Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Si Lo Quieren, Todos Ganan
Eduardo García Gaspar
14 octubre 2008
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Las bajas en las bolsas de valores, sean grandes o pequeñas, lo mismo que las alzas, son algo que no se entiende muy bien. Lo digo por la serie de comentarios que he escuchado sobre el tema, especialmente en la radio y en cartas de los lectores de varios diarios, y que presuponen que en todo intercambio alguien gana lo que el otro pierde. Es absurdo, pero es no importa para que algunos lo sostengan.

Una compra-venta de acciones en una bolsa de valores no es diferente a lo que usted y yo hacemos cuando compramos espárragos o una cerveza: cambiamos una cosa por otra, dinero generalmente por las latas de cerveza o lo que sea. En una bolsa de valores es lo mismo. Cambiamos dinero por acciones, o acciones por dinero, dependiendo de si compramos o vendemos.

Hay tres maneras de entender a los intercambios.

• La pesimista es la que dice eso de que uno gana lo que el otro pierde. Esto puede ser cierto siempre que el intercambio sea forzado, como en el caso de un ladrón que le pide a usted su cartera. Es obvio que usted no se la daría voluntariamente, pero lo hace por amenazas.

El punto es que, si es voluntario el intercambio, no hay forma de sostener que lo que uno gana el otro pierde: nadie en su sano juicio perdería intencionalmente. Simplemente no realizaría el intercambio y ya. Si usted tiene acciones y las vende es porque usted cree que eso no le dañará, al contrario. Y viceversa, si quiere comprar acciones y nadie lo fuerza a hacerlo, eso significa que usted piensa que no recibirá un daño.

• La manera igualitaria de considerar a los intercambios es la que dice que sólo pueden intercambiarse cosas que son de valor igual para que el intercambio sea justo. Suena lógico pero es una trampa mayúscula que supongo se heredó de Aristóteles y sus seguidores. Es un enfoque engañoso porque es intuitivamente atractivo basado en la equidad, una palabra que suele ser más popular de lo que merece.

Si usted tiene acciones y las vende, esta manera de ver las cosas supone que el dinero que usted recibe tiene un valor igual al de las acciones. Y si acaso compra las acciones, se piensa que el dinero que usted da a cambio vale lo mismo que las acciones que recibe. Todo, desde luego, pensando que el intercambio de bienes es voluntario. Cambiar una cosa por otra de igual valor tiene poco sentido, pues significa que la persona queda igual antes y después de intercambiar.

• La tercera manera de entender los intercambios es mucho mejor y se sustenta en la idea de que los bienes se intercambian porque tienen diferente valor. Es la desigualdad de valores la que causa el intercambio, no su igualdad. ¿Confuso? Sólo si se intenta poder determinar el valor objetivamente, pero lo que importa es entender que el valor de los bienes es personal, es la persona la que lo determina y por eso hace intercambios.

Si usted compra seis cervezas es porque usted prefiere las cervezas a su dinero. Las cervezas valen para usted más que para el vendedor. Usted prefiere las cervezas del comerciante y el comerciante prefiere el dinero de usted. Al final, ambos terminan mejor que antes, con lo que más preferían. Todo porque los valores de los bienes eran diferentes, no iguales.

Comprando y vendiendo acciones sucede lo mismo. El que vende prefiere el dinero que las acciones y el que compra prefiere las acciones que su dinero. Se realiza la compra-venta de acciones, y todos felices, en una posición mejor a la anterior: cada quien terminó con lo que más valoraba.

Queda por añadir otra variable, la de los errores posibles en las compra-ventas. No somos perfectos y nos equivocamos. Es posible que creamos que comprando un automóvil terminemos en una situación mejor, pero puede ser que no, que pasado un tiempo creamos que hubiera sido mejor no comprarlo por la razón que sea. Quizá hubo rebajas al mes siguiente.

Con la bolsa de valores sucede lo mismo. Si usted compra acciones es porque cree que eso es mejor y si las vende es por lo mismo, porque cree que es mejor. Pero hay otros que piensan lo opuesto. En esas operaciones todos ganan si los intercambios son libres, aunque la inversión pudo haber sido buena, si las acciones suben, o mala si ellas bajan. Estas pérdidas y ganancias pueden medirse.

Pero poner atención sólo en ellas es un error común porque ignora que por el sólo hecho de comprar o vender, las personas, hayan ganado o perdido en la bolsa, han realizado un intercambio que cada una piensa que es mejor. El punto es no confundir una mala inversión personal con un intercambio voluntario que pudo resultar en una buena inversión.

Post Scriptum

Cuando hablo de estas ideas con otros me suelen argumentar que en una bolsa de valores, las personas pueden perder su dinero comprando acciones que más tarde bajan de valor. Desde luego puede suceder algo así, como también puede suceder lo opuesto. El examen de esta situación puede verse de la manera siguiente:

• Compro acciones porque creo que eso es mejor para mí que tener el dinero en otra parte. Es una decisión libre y la realizo porque creo que me conviene; si pensara que no me conviene, no compraría las acciones.

• Pasa un tiempo y las acciones suben de precio. Puedo entonces decidir si vendo las acciones, compro más o me quedo sin hacer nada. Lo que sea que haga es porque pienso que es lo mejor para mí. Y agradezco que existan otras personas a quienes ni siquiera conozco que sé que estarían dispuestas a comprar las acciones en caso de quererlas vender, o que haya personas dispuestas a vender si es que quiero comprar más.

• Puede suceder que pasado un tiempo, las acciones bajan de precio. Puedo entonces decidir si las vendo, compro más o me quedo como estoy. Venderlas significaría aceptar la pérdida y si lo hago quiere decir que prefiero la pérdida y tener el dinero a cualquier otra opción. Agradezco que existan personas a quienes no conozco siquiera que están dispuestas a comprarme las acciones, o a venderme más si es que las quiero.

La bolsa de valores, entendida como un casino en el que lo que unos ganan otros pierden es una idea distorsionada y desafortunadamente muy común. No cabe duda que las ideas tienen efectos, como en este caso de un contagio maligno de ideas que en todo ven perdedores y ganadores. No pueden entender que hay procesos de ganar-ganar.

Y ahora, algo totalmente diferente

El Universal de la Ciudad de México reportó ayer la forma en la que un político busca crear confianza:

El presidente municipal de Guadalajara, Alfonso Peterson Farah, llamó a la sociedad civil a no entrar en pánico tras el ataque con granadas a las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública del estado. El alcalde aseguró que el lanzamiento de dos granadas a la dependencia estaba dirigido específicamente contra las autoridades no contra la población.

Y Grupo Reforma reportó también ayer una enorme noticia, de grandes repercusiones internacionales:

Recomienda Fuentes ‘New Deal’ a Obama. El escritor mexicano Carlos Fuentes afirmó que, en caso de ganar las elecciones el candidato demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, le correspondería proponer un “New Deal” (Nuevo Trato) ante la actual crisis económica.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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