Una parte central de la participación del ciudadano en la vida pública de su país. Producto de conocimiento y uso de la razón, en ella radica un mecanismo de la división del poder y la conservación de la libertad. ¿Qué es la crítica política y que efectos tiene?

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Introducción

Es una de las conductas esperadas en regímenes políticos liberales, los que suponen la participación de las personas en la esfera pública de su país. Puede llamársele crítica política y consiste en un juicio crítico de la vida pública que es realizado individualmente y sirve en las discusiones acerca de gobernantes, gobiernos, leyes y actos de gobierno.

Con una aclaración inmediata. La buena crítica política, aun la más acre y tortuosa, tiene utilidad. Ella sirve de algo y, todavía más, es vital en un campo en el que necesita mecanismos de corrección de errores.

«Siempre entendemos la crítica como algo negativo y no tiene por qué ser así. Esta palabra también tiene un sentido positivo. Porque cuando hacemos un juicio de valor, puede entenderse como una crítica sin que necesariamente tenga que ser algo malo. La crítica en política no debe confundirse con la deslealtad». lahoradigital.com

Precisiones

Una crítica política, como también una crítica de cualquier otro campo, contiene (1) una opinión razonada sobre un tema (2) del que se tienen conocimientos suficientes.

«La crítica es una actividad, especializada y hasta científica. Ser crítico es una tarea que demanda conocimiento pleno de lo que es objeto de crítica. Verbigracia, un crítico de arte, música, literatura, educación, etc. tiene necesariamente que ser un experto. Lo contrario supone la apropiación indebida de una actividad o, en el lenguaje de los forenses en derecho, una usurpación». laestrella.com.pa

Esto diferencia a la crítica política de la opinión pública. Esta última acumula simplemente las opiniones de las personas sin que ellas estén obligadas a conocer el tema, siquiera mínimamente. Una persona puede opinar que el Presidente o el Primer Ministro está actuando muy bien o muy mal sin siquiera haber abierto la página de un periódico en seis meses.

La mentalidad que crea el derecho a tener opiniones desafortunadamente no ha establecido la obligación de conocer acerca de los que se opina. Esto es penoso, pero es una realidad y no hay otra opción que aceptar la existencia de una opinión pública de valor dudoso.

La crítica política intenta remediar eso siquiera un mínimo.

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La crítica política

Ella es un juicio crítico acerca de la vida política. Contiene lo ha dicho, (1) una observación razonada acerca de un (2) asunto del que se tiene un cierto conocimiento y (3) emite un examen que suele disgustar a los sujetos del juicio. Una manera de entenderlo es esta:

«La crítica política (también conocida como comentario político o discusión política) es una crítica que es específica o relevante para la política, incluidas las políticas, los políticos, los partidos políticos y los tipos de gobierno». en.wikipedia.org. Mi traducción

📌 La connotación de la expresión es la obvia: esta crítica es generalmente un juicio que expresa desacuerdo o reprobación de algo político y que contiene un razonamiento que muestra lo que se cree que es malo o erróneo con el asunto tratado.

No es algo, por tanto, que sea bienvenido. Puede molestar e incomodar al sujeto de la crítica. De aquí deriva la cuestión de quiénes están capacitados para realizarla.

Los «expertos»

Esta es una amplia categoría que incluye a quienes tienen o se supone que tienen conocimientos suficientes como para emitir pensamiento crítico en áreas de política, gobierno y vida pública. Incluye a expertos como economistas, intelectuales, académicos, editorialistas y, en general, personas con un conocimiento superior acerca del tema tratado.

Esto es lo que hace que, por ejemplo, un economista pueda emitir un mejor juicio acerca de un control de precios que el gobierno pretende implantar, que quizá un intelectual famoso por sus novelas. O bien, que un experto en epidemiologia tenga mejores bases para emitir un juicio acerca de una campaña de vacunación propuesta por un gobernante.

Incluso así, a pesar de más conocimientos, los expertos no están exentos de cometer errores, de estar contagiados de sesgos ideológicos y de la falacia de la credibilidad extendida —por la cual, por ejemplo, un experto en Física emite juicios sobre política monetaria.

A pesar de errores, fallas, sesgos y demás, la posibilidad de estos juicios políticos produce una variedad de ideas que son base de discusión y sirven de contrapeso a las decisiones de gobierno. Son una forma de división del poder y, por tanto, una defensa de la libertad de una sociedad libre. Más aún, abren la puerta a mecanismos de corrección de errores de gobierno.

Los ciudadanos

Este es el grupo mayoritario, definido como el formado por quienes votan en elecciones. En ellos caen la obligación de tener opiniones sustentadas hasta donde sea posible. No son expertos pero pueden razonar, tienen acceso a fuentes de información y pueden discutir entre ellos.

Quizá sea conveniente aquí citar a J. S. Schumpeter:

«El ciudadano típico desciende a un nivel más bajo de desempeño mental tan pronto como entra en el campo de la política. Argumenta y analiza de una manera que fácilmente reconocería él como infantil dentro de la esfera de sus intereses reales. Vuelve a ser primitivo otra vez».

📍Este es el terreno de ideas como la primera obligación política del ciudadano, la deserción política del ciudadano, el ciudadano responsable y la decepción y desilusión política del ciudadano.

Los gobernantes mismos

Puede sorprender la inclusión de este grupo, pero en realidad es la gente que más obligación tiene de la crítica política. Son ellos quienes implantan sus decisiones y estas deben ser razonadas y justificadas. Por eso es vital el papel de la oposición que tiene esta obligación quizá como la prioridad mayor.

Aún más, los mecanismos de la división del poder crean modos que diversifican los riesgos de las malas decisiones a las que se prestan los regímenes de poder concentrado.


«El primer deber de un hombre es pensar por sí mismo».

— José Martí

Un error común de los ciudadanos

En mi experiencia es frecuente una situación de opiniones políticas entre los ciudadanos que tiene consecuencias severas en la vida pública. A continuación explico este error.

Comienza con un ambiente político en el que la participación política del ciudadano común se concentra en la crítica del gobierno actual, especialmente el presidente o el jefe de gobierno. En esta situación de forma también otro grupo, el de los defensores de esa persona.

La situación puede polarizarse haciendo que el juicio político se concentre en los ataques y las defensas del presidente en turno y su partido. Ningún otro tema político aparece que el de esa discusión personalista de la política. Esto tiene consecuencias:

🩸 Toda o casi toda la participación política se centra en la defensa y el ataque a la persona que está a la cabeza del gobierno.

🩸 La solución política de los opositores ciudadanos se formula por necesidad lógica en sustituir a ese presidente por otro, el que sea, sin importar otra cosa que no se trata del actual.

🩸 La solución política de los ciudadanos partidarios del actual gobierno también se concentra en su defensa y en la continuidad de su gobierno y su partido.

🩸 Solo se discute de personas, de quien debe gobernar, olvidando el asunto de fondo que es el de cómo debe gobernarse para preservar las libertades y el estado de derecho.

🩸 Al centrarse el juicio político del ciudadano en quién debe gobernar y careciendo de conocimientos sobre política, los ciudadanos caen con facilidad en la trampa del populista que promete todo si le dan todo el poder.

Conclusión

Ha sido examinado el concepto de crítica política como algo que supera a la opinión pública por contar con un razonamiento sólido sobre un conocimiento mayor.


[Actualización última: 2023-06]

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Lector frecuente y culto, defensor de la libertad y de la moral objetiva. Cofundador de Contrapeso.info.