Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Consecuencias no Son Todo
Eduardo García Gaspar
4 julio 2011
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Lo que la persona dijo tiene su atractivo. Tanto atractivo tiene que en la primera impresión la mayoría, sospecho, estaría de acuerdo con esa persona.

En pocas palabras dijo, “lo bueno o lo malo de lo que hacemos sólo puede medirse y determinarse dependiendo de las consecuencias que tenga”. Es la misma mentalidad de esos que dice que sólo la historia los podrá juzgar.

No está mal eso de ver las consecuencias de nuestros actos y de acuerdo con ellas saber si lo que se hizo es bueno o es malo. El tema bien vale una segunda opinión. Vayamos paso a paso.

Por ejemplo, un caso, el riesgo de embarazo fuera del matrimonio, una consecuencia negativa de una acción que por esa misma razón, se consideraría mala.

Desde luego, si uno rasca esa superficie la cosa ya no es tan clara, ni tan atractiva.

Suponga usted que se usa una píldora que evita el embarazo, lo que necesariamente entonces cambiaría la moral del acto sexual fuera del matrimonio. Sin la píldora sería una conducta mala, con la píldora dejaría de serlo.

No sé usted, pero que una píldora modifique la calidad de un acto cualquiera no convence. Debe haber más en todo el asunto.

Vayamos al extremo, suponga usted que una persona necesita dinero para comprar droga y no lo tiene. Si lo roba, la consecuencia para esa persona sería buena, ya tiene para comprar droga.

Tendría que verse la otra consecuencia en quien es robado, obviamente un efecto malo. El problema viene ahora en toda su dimensión, la de tener que comparar lo bueno de tener la droga con lo malo de haber sido robado. ¿Cómo comparar ese beneficio con ese daño?

Es difícil, si no imposible. Podría llegarse al caso en el que el beneficio de tener la droga sea mayor que el daño sufrido por el robo, si se midiera en unas imaginadas “unidades de consecuencias”.

Un drogadicto sin dinero que roba a un millonario mil pesos, sería posiblemente una acción buena, si se mide por sus consecuencias.

Es una frase sin gran sentido, por tanto, el decir que lo bueno y lo malo se puede conocer por medio de las consecuencias de cada acto. Un buen acto, de acuerdo con esto, sería el que tiene buenas consecuencias y viceversa.

Pero subsiste la dificultad, ¿cómo medir y comparar las consecuencias?

No hay manera de hacerlo. Una razón es el desconocimiento de todas las consecuencias antes de realizar la acción. No pueden conocerse y, por tanto, no hay manera de realizar el cálculo.

Pero aún si existiera un adivino que consultáramos y que nos diera con total certeza todas las consecuencias, por ejemplo, de aceptar o rechazar un cohecho, quedaría otra dificultad insoluble.

La de comparar peras con manzanas. No hay forma de dar un valor común a todas las consecuencias, ni de darles un peso relativo para ponderarlas llegando a una medición final numérica que dijera que el acto es bueno o es malo.

¿Suena todo esto demasiado abstracto y elevado? Por supuesto, pero tiene sus consecuencias prácticas en campos como la política.

Consideremos, por ejemplo, una política gubernamental de redistribución económica, con la meta de hacer a todos iguales o al menos con pocas diferencias en riqueza personal.

El gobierno aplica esa política por una razón solamente, la considera moralmente justificable. Ella es buena en sí misma y lo puede ser sólo si tiene consecuencias buenas, es decir, porque logra lo que pretende.

Es un razonamiento circular: la igualación económica es buena y la política que lo logra es buena porque esa igualación es buena.

Pero, en la realidad, habrá más consecuencias que la reducción de las propiedades de unos y el aumento de las propiedades de otros.

Siendo realmente objetivos también se tendrán efectos adicionales, como el aumento de la autoridad del gobierno, que será el real propietario de todo, o como la anulación de incentivos para la creación de riqueza, o la anulación de las ideas de virtud y esfuerzo.

¿Cómo comparar el efecto de que alguien pierda parte de sus propiedades con el que otro tenga más, con el de un gobierno con riesgo dictatorial, con una tasa menor de crecimiento, con una pérdida del motivo de esfuerzo personal con…?

Es imposible, realmente irrealizable.

La única solución es partir del lado opuesto y tratar de calificar a una acción en si misma como buena o como mala, considerando sus consecuencias, pero no teniéndolas como criterio único.

Y, sí, algunas acciones buenas en si mismas, tendrán efectos no deseables.

Post Scriptum

La columna ha sido clasificada dentro del tema de Relativismo Moral ya que el confiar en la medición de consecuencias como criterio de moralidad, lleva a la no existencia de criterios morales universales y absolutos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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