilidades de progreso y bienestar.

La soberanía se pierde cuando la ley deja de aplicarse y un grupo de personas hacen lo que quieren sin que la autoridad los llame a cuentas. Los casos allí están para demostrarlo: bloqueos en las calles, asesinatos y ajustes de cuentas entre bandas, alta criminalidad, la cámara de diputados tomada por una facción violenta. Y la ley en un cajón, sin aplicarse.

A lo que voy es a una redefinición de la soberanía. Quienes creen que ella es la propiedad estatal de los energéticos, la propiedad mexicana del tequila o de los bancos, ellos están equivocados. La soberanía de un país es bastante más que tener una cuenta de cheques en un banco propiedad de mexicanos. Mucho más.

La soberanía es la aplicación de la ley dentro del territorio nacional, a todos por igual, sin excepciones y en todas partes. Soberanía es poder circular por todas las calles y carreteras, sin que nadie impida esa circulación.

Soberanía es poder celebrar el día de la independencia sin que nadie lo impida. Soberanía es salir a la calle sin miedo a ser víctima de un asalto o de un secuestro. Soberanía es tener un presidente que puede cumplir con su informe de gobierno sin que nadie se lo impida.

Soberanía es tener una toma de posesión del presidente legítimo, seleccionado por los ciudadanos sin que lo trate de impedir una facción que cree lo opuesto.

POST SCRIPTUM

• Un ejemplo de esa mentalidad de fiebre patriótica está en una nota de Grupo Reforma sobre la venta de la marca Herradura. Su encabezado dice “Arrebatan extranjeros un tercio del tequila” (01-09-2006). De ella tomé la cita de Eduardo Orendáin Giovannini, ex presidente de la Cámara Nacional de la Industria Tequilera, el que también consideró que la venta de tequileras a multinacionales refleja el interés que hay de las grandes compañías de vinos y licores por entrar en el negocio de esta bebida.

• Y un ejemplo brillante de la mentalidad a la que me refiero que pone su atención en lo banal, fue el siguiente comentario de un lector de esta columna, en su edición impresa: “Pues; de todas maneras, Estamos hasta la Madre de la Intervencion Extranjera en Mexico y de sus subditos [sic] Mexicanos como Usted……comprenderá”.  Ahora mi punto ha sido ilustrado mucho mejor.


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