Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Fregar o no Fregar
Eduardo García Gaspar
4 junio 2004
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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Hace mucho tiempo, en los inicios de mi carrera profesional, hubo una situación en la empresa donde estaba yo, en la que intervino un venezolano, que trató de resolver un serio problema generado por uno de los mexicanos que allí trabajábamos.

El venezolano se desesperaba ante la imposibilidad de entender la mentalidad del otro y saber qué era lo que le motivaba a mantener sin causa una polémica que dañaba a toda la compañía.

No estando yo involucrado en el conflicto, pero conociendo algunos detalles, regalé al venezolano una edición de El Laberinto de la Soledad, con una página bien señalada, en la que había yo subrayado la famosa frase de que para el mexicano la vida es fregar o ser fregado.

En la que Paz utiliza otro verbo que yo no me siento con ganas de repetir, pero que todos conocemos en este país por la tremenda amplitud de usos y aplicaciones. Esperé yo que así entendiera la mente del otro.

El asunto viene a cuento porque es una posibilidad real que al ver el bosque y no los árboles de la situación política mexicana, esa frase tenga un empleo más que razonable.

Tomemos la situación global ahora mismo, la que sin duda es una de suspensión y paralización en eso que se supone deben hacer los gobiernos, que es gobernar. Y veamos la situación de manera panorámica.

Las expectativas de los gobernantes en activo en este momento, sin duda, son las de las elecciones presidenciales siguientes, en donde algún partido saldrá victorioso con la presidencia. Tienen ganas de ganar ese puesto, más el resto que les consolide el poder.

Tienen ganas de fregarse al otro en la carrera que ya comenzó. Quieren fregar y no ser fregados.

Si la vida se entiende sustancialmente en esa dicotomía total, es lógico que toda la atención se dirija a ese año. Toda. Con las miras en el 2006, queda poco que atender en el tiempo que queda por transcurrir, hay prepararse para fregar y no ser fregado.

Pero regresemos al 2000, cuando no había tanta preocupación por las siguientes elecciones presidenciales, para ver que imperaba el mismo espíritu de fregar y no ser fregado.

Desde el principio, por todas las partes, se dieron reclamos y animosidades. Las partes ganadoras y perdedoras se vieron con aprensión y prejuicio, como enemigos incapaces de encontrar terrenos de acuerdo.

La mira de los gobernantes estaba más puesta en el pasado que en el futuro. Los recuerdos de conflictos pasados caldearon sus ánimos, y se dieron ataques mutuos, con acuerdos rotos apenas empezaban a tomar forma.

El ceder un ápice en la posición propia es visto como una derrota importante. La disyuntiva es absoluta, o todo o nada, o mis ideas o las de nadie. Lo extremo de esta manera de pensar está muy bien ejemplificada en los recientes sucesos del jefe de gobierno capitalino, quien es todo un ejemplar en este modo de ver el mundo… todo lo que no conviene es un complot, no importa que sea una cuestión judicial, se sigue insistiendo en el que alguien quiere dañar a otro.

Esto es lo que hemos llamado politización de los problemas nacionales. Bajo el esquema de la politización, todo se mueve a ese terrible marco mental de entender al mundo como un terreno en el que me friegan si antes yo no los friego.

Por eso, todos los asuntos políticos se partidizan y politizan para poder ser entendidos por mentes muy cortas en sus alcances.

El análisis se vuelve improbable y el uso de la razón es una posibilidad lejana. Así parece ser el mundo del gobernante mexicano… lo que necesariamente se traduce en embotamiento y parálisis de la acción de gobernar. Las mentes con ese marco mental se ciegan de tal manera que no ven la realidad y cometen actos de verdadera estupidez que dañan al mismo que los realiza.

La idea de que el poder corrompe y que esa corrupción es proporcional al poder ejercido, por tanto, debe ser complementada con otra idea, la de que el poder atolondra y aturde, cegando aún más al que piensa que todos están organizados en su contra.

Y el asunto es serio por dos razones. Una, el mundo sigue su marcha mientras unos se detienen a pelear. Dos, la única manera de satisfacer a quien así piensa es detentar todo el poder. Todo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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