Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Los Ricos y La Caridad
Eduardo García Gaspar
21 julio 2008
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El viernes pasado, la BBC y muchos otros medios repitieron la historia: Nelson Mandela cumplió 90 años e  hizo un llamado para que los ricos hagan más por los pobres. Desde luego, no es un llamado original el de Mandela. Tiene muchos, pero muchos siglos de haber sido hecho.

La nota del servicio británico de noticias no le hizo gran favor al repetir estas palabras: “Si eres pobre, no tendrás una vida larga”. Tampoco es una afirmación que pueda llamarse original. Total el tema de la nota se quedó en otro caso de una celebridad política que habla y cuyas palabras son repetidas no por tener mérito.

Mucho más mérito y significado tuvieron las palabras que le escuché a un sacerdote hace ya tiempo, y que trato de repetir a continuación. Ayudar a otros no es una obligación de los ricos, dijo, es una obligación de todos en la medida que puedan. El pobre tiene tanta obligación de ayudar a su hermano pobre como su hermano rico y su hermano clase media. Todos tienen la obligación de ayudar a otros. Hay veces que un rico necesita más ayuda que un pobre.

El hablar de las obligaciones de los ricos produce el olvido de las obligaciones de todos y que son las mismas: una persona podrá ayudar más materialmente en la medida que más recursos posea, pero eso es todo. Y el pobre no debe esperar a que llegue un rico a ayudar a su prójimo: debe ayudar en lo que pueda, sabiendo que quizá la ayuda más importante no sea la material.

Lo que dijo Mandela es una visión en extremo limitada de la caridad. La caridad no está circunscrita a lo material, ni concentrada en los ricos. La sociedad es más compleja que esa pueril división de ricos y pobres. La caridad es una cuestión personal, dijo el cura, no social. Ninguna sociedad tiene obligaciones y deberes, pues ellos son individuales no de grupos.

La buena caridad se hace de uno en uno y no se detiene en lo material. Quienes piden que la sociedad sea justa, dijo también, están locos. La única justicia que puede existir se da entre personas cuando tienen tratos entre ellas y mucho de esa justicia está más allá de la ley. Un programa de gobierno que ayuda a los pobres no tiene mérito moral porque es dinero ajeno el que se da, que fue tomado por la fuerza y que no se usa con altruismo.

La única caridad posible es la voluntaria, una idea que por desfortuna ha decaído al creerse que el responsable de la caridad es el gobierno y no la persona. Cuando un gobierno pregona su ayuda a los pobres, así se causa una impresión equivocada en la gente al creerse que ya no tiene esa responsabilidad.

Otros, al hablar de lo mismo, han presentado un panorama realista y por eso chocante. Una caridad mal hecha, han afirmado, muy bien puede ser ocasión de más males que de bienes. Un ejemplo común de esto ha sido el señalar que la condonación indiscriminada de deuda externa mantiene la existencia de malos gobiernos y condiciones injustas que empobrecen a la gente. Otros han señalado que la justicia social ni es justicia ni es social.

El tema bien vale una segunda opinión porque sucede que como en el caso de las palabras de Mandela, un clisé es repetido y causa más daño que beneficio. Puedo suponer que ante lo que dijo Mandela, quien no es rico bien puede reaccionar pensando que a él nada le toca hacer: otros, los ricos, deben a ayudar a otros, los pobres.

La obligación de la caridad cae en usted y en mí, y en el resto de las personas independientemente de quienes somos y hasta la medida en la que podamos. Es una obligación moral, no legal. Si fuera legal dejaría de ser caridad, porque ella es voluntaria que es donde reside el mérito.

En lo personal y contrario a lo que muchas personas pueden pensar, esos llamados a la ayuda, como el que hizo Mandela, me parecen contraproducentes. Están basados en una visión clasista de las personas. Son vagos. Y pueden terminar produciendo confusiones, como la de creer que la caridad debe ser impuesta por la fuerza gubernamental, y que esa obligación es sólo de los ricos, como quiera que sean definidos.

No creo que haya mala intención en este tipo de llamada a la caridad, pero sí creo que haya mucha ingenuidad y muy escaso talento en lo que hizo Mandela, o al menos cómo fue reportado. Creer que la caridad es sólo una obligación de los ricos es un craso error.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



No hay comentarios en “Los Ricos y La Caridad”
  1. Alberto Medina Méndez Dijo:

    Agradeceré hagan llegar mis felicitaciones al autor de la nota. Sencillamente BRILLANTE.
    desde Corrientes, Argentina

  2. William Tercero M. Dijo:

    Difiero un poco al respecto del papel de las leyes y el estado. Cuando una empresa privada o estado, maneja grandes recursos, la única manera aceptable, y plenamente válida, de usar esos fondos para la caridad, es emplearlo de un modo social; y no personal y particular.
    A la par de la acción social de las organizaciones, debe ejercerse una caridad de los individuos acia los individuos… estamos en la obligación moral de ayudar al prójimo. La biblia nos da buenos ejemplos de ello. A la par de esto una ley moral, se enseñaba a los individuos a cumplir con la caridad para con el prójimo de un modo permanente. En el nuevo testamento, vemos a las personas que tenían propiedades que bendían sus propiedades y las concentraban en un fondo que los apostoles distribuían entre las viudas y los pobres. Para mí, no es tal la locura de una sociedad justa, como dice una de sus citas; sino una necesidad posible. Digo, pues, que la sociedad justa (caritativa) es posible; siempre que la justicia de los individuos sea una práctica moral que sirva de complemento y base de la justicia social de las organizaciones o el estado. NOTA DEL EDITOR: la sociedad no puede ser justa ni caritativa, sólo pueden serlo las personas una por una voluntariamente. Dios juzga personas, no grupos.





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