Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ingenuidad Económica
Eduardo García Gaspar
6 abril 2017
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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Proteger a la industria nacional es una propuesta siempre presente en las plataformas políticas. Y con razón: suena bien, cualquiera la entiende, se exalta al nacionalismo, connota compasión, hace crecer al gobierno.

Su único problema es que es tan vago que no tiene sentido y se presta a hacer cualquier cosa, desde lo más aconsejable hasta lo más tonto.

En esta zona hay un caso específico muy curioso, el del fomento a las pequeñas y medianas empresas. Suelen ser ellas las más mencionadas en plataformas electorales, siempre en términos elogiosos.

Sin embargo, si alguna de esas empresas crece, tiene éxito y se vuelve una empresa grande, entonces la actitud cambia. Cuando era pequeña o mediana el gobierno la cuidaba, pero cuando ya es grande, pasa a la lista de los enemigos públicos.

Usualmente las plataformas de apoyo a las empresas pequeñas y medianas tiene esta forma:

«[esas empresas] tendrán energéticos y créditos baratos; se les protegerá ante precios exagerados de insumos, de impuestos altos y del burocratismo […] convertir a la Secretaría de Economía en una dependencia de fomento a las pequeñas y medianas empresas, destinando a este propósito 10,000 millones de pesos adicionales a su presupuesto anual» López Obrador, A. M. 2018 La Salida: Decadencia y renacimiento de México. Planeta. 2017

Como esa existen muchas propuestas más, con la misma esencia. Examinar esa defensa de la empresas pequeña y mediana bien vale una segunda opinión. Vamos parte por parte.

Primero, ya lo dije, es un premio al no crecimiento empresarial: en el momento en el que la empresa sea grande y exitosa pagará más impuestos, necesitará más trámites. Es un incentivo al no crecimiento empresarial.

Hay en esto una buena dosis de injusticia dando tratamiento distinto a personas que ante la ley son iguales. Es como eso de la novela de G. Orwell, Rebelión en la Granja: «Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros».

Los propietarios de las empresas exitosas son convertidos en ciudadanos de segunda clase, sujetos a mayores impuestos, a padecimientos burocráticos, a precios reales, No es algo de justicia.

Segundo, los subsidios, como energéticos e insumos baratos, impiden ver la eficiencia con la que se usan recursos escasos. Desperdicia recursos y crea resultados ficticios que permitirán la existencia de empresas improductivas que dañan a todos.

Si una empresa cualquiera paga precios artificiales más bajos por insumos y energía, sus resultados son ficticios, su productividad irreal. Toda su existencia será artificial y eso no puede durar indefinidamente.

Los recursos serán desperdiciados y ellos no son ilimitados. Suponga usted la concesión de créditos a tasas más bajas, sin necesidad de garantías y verá que ese crédito es una disminución del total de crédito que podría ser usado en empresas que sí son exitosas en realidad. H. Hazlitt ha tratado ya este punto.

Tercero, la economía del país estaría construida sobre ficciones financieras y económicas que no tienen larga duración. La fuente de esa ficción es ignorar que los bienes tienen precios porque son escasos.

Piense en otra propuesta del libro citado: «[…] lograr la autosuficiencia en la producción de madera porque actualmente estamos importando 50 por ciento de la madera que consumimos». ¿Tiene sentido esto?

No, ninguno. Usted compra afuera lo que no puede producir dentro, o lo que dentro se produciría a un precio mayor que el precio del exterior. Así prosperará. No puede progresarse pagando precios mayores a lo que usted puede conseguir en otra parte. Esta es la razón por la que usted no cría el ganado en su casa; la puede conseguir a mejor precio en otro lado.

Finalmente, el caso de la protección a las empresas pequeñas y medianas es parte de la construcción de un mundo virtual, concebido en la mente del político. Cree él que su ficción utópica económica funcionará perfectamente, que su teoría no contiene error y logrará un resultado perfecto.

Es el optimista irremediable, el eufórico sin escrúpulos que supone al escenario ideal en el que nada saldrá mal, como lo menciona R Scruton en un libro genial.

Pero ese escenario ideal está en su mente, es una construcción imaginaria. Una quimera causada por su ignorancia económica, su idealismo intenso y las ansias de creer que el mundo fantástico que ha creado es real. Rasgos que comparten sus partidarios.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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