Desdén del pasado 

,

Parafraseo a W.  Churchill. Cuanto más atrás se contemple al pasado, más adelante podrá verse al futuro.

En otras palabras, el conocimiento del pasado ayudará a entender las consecuencias futuras de nuestras acciones presentes. Un autor lo ha expresado de la manera siguiente al considerar las cuestiones de inteligencia militar y política.

«La historia de la inteligencia está llena de ejemplos de formuladores de políticas y oficiales de inteligencia capaces y bienintencionados que […] se han visto seriamente perjudicados por su incapacidad para comprender la importancia de la experiencia pasada». Andrew, Christopher. The Secret World: A History of Intelligence (p. 760). Penguin Books Ltd. Kindle Edition. Mi traducción.

Es la acepción de inteligencia como la capacidad de aprovechar las experiencias del pasado para no cometer los mismos errores de antes. Tan obvio que da una cierta vergüenza tratar el tema, pero a lo que obliga el estado de nuestros tiempos.

Y es que existe, mucho me temo, un fenómeno curioso. No es propiamente el desconocer al pasado y con eso perder las experiencias que de él derivamos. Más bien, es un deseo de regresar al pasado. De recrearlo en el presente. Un regresar al pasado o mantenerse en él a toda costa.

Un ejemplo de este fenómeno es el nuevo gobierno mexicano. No es que desconozca el pasado del país, es que quiere regresar a una cierta etapa de la historia. Recrear las condiciones de los años 70 y sus vecinos, suponiendo que eso es un ideal.

Puede verse en la terrible terquedad de regímenes como el de Cuba y su testarudez para mantenerse en su original de los años 60 haciendo caso omiso a las experiencias de las décadas que han transcurrido. 

El fenómeno es curioso al menos. En un ambiente racional sano, el conocimiento del pasado, cuanto más atrás mejor, es una fuente de experiencias valiosas que se acumulan formando una base de conocimientos y experiencias que se aprovechan para ir formando un futuro menos imperfecto. Esto es civilización.

Pero en el ambiente de nuestros tiempos no sucede eso. Muchos son los que proponen lo que podría llamarse una nostalgia sin reparos. Una añoranza sin reservas, por la que alguna parte del pasado es colocada en un nicho de devoción vacía de experiencias. 

Eso puede verse en los casos de la nostalgia por la URSS a pesar de su realidad, o las apologías del régimen venezolano que ignoran la verdad, o de la admiración hacia Corea del Norte. Quizá esta en la clave para comprender el fenómeno más completamente.

El desprecio de la verdad, el desdén de la realidad. Cuando a usted no le interesa la verdad de la realidad, entonces deja todo en manos del poder y llegará a aceptar que la vida no es nada más que un conflicto de dominios, una lucha de poder. 

Así, las experiencias pasadas y la utilidad que ellas tienen serán desdeñadas. Regresar al pasado, mantenerse en él, es nada más que otra lucha de poder con los que no quieren eso. La verdad no gana. La voluntad del poder lo es todo. 

Y allí no hay ni pasado ni futuro, ni experiencias ni conocimientos. Todo es un asunto de supremacía en dualidades que todo lo explican: dominio-sumisión, poderío-subordinación.

La verdad desaparece cuando todo se entiende como una lucha por el poder. Unos lucharán por regresar al pasado rechazando experiencias. Esto es tal vez lo que mantiene vivas a ideas que no han producido otra cosa que malos resultados.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *