Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Gran Ventaja del IMSS
Eduardo García Gaspar
14 diciembre 2005
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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Las cosas son más rosas de lo que las vemos. Nos quejamos del instituto de seguridad social de México, de que no hay medicinas, de que los tratamientos son descuidados, de que no tienen dinero… pero hay que reconocer una de sus más grandes ventajas, la de poder no usar sus servicios e ir con el médico y el hospital al que uno de dé la gana.

Y esto viene a cuento porque el Telegraph de Londres reportó lo siguiente. El encabezado decía que el NHS, el servicio inglés equivalente al IMSS, podría negar el hacer cirugía o dar medicinas a personas que fumen mucho o beban demasiado. Más en detalle, eso aplicaría en los casos en los que el tratamiento sea menos efectivo por causa del mal hábito.

Parece un chiste, pero no lo es. Tiene usted allí a un monopolio estatal de salud, notablemente incapaz, que ahora declara tener el poder para seleccionar a los pacientes de acuerdo a algún criterio burocrático que implique el llenado de la forma correspondiente de papelería y dé empleo a quienes se encargan de archivar más papeles.

Esto es lo que fácilmente se ve. Pero hay más. La medida inglesa se presta a llevarla a su conclusión lógica, como el no dar tratamiento médico a quienes tengan una enfermedad causada por decisiones propias. Ya no más atender a quienes tienen colesterol por comer demasiadas grasas, o hipertensión por demasiada sal, u otras enfermedades por andar de locos por allí.

No más cáncer de piel por tomar demasiado sol, ni incluso huesos rotos por andar en motocicleta corriendo, o en carro a alta velocidad. La cuestión es de chiste, como dije, pero también ridícula cuando se le reduce al absurdo.

La causa de fondo es la colocación del poder en los gobiernos, para darles la responsabilidad de cuestiones tan drásticas como el cuidado de la salud de un país. Es realmente absurdo colocar en los gobiernos las áreas estratégicas de una nación, porque se terminarán manejando como en este caso en el Inglaterra, o como el IMSS en México.

Y esto me lleva al punto central, el de la gran ventaja del IMSS en un sistema que no cierra la posibilidad de tener un sistema privado de salud, en el que hospitales y médicos compiten por la preferencia de quienes los necesitan. Solamente donde no hay competencia pueden darse esas medidas.

Y si entramos aún más a fondo, estaremos viendo una parte filosófica, que se relaciona con el entendimiento de la naturaleza humana. Una persona es naturalmente libre, lo que se reconoce en la realidad de las democracias: los ciudadanos votan por quien ellos desean y no necesitan mayor trámite que quizá el de una credencial o tarjeta de identificación. Y sin embargo, resulta que no son libres para seleccionar el hospital ni el doctor que los atienda. Realmente incongruente.

Es imposible en México seleccionar otra opción que la del IMSS para inscribir en ella a los trabajadores de una empresa. El IMSS es un monopolio que cobra usando la coerción en un sistema cerrado, que tiene sin embargo la opción de ser atendido en otra institución, pero pagando las cuotas del IMSS a pesar de no usar sus servicios.

Estas son las contradicciones de los sistemas del estado de bienestar, que colocan en los gobiernos los monopolios de servicios estratégicos.

Resulta así que partes neurálgicas de las naciones son puestas en las manos menos capaces que existen, bajo sistemas monopólicos que quitan los incentivos de la competencia. Lo admirable de esto es que se haga, que existan personas que seriamente lo propongan y ciudadanos que voten por esas propuestas. Para que nos entendamos, usted no aceptaría que una tienda de ropa le obligara por la fuerza a comprar allí sus indumentarias, las que allí hubiera cuando usted las necesite y cobrando por adelantado.

Tampoco aceptaría que un restaurante exigiera pagarle antes de comer allí, ni que cuando lo haga le sirvieran la comida que ellos quieren y no la que usted desea… y que usted pagara aún sin comer allí. Si somos libres, capaces de votar por los candidatos que queramos, es lógico que también lo seamos para ir al hospital que deseemos, con el médico que nos convenza. Pero también de abrir un negocios de hospitales, o una generadora de electricidad, o de explotar petróleo.

Un gobierno como el que genera el NHS o el IMSS o Pemex, es un gobierno que al final, por mucho que diga, está en contra de la naturaleza humana, del mismo principio que lo llevó a ser elegido por los ciudadanos.

La nota del Telegraph dice en parte,

“People who are grossly overweight, who smoke heavily or drink excessively could be denied surgery or drugs following a decision by a Government agency yesterday [8 noviembre]… people should not be discriminated against by doctors simply because they smoked or were overweight. Its ruling should apply only if the treatment was likely to be less effective, or not work because of an unhealthy habit. The agency also insisted that its decision was not an edict for the whole NHS but guidance for its own appraisal committees when reaching judgments on new drugs or procedures. But the effect is likely to be the same… the risks of operating on them were greater, the surgery may be less successful and the joints would wear out sooner. It was acknowledged that the decision would also save money.”

Un buen libro al respecto de la situación inglesa es el de Bartholomew, James (2004). THE WELFARE STATE WE’RE IN. London. Politico’s. 1842750631.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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