Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Impuestos a los Ricos
Eduardo García Gaspar
15 abril 2009
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No creo que haya nada más políticamente correcto que el reclamo que se hace de que los ricos deben pagar más impuestos que el resto de la gente. Es una idea a la que me opongo. No creo que nadie deba ser sujeto de un tratamiento fiscal especial, ni para pagar más impuestos, ni para pagar menos.

Mi postura no es popular, pero creo que es muy razonable.

Primero, se basa en la igualdad de libertades. Siendo todos igualmente libres, nadie debe serlo menos y como los impuestos retiran libertades, quien es sujeto de impuestos mayores pierde más libertades, lo que no debe ser.

Segundo, ese reclamo es muy vago y debe ser afinado. Si todos pagan la misma tasa de impuesto, digamos 15 por ciento sobre ingresos, todos pagaremos cantidades variables. Es la misma tasa, pero el monto absoluto de impuestos será mayor conforme el ingreso también lo sea. Un impuesto así me satisface si es universal sobre todo ingreso personal (o quizá a partir de un monto mínimo de ingreso).

El que todos paguen una tasa o porcentaje igual de impuestos, además, tiene una gran ventaja: no necesita definir a partir de qué nivel de ingresos alguien es considerado rico. Gracias a esto no hay discriminación de ningún tipo.

Tercero, si se tiene un impuesto variable en tasas, con las tasas mayores aplicables a quienes tienen mayores ingresos, eso es discriminatorio y viola libertades. Es el caso de, por ejemplo, gente que por encima de digamos un millón de pesos paga una tasa de 20 por ciento, cuando el resto paga una de 15. Insisto, es discriminatorio y viola igualdad de libertades.

Cuarto, el más controvertido de los puntos: las empresas no deben pagar impuestos, sólo las personas y todas ellas una tasa igual. Las empresas son herramientas y necesitan tener utilidades para sobrevivir. Sólo cuándo las utilidades se convierten en ingresos personales, ellas son sujetos de impuestos.

Quinto, los patrimonios personales no deben pagar impuestos excepto cuando generan ingresos nuevos y sólo por esos ingresos. La casa en la que vivo no debe pagar impuestos, pero sí la casa que rento y me genera un ingreso que debe ser sujeto a la misma tasa igual para todos. Quien tiene un gran patrimonio pero de él no genera ingresos, no debe ser sujeto fiscal.

Sexto, la ley de impuestos debe caber en una página y referirse a los ingresos nada más, estableciendo un porcentaje sobre el ingreso que es el impuesto a pagar. Eso es todo y no debe haber más complicaciones, ni excepciones. Ni exenciones, ni tasas mayores. Quien no cumpla con ese pago, será sujeto de castigo severo (quizá tres veces o cuatro el monto de impuestos).

Esta simplicidad fiscal sería de gran ayuda para atraer a evasores fiscales y formalizar a la economía ilegal. Podría llegar el punto en el que una tasa menor de impuestos en una ley simplificada haga que la cantidad de impuestos recolectada fuese mayor que bajo las condiciones opuestas.

Mi punto es doble. Ante todo, debe evitarse el crecimiento del gobierno y una buena manera de hacerlo es limitando sus ingresos. Pero también, debe reconocerse que los impuestos son pérdidas de libertad que son indebidas. Los gobiernos son instituciones que más allá de cierto punto se tornan negativas.

Más allá de cierto tamaño, retiran de la sociedad más de lo que devuelven a ella. Retiran libertades porque retiran dinero para hacer lo que otros podrían realizar mejor. Limitar los ingresos de los gobiernos es quizá la manera más efectiva de mantenerlos bajo control y dentro de límites razonables.

Finalmente anoto que por lo general quienes piden que se paguen más impuestos son personas a quienes esa disposición no afecta. Se refieren a terceros a quienes desean obligar a hacer lo que ellos no hacen. Y, generalmente, hacen referencia a acciones de caridad: con ese dinero de los impuestos, el gobierno podría hacer más cosas de beneficio.

Eso dicen, creyendo que los gobernantes son gente iluminada, los más inteligentes y los más honestos. No lo son. En el mejor de los casos son gente igual al resto y manejarán esos fondos bajo el peor sistema posible: cobrado a la fuerza y gastando sin esfuerzo en actos de los que no derivan beneficio ni riesgo personales.

Es decir, los impuestos son una alteración de libertades personales que, después de cierto monto, desperdician recursos escasos.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Impuestos a los Ricos”
  1. Mario Gonzalez Dijo:

    Excelente punto de vista. Ojala y nuestros politicos lo leyeran y lo analizaran. Aqui queda plasmada la realidad, nunca ha existido la tan deseada simplicidad en las leyes, por lo contrario nuestro sistema genera siempre "COMPLICACION ADMINISTRATIVA"





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