El arte de entender el punto central. La inteligencia para comprender el tema que realmente importa. La capacidad para hacer de lado a todo lo que oculta al asunto de fondo.

La realidad parece indicar con poca duda que solemos perdernos en medio de lo irrelevante, que lo trivial nos distrae de lo sustancial. No es nada infrecuente que nuestras discusiones giren más alrededor de lo insustancial que de lo trascendente.

Un ejemplo de esa rara habilidad para saber lo que está realmente en juego. Un curioso libro reciente ejemplifica esa rara habilidad para detectar el fondo real de las cosas.

«Orwell y Churchill reconocieron que el asunto clave de su siglo no era quién controlaba los medios de producción, como pensaba Marx, ni cómo funcionaba la psique humana, como enseñó Freud, sino cómo preservar la libertad del individuo durante un tiempo en que el estado poderosamente se estaba volviendo un intruso en la vida privada». Ricks, Thomas E.. Churchill and Orwell: The Fight for Freedom (p. 3). Penguin Publishing Group. Kindle Edition. Mi traducción.

Póngase en los tiempos de estos dos hombres y una realidad innegable: el continuo ascenso del poder estatal y su consecuencia en las muertes causadas. Desde el final de la década de 1910 hasta la década de 1940 y más allá.

Con diferencias y modalidades distintas, el panorama actual muestra algo similar, ese gobierno que es un intruso en la vida privada y que pretende regular nuestra existencia en la sociedad ideal que pretende construir el grupo de gobernantes  influidos por las teorías de sus profesores.

Es muy posible que sea ese precisamente también el asunto clave de nuestros tiempos, lo mismo que preocupó a George Orwell (1903-1950) y a Winston Churchill (1874-1965).

Y que eso mismo deba preocuparnos a nosotros. Leer Rebelión en la granja será una amena forma de recordarnos el asunto clave: el gobierno como el intruso que se alimenta retirando libertades usando los más admirables deseos de una sociedad perfecta.

Creo que esto bien merece una segunda opinión. Ese llamado a poner de lado a lo insubstancial que nos distrae con su inmediatez y a sacudirnos del discusiones intrascendentes.

Es vital que sean descubiertos los asuntos clave y para eso es necesario contar con mentes como las de esos dos, con la habilidad suficiente para hacernos ver al resto de los mortales lo que es fundamental, ese asunto clave de nuestras vidas.

Orwell escribió:

«Ver lo que tenemos delante de nuestras narices requiere una lucha constante».

Y una idea de Churchill:

«Los hombres, en ocasiones, tropiezan con la verdad, pero la mayoría de ellos se levantan y corren como si nada hubiera pasado».

Lo que ellos vieron, ese asunto clave de nuestros tiempos, es a la persona y su desaparición ante el Estado que lo sofoca y ahoga. Es defender a la persona, a su derecho de disentir de la mayoría y preservarse ante su terrible opresión, su derecho a desconfiar del Estado y las promesas de mundos ideales, su derecho a pensar diferente y a expresar la verdad.

Y una cosa más…

Eso ha sido un esfuerzo constante en mi vida, el descubrir a esas mentes. Una de ellas me ha sido particularmente notable, Alexis de Tocqueville (1805-1859), cuyo libro La democracia en América es quizá una de las lecturas mas obligadas que puedan existir.

O bien la fantástica obra de José Ortega y Gasset (1883-1955), La rebelión de las masas.

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