Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Medicinas y Miedo
Eduardo García Gaspar
7 enero 2005
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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El caso puede ser grave y de consecuencias serias, si es que eso se vuelve un negocio de abogados litigantes, demandas millonarias y regulaciones gubernamentales excesivas.

Es el caso de Vioxx y poco más tarde de Celebrex y Aleve, medicinas que recientemente han entrado a la lista de las oportunidades de acción gubernamental y de litigio.

Lo que el caso pone sobre la mesa es, de una vez por todas, la realidad de que la vida no es perfecta, de que se cometen errores, de que hay riesgos que debemos aceptar, de que no es razonable suponer perfección ni exigirla.

Esas medicinas, se supone, pueden crear riesgos cardiovasculares, al mismo tiempo que remedian los males para los que fueron creados. Hay efectos colaterales y no parece haber un remedio a ese hecho.

Es un problema de decisiones y de quién las toma, el paciente y su doctor, o el gobierno. Para mí, la respuesta es clara. Las decisiones deben ser personales, del enfermo con el consejo de su médico, sin que haya intervención gubernamental y mucho menos negocios de demanda legal.

Las medicinas, sin duda, tienen enormes beneficios, que para muchos son cuestión de vida o muerte. La decisión de aceptar riesgos colaterales es del paciente, no de los gobiernos.

El asunto se complica por la ignorancia de la idea de riesgo relativo, muy ignorado en los medios y más aún en los gobernantes. Simplemente, este riesgo relativo se refiere a una comparación entre dos mediciones.

Supongamos que según un estudio el riesgo de complicaciones cardiovasculares es de 0.5 por millar, pero que un estudio posterior encuentra que ese riesgo es realmente de 1 por milar. Con extrema facilidad será difundida la idea de que el riesgo se duplicó, lo que es cierto, pero no se dirá que es aún así extremadamente bajo.

Mi punto es que el aceptar ese riesgo de 0.5 o de 1 por millar es una decisión del paciente, no de los burócratas.

Los datos de Vioxx que encontré revelan que el estudio que provocó el retiro de Vioxx indicaban que los riesgos colaterales eran de 15 por millar en el grupo experimental contra 7.5 por millar en el grupo que tomó placebo.

Usted dice si debía retirarse la medicina. No deben ser escasos los casos en los que Vioxx es indispensable para enfermos. ¿No serían ellos los más indicados para juzgar si aceptan el riesgo que es un poco más elevado de lo que se pensaba?

Pero sucede algo que no muchas veces ha sido mencionado: la tentación de las estadísticas para los gobernantes. Las estadísticas son tentaciones mayores para un político que la más provocativa de las rubias puesta desnuda en una cama. Entre ella y una estadística, el político siempre irá con la estadística, pues ella le da poder y el poder es el más grande afrodisiaco.

Cuando se diga, fuera de contexto, que una medicina en realidad tiene el doble de riesgo de efectos colaterales indeseables de lo que antes se pensaba, el político dejará a la rubia en el lecho y correrá a proponer las más descabelladas regulaciones, mostrando así su poder y su hiperactividad legislativa.

Ésa es la naturaleza del político. Y es su naturaleza porque tiene él una idea muy clara del resto de la humanidad, a la que ve formada por una serie de imbéciles incapaces de tomar decisiones y que, por eso, deben ser cuidados y protegidos. Para ellos, los ciudadanos somos niños, menores de edad que deben ser estar bajo la tutela del padre.

A esto se añaden otros dos factores que empeoran la situación: la oportunidad de demandas millonarias y la reducida difusión de información.

El lector perspicaz hará la observación que pueden existir medicinas de efectos colaterales realmente graves y citar el caso de Talidomina hace años. No estoy hablando de eso, sino de situaciones en las que existe una sobre reacción peligrosa que tiene ya un efecto colateral peor que el retiro de la medicina y que es el daño a los enfermos actuales.

Más, desde luego, el efecto general de obstaculizar el acceso de nuevas medicinas, sea por el tiempo añadido de investigación, sea por el costo de desarrollarlas. No, este mundo no es perfecto y el riesgo es parte de la vida. El manejo de esos riesgos es una cuestión netamente individual que no debe ser de los gobiernos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Medicinas y Miedo”
  1. Servando Dijo:

    Solo se puede asumir un riesgo cuando el medicamento en cuestión es imprecindible para brindar una oportunidad de vida. En el caso del Vioxx, es solo un analgésico, y la comercialización solo se debería dar si no hay otro más seguro; y ese no es el caso en este problema. Han pecado de Liviandad, porque hay muchas otras opciones que tienen años (y tambien algunos efectos colaterales, plenamente conocidos y aceptados). NOTA DEL EDITOR: el punto se mantiene, el de quién debe decidir con la información disponible, el burócrata que tienen sus propios intereses políticos, o el paciente que tienen sus intereses de salud propia.





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