Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mala Explicación de McCain
Eduardo García Gaspar
21 octubre 2008
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Quisiera regresar a un punto de hace tiempo en las elecciones en los EEUU. El candidato republicano tuvo una reacción casi inmediata ante la crisis financiera. La atribuyó a la codicia de Wall Street. La crisis, bajo esta óptica, tuvo un origen, la codicia de los principales financieros de ese país. La tesis de McCain, mucho me temo, es errónea de cabo a rabo y tan común como falsa.

• Es, primero que nada, muy difícil reducir la causa de una crisis como ésta a una sola variable que la explique en su totalidad. La posición más razonable es la de pensar en causas múltiples, unas más importantes que otras, pero no en causas únicas.

• La reducción de McCain tiene otro problema serio. Siguiendo su razonamiento, las crisis son causadas por la codicia de las personas. Pero si eso fuese cierto, entonces a veces las personas son codiciosas y a veces no, dependiendo de si hay o no crisis. Resulta más razonable pensar en que la codicia no varía tanto en las personas y que es más una constante que en ocasiones puede crecer un poco o reducirse algo.

• Un efecto colateral indeseable de la explicación de McCain es la colocación general de la culpa en un grupo, dentro del cual es muy probable que existan personas rectas y decentes. Esta culpabilidad colectiva impide ver personas individuales. Es como un juicio al estilo de Marx: si eres un comerciante eres un explotador y ya.

• Otro efecto colateral de la explicación del candidato republicano es la promoción que hace entre personas que no tienen conocimientos de mayor análisis. Escuchan ellas que fue la codicia la causante de todo y se quedan con una explicación errónea: entenderán mal a la realidad.

La codicia y el deseo de bienestar propio no deben confundirse. Querer mejorar la vida personal lejos de ser malo es algo loable. Pero aquí son necesarias algunas precisiones. La primera es cómo lograr ese bienestar propio. Si lo hago dañando a otros, con robos o fraudes, claramente eso es indebido.

Si por medios válidos logro mi bienestar, nada de malo hay en ello. Desear lo que no se tiene es aceptable también. Los problemas comienzan con los medios que uso para lograrlo, pero también con el deseo desmedido y la obsesión. La codicia y la avaricia tienen esa pasión inmoderada que puede dominar a tal grado que se usen medios que dañan a otros para obtenerlos, o que dañan a uno mismo.

En la codicia, por definición, hay un deseo desordenado que esclaviza la voluntad. Se relaciona con la envidia de la fortuna ajena y el querer tener más. No nos queda más remedio que reconocer que la codicia, la envidia y la avaricia son faltas posibles en cada uno de nosotros. ¿Cometieron estas faltas muchas personas en la comunidad financiera? La evidencia sugiere que sí. Y que esas faltas agravaron la crisis, pero no la crearon solas.

• Acusar de codicia a Wall Street tiene otro problema, el de hacer olvidar otra falta de algunos de sus miembros, quizá muchos, la de la irresponsabilidad. Una comunidad financiera tiene obligaciones y una de ellas es la de mantener la confianza de sus clientes y el sistema que manejan. La evidencia sugiere que muchos de ellos no fueron responsables ni prudentes.

• El comentario del republicano contiene otro error, el asignar la culpa a un lado de la ecuación. ¿Acaso no hubo también codicia y responsabilidad en los deudores? Verlos como inocentes víctimas a todos no pinta una realidad fiel. La evidencia apunta también aquí a faltas de codicia e irresponsabilidad.

• Las faltas no se detienen allí. Hay otra enorme en los gobernantes, no todos, que sucumben a la codicia también: el deseo desordenado de poder que les llega a hacer pensar que sus decretos y decisiones son capaces de remediar todo problema que se presente. Es una falta de soberbia, la peor de todas.

Las explicaciones morales de los problemas que tenemos, tienen al final de cuentas, si se analizan persona por persona, un gran poder para explicarnos los sucesos. Sí, la crisis en mucho fue producto de una política crediticia laxa, de malas conductas en la comunidad financiera y en los deudores, pero ¿cuál es la razón de todo eso?

Fallas morales, éticas, como usted quiera llamarle y que tienen un origen personal e individual, uno por uno.

Post Scriptum

Libertad Digital reportó el 11 de enero de 2009, un suceso similar. Ahora Rodríguez Zapatero en España ha dicho que, “”Si ahora hay crisis es porque ha habido abusos, avaricia desmedida… hay gente que no se autocontrola… [que] busca el interés desmedido a costa de lo que sea”.


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