Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Mal Como Error
Eduardo García Gaspar
31 enero 2017
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Todo comenzó con una pregunta de mero sentido común. Hace tiempo, no mucho, alguien cuestionó lo siguiente:

«¿Por qué alguien recomienda cerrar fronteras a importaciones sabiendo que eso produce productos caros y una reducción del bienestar? ¿Por qué alguien crea dinero sabiendo que eso produce inflación y reduce el poder adquisitivo de todos?»

Las preguntas tienen un fondo mayor al supuesto y eso es algo que bien merece una segunda opinión.

Ampliemos el problema, que es el de las causas por las que alguien actúa de manera equivocada, errónea, mala, indebida. Un asunto de Ética.

Una respuesta muy breve es la malicia, es decir, la búsqueda del bien propio a costa del mal ajeno. Es lo que mueve a, por ejemplo, decir que el proteccionismo creará empleos, sabiendo que eso no es realmente verdad, pero buscando así votos.

O, bien, la malicia explica el engaño de quien comete un fraude financiero. Pero la cosa puede ponerse peor. Es posible tener una malicia aún mayor, la de quien se alegra con el mal ajeno, o incluso lo causa, sin que ello le produzca otro beneficio que el regocijo subjetivo.

Bien, la malicia es una explicación, pero no la única. Hay otra posible, el desconocimiento, la ignorancia. El candidato a presidente, por ejemplo, no sabe que cerrando fronteras creará más daño que beneficio. No lo sabe. Es más, cree con firmeza que hacer eso ayudará a su país.

Es una razón posible del actuar mal y es comprensible, pero también tiene sus sutilezas. Puede tratarse de una ignorancia remediable, la que puede desaparecer cuando la persona comprende que se ha equivocado. Cuando entiende que las pruebas en su contra son contundentes y las acepta cambiando de opinión.

Pero puede suceder que esa ignorancia sea producto de una decisión propia: la persona ha negado la posibilidad de corregirse. No escucha, no hace caso. Se obstina tercamente en su posición de ignorancia, desconocimiento, o conocimiento equivocado. No hay forma de siquiera exponerle razones contrarias.

Esta es una ignorancia voluntaria, con una buena dosis de soberbia, y que tiene el mismo efecto de la otra: actuar de manera equivocada, errónea, mala, indebida.

Incluso podemos pensar en otra, aunque sea un tanto absurda. Sucede cuando la persona cree que todos tienen su verdad. Podemos llamarla relativismo y lleva a la persona a hacer lo que ella supone que debe hacerse porque piensa que ella tiene una opinión válida, igual de válida que la de la persona que piensa lo opuesto.

Esto ya no es tanto una explicación dada por la ignorancia sino por la irracionalidad, el no uso de la capacidad para pensar y quizá con motivaciones sentimentales solamente, basadas en buenas intenciones. Muchos de los programas contra la pobreza son de este tipo.

No solo eso, es posible tener otro tipo de irracionalidad, la del que sabiendo que está haciendo algo erróneo, incluso dañino, no muestra deseos de corregir.

En fin, el actuar de manera equivocada, errónea, mala, indebida tiene explicaciones y ellas se relacionan muy íntimamente con la naturaleza humana imperfecta. Sería imposible esperar que actuemos sin actos equivocados, erróneos, malos, indebidos. Ignorar eso es otra ignorancia, aún mayor.

En lo personal, la explicación que más me intriga es la del desconocimiento. Según ella, nadie actúa de manera equivocada de forma voluntaria y consciente. Si acaso se actúa de esa manera es por desconocimiento, expresado en esas impresionantes palabras de Jesucristo; «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» Lucas 23: 34.

En la medida en la que eso explique a las conductas erróneas y malas, el remedio que de inmediato surge en la mente es el de la educación. Cuanto más se sepa, se dirá, menos conductas malas habrá. Tiene razón, al menos en parte, pero no es todo.

¿Mas educación? Muy bien, pero así en general, la respuesta es inútil, porque debe agregarse que tiene que ser la educación de lo correcto, de lo bueno, de lo debido. De lo contrario será inútil.

Esto es lo que creo que le sucede a la educación sexual: los embarazos adolescentes son tratados de remediar con más educación sexual, pero de un tipo que parece no tener efectos y entonces hay quejas de que hace falta más educación sexual del mismo tipo que no da resultados.

La cuestión central, entonces, se concentra en algo que puede llamarse la educación de la conciencia, algo que sirva para desarrollar hábitos para actuar bien y correctamente en la mayoría de las ocasiones y que permita reconocer con facilidad las acciones incorrectas, especialmente los dilemas morales que sin remedio enfrentaremos.

Post Scriptum

En nuestros tiempos, hay otra causa, la de la creencia en sesgos ideológicos, creada por Marx. Un mecanismo por medio del cual que hace imposible refutar lo que otro piensa, el que permanece en una ignorancia voluntaria imposible de remediar.

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