Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Otra Arma de Destrucción Masiva
Eduardo García Gaspar
17 abril 2003
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No hace mucho, en una de las clases que he dado, se discutió el punto del relativismo moral.

Uno de los alumnos lo expresó de esta manera, “yo tengo mi manera de pensar y usted tiene la suya, cada quien piensa diferente y en eso no hay problema, cada quien tienen su verdad”.

Le respondí que entonces haría lo que yo quería hacer, que era reprobar a todos los alumnos que estuvieran vestidos con una camisa negra, como la de ese alumno. Desde luego, el alumno protestó ante lo que vio como injusto.

Aún así, no comprendió el error intelectual que estaba cometiendo. Si él argumenta que reprobarlo por usar una camisa negra es injusto, eso necesariamente indica que mi idea de hacerlo es errónea y que no está bien lo que yo pienso. En otras palabras, es falso eso de que cada quien tiene su verdad.

Cada quien tiene sus ideas, pero eso no significa que esas ideas sean buenas, ni verdaderas.

Acostumbrados a reconocer como medios de destrucción masiva a las armas, hemos dejado de lado otra manera de destruir sin necesidad de explosiones ni violencia física. Una de esas ideas es el relativismo moral.

El veneno de esa idea es el hacernos creer que no existen principios absolutos. De acuerdo con esto, respetando una “verdad” propia, un vecino suyo puede entrar a la casa de usted y llevarse el televisor sin que eso sea una acción mala.

El daño causado a usted tendría que ser aceptado por todos porque ésa es la verdad de su vecino, la de entrar a casas de otros y llevarse lo que necesita sin pagar.

La única manera de remediar eso es aceptar que existe algún principio que tiene que ser aceptado por todos y que hace condenable el robo. Ese principio no es la verdad de nadie en particular, sino un valor absoluto, externo a las personas, incluso aunque ellas no lo acepten.

De no tener esos principios absolutos, todo, literalmente todo se valdría. Podrían cometerse asesinatos, violaciones, secuestros, torturas, robos, todo.

¿Por qué creer que las ideas son relativas y cada quien tiene su verdad? Quizá sea por un mal definido concepto de libertad, por un énfasis alocado en la independencia personal, o por alguna otra razón.

No lo sé, pero lo que sí sé es que el más arduo defensor del relativismo moral va a protestar cuando alguien le arroje una piedra a la cabeza, cuando su auto sea robado. Si algo así le sucede a ese relativista, él va a reaccionar como el más profundo defensor de los valores absolutos.

El relativismo moral, por ejemplo, haría perfectamente justificables los gobiernos de Hitler, Pol Pot y Stalin.

Más aún, el relativismo moral carece de lógica interna. Por ejemplo, si alguien argumenta que todo es relativo, eso necesariamente significa que esa aseveración también lo es y por eso se niega a sí misma. Si alguien dice que ninguna verdad es universal, eso significa que tampoco esa aseveración es una verdad universal, negándose a sí misma también.

O, piense usted en quien afirma que todas las generalizaciones están equivocadas, lo que significa que con una generalización está negando a las demás generalizaciones. No tiene sentido.

Otros relativistas afirman que no se debe ser dogmático, lo que es una postura en sí misma dogmática. Hay quienes dicen que nadie tiene derecho a imponer sus verdades en los demás, lo que significa que ellos están imponiendo la suya en el resto.

Ha habido alumnos que me dicen que la verdad es sólo cuestión de opiniones, pero resulta que eso que dicen es sólo una opinión. Hay quienes argumentan que la verdad es imposible de conocer, pero lo que dicen intenta ser una verdad y así se niegan a sí mismos.

Y peor aún, cuando alguien dice que no existen los absolutos, ellos están usando una aseveración absoluta. El problema del relativismo no es únicamente el de ser ilógico, sino el de hacer creer a las personas que pueden hacer lo que cada una quiere sin que en ello haya una consideración moral.

Puedo emborracharme, puedo drogarme, puedo copiar los trabajos, puedo tener relaciones sexuales con varias personas, puedo hacer lo que se me antoje porque no veo nada malo en ello, ya que cada quien tienen su verdad. Esta idea, mucho me temo, destroza más profundamente a una sociedad que las armas tradicionales que conocemos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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