Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Todo es Antes una Idea
Eduardo García Gaspar
29 abril 2009
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Si se pidiera una opinión general aplicable al grupo de personas que son llamados empresarios, o capitalistas, creo que podría decirse algo concreto. En lo general, son personas que se adaptan a las circunstancias que viven. Y esas circunstancias son las creadas por las políticas gubernamentales.

No son gente que pretenda cambiar las cosas. Su reto fundamental es la supervivencia dentro del marco gubernamental y con miras de plazos cortos. Si las políticas de gobierno les son contrarias, buscan maneras para sobrevivir. Si les son positivas, tratan de aprovecharlas.

En un sistema corporativista intentarán influir en la autoridad para tener rentas. La protección del comercio internacional y los privilegios fiscales, son un ejemplo de una búsqueda de beneficios que también realizan otros, además de los empresarios, como los sindicatos.

Con escasas excepciones, los empresarios no tienen preocupaciones ideológicas. El terreno de las ideas les es ajeno: demasiado teórico, complejo y sin que perciban sus consecuencias prácticas. Podrán los empresarios, sin ningún recelo, hacer donaciones a campañas políticas de partidos que los consideran enemigos.

El terreno de las ideas tampoco es el de la opinión pública, el de la gente común. Este grupo no está informado de tal manera que pueda emitir opiniones sustanciosas. No tiene el tiempo ni la dedicación que eso requiere. Sus ocupaciones cotidianas son de más prioridad que el leer varios periódicos y libros teóricos. Y, si sostiene valores y creencias, ellos son simplificaciones de las ideas creadas y difundidas por otros.

El terreno de las ideas pertenece a grupos pequeños. El más reducido de todos es el de los creadores de ideas: personas cuyas obras son escasamente leídas pero contienen ideas de efectos enormes y de largo plazo. Son los filósofos, unos pocos de ellos y que se ocupan de explicaciones que en pocos causan un interés práctico. Son personas como Aristóteles, Descartes, Kant, y sus similares más actuales en diferentes terrenos.

El otro grupo de gente que se preocupa de las ideas es el de los intelectuales difusores de las ideas creadas por otros y a las que popularizan no sin riesgo de simplificaciones indebidas.

Los dos grupos suelen ser formados por personas más inteligentes que el promedio y desde luego, más que los gobernantes en general. Son los que crean el medio ambiente intelectual que el resto sigue.

El ejemplo que me dio hace muchos años un buen amigo es el de los marxistas. Según él, la inmensa mayoría de ellos jamás han leído a Marx, cuyas obras son pesadas, desorganizadas, incongruentes y con tesis repartidas en varias de ellas. Tampoco han leído las críticas serias del marxismo, pero lo apoyan por lo que han escuchado decir a profesores y leído en columnas escritas por intelectuales marxistas.

Se ha dicho que la mayoría de estos dos grupos preocupados con las ideas cometen un error severo, el de confiar demasiado en la razón inmediata. Un ejemplo: planteado de manera superficial, el problema económico es entendido por ellos como uno de organización y planeación que, por definición, podría hacerse con mucha eficiencia de manera central por parte de un gobierno.

Si para ese grupo, todo es una cuestión de raciocinio inmediato, es natural que los problemas se resuelvan de manera inmediata teniendo a las mejores mentes, ellos incluidos, al frente y con poder suficiente como para instruir al resto sobre lo que deben hacer. Este es el esquema básico y desnudo del intelectual en el terreno económico. Y en el campo humano, su énfasis en la razón inmediata le lleva a desechar nada que no tenga una explicación de laboratorio.

No todos los intelectuales cometen ese error. Los hay que son capaces de penetrar más allá de los límites de la razón inmediata, la que rechaza todo lo que no entiende en el momento. Hablo de personajes como Tocqueville, con una perspicacia enorme. De los economistas austriacos, como Hayek y Mises y sus antecesores, los escolásticos.

Lo anterior es importante porque es en el terreno de las ideas donde se define lo que somos y lo que nos puede acontecer. La crisis actual sucede porque antes hubo ciertas ideas, que generaron otras y otras hasta que llegaron gobernantes que creyeron que facilitar el crédito era bueno y casi todos lo creyeron.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Todo es Antes una Idea”
  1. Carterea Dijo:

    Es absolutamente cierto lo que aquí se dice. Las ideas son producidas por un puñado de personas a quien nadie lee en realidad, excepto los que hacen populares a esas ideas de manera simplificada. Un profesor mío era un apóstol de Marx y nos daba clase con lo que él creía que Marx había querido decir, aunque luego supe que en verdad nunca había leído a ese economista, sino a otros que lo analizaron.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras