Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Beneficiado, su Culpa
Eduardo García Gaspar
18 febrero 2016
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


El argumento es usual. Se encuentra en todas partes y tiene su razón de ser.

No está del todo desencaminado. Es eso de encontrar al beneficiado y asociarlo con la culpa de los eventos.

El mecanismo es muy usado en tramas de policías y detectives, donde el que resulta, por ejemplo, heredero de la fortuna del muerto, siempre genera sospechas. Tiene un motivo claro para matar.

La utilidad que tiene la búsqueda del beneficiado, sin embargo, requiere una dosis de prudencia. No siempre es aplicable, ni determina culpabilidad automática. Piense usted en esta situación, que fue real.

La persona B habló elogiosamente de la actividad bancaria. La persona A le comentó que hablaba así porque B era beneficiaria de los bancos, trabajando en uno de ellos. La persona A concluyó que B era el beneficiado y, por lo tanto, eso le hacia mentir hablando bien de los bancos.

¿Es racional eso? No, puede verse de la otra manera. Puede ser que B, el defensor de los bancos, pensaba así antes de entrar a trabajar en uno de ellos, y que su opinión favorable le movió a hacer su solicitud de trabajo.

Hay otra posibilidad muy poco explorada en estos casos, la posibilidad de invertir el argumento y aplicarlo a quien lo usa. Decirle a A que su opinión es sospechosa porque le beneficia de alguna manera tener una opinión negativa de los bancos; quizá para justificar el rechazo de su solicitud de crédito.

Los ejemplos ayudarán a entender esto.

Piense usted en el muy frecuente argumento que ataca a quienes son escépticos del cambio climático. Por ejemplo, esta enumeración de culpables beneficiados:

«además del sector energético hay otras industrias interesadas en negar el cambio climático debido a los beneficios económicos que le traería. Las asegurados podrían incrementar sus ganancias con el aumento de los desastres socio-naturales que se van a incrementar en los próximos años. Las empresas constructoras se beneficiarían construyendo casas adaptadas a los desastres y con sistemas de ahorro de energía. Las sequías cada vez más frecuentes en inmensas áreas del planeta serían una bendición para las compañías de agua que obtengan la concesión para trasladar un recurso cada vez más escaso, mientras que las grandes compañías agrícolas (Monsanto, Cargill, DuPont, Syngenta) podrían vender cultivos transgénicos resistentes a los cambios de temperatura y a las nuevas plagas».

Haga ahora usted un ejercicio mental y encuentra a los beneficiados con la aceptación de la idea del cambio climático.

Obviamente los hay también: ambientalistas, propietarios de empresas de energías alternativas, políticos con agenda ambiental, medios que venden historias apocalípticas, partidos verdes, ONGs que buscan financiamiento y otros más, como mi amigo el pesimista eterno.

Otro caso, algo diferente, que es usado con frecuencia, el de los beneficiados con una guerra. Por ejemplo:

«Todo hace indicar que los más beneficiados con la actual guerra desatada en Irak serían Estados Unidos y Gran Bretaña, por sus intereses en la esfera política y económica del Medio Oriente […]».

Es común escuchar eso, pero podría voltearse el argumento con facilidad: esos países se beneficiarían con la paz en Irak al no tener que emplear recursos en política exterior, sino en política interna.

Tiene un cierto parecido con la falacia del culpable favorito, el razonamiento por el que el culpable preseleccionado se beneficia haga una cosa o la opuesta.

Creo que esto bien vale una segunda opinión. Se trata de no resultar ser un ingenuo que cree argumentos débiles. Este es un ejemplo de formas peligrosas de razonar. Buscar al beneficiario de un suceso y atribuirle su responsabilidad tiene cierto sentido, pero hasta un punto razonable.

Un ejemplo, hace tiempo una persona me dijo que los hombres, en general, eran los beneficiarios de la violencia contra la mujer: de esa manera la dominaban sexualmente y la explotaban impidiéndole ser independiente.

Demasiado general para ser sostenible, pero eso le beneficiaba a ella también, al lograr recibir recursos para seguir viviendo mientras practicaba su activismo.

Como siempre, al final de cuentas, es necesario tener cierta perspicacia cuando se usan argumentos como el del beneficiario culpable. A veces es útil, a veces falla totalmente. Sea usted un escéptico sano cuando lo escuche.

Post Scriptum

El libro usado es el de Baggini, Julian. 2009. The Duck That Won the Lottery: 100 New Experiments for the Armchair Philosopher. Plume.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras