Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No Más Subsidios Políticos
Eduardo García Gaspar
19 julio 2005
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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El jueves pasado, a eso del mediodía, fue reportada la aceptación formal de dos partidos políticos en México, uno llamado Nueva Alianza y el otro con el improbable nombre de Alternativa Socialdemócrata y Campesina.

Aunque, desde luego ya se han tenido protestas por causa del primero de ellos, vale la pena comentar el asunto en lo global comenzando por lo obvio. ¿Necesita este país más partidos políticos?

No lo creo. Entre dos muy importantes no pueden trabajar juntos y menos podrán hacerlo con un mayor número. Esta es una cuestión de sentido común y establece que dos personas pueden ponerse de acuerdo más fácil que tres o más.

La tendencia esa dificultar los acuerdos conforme se eleve el número de participantes. Nada complicado el asunto.

Pero hay otro punto. Los partidos en este país son subsidiados con dinero público y, todos los sabemos, las actividades subsidiadas son más numerosas de lo que serían en caso de no existir esa ayuda.

Los datos del IFE indican que el financiamiento público a once partidos en 2003 totalizó casi 5 mil millones de pesos. Los dos partidos mayores recibieron bastante más de mil millones cada uno y los tres más pequeños poco menos de 80 millones cada uno. No está mal el negocio.

Los subsidios tienen el problema de distorsionar la actividad creando más de lo que se necesita. Por ejemplo, si la educación no tiene costo para el estudiante, habrá más estudiantes de los que habría en caso contrario.

Con los partidos políticos, sucede lo mismo: se les dan dineros públicos y necesariamente habrá más de los que se fundarían en caso de que ellos tuvieran que financiarse a sí mismos. Tampoco es complicado el asunto.

Entonces, para 2006 México verá una competencia entre PAN, PRI, PRD, PT, PVEM, Convergencia, Nueva Alianza y el del improbable nombre.

De todos ellos, tres son los que cuentan. El resto viven de lo que los mexicanos les damos, indirectamente, por una decisión gubernamental.

Es decir, usted y yo estamos ayudando con nuestro dinero a partidos por los que jamás votaríamos. De esos dos nuevos partidos, el de Nueva Alianza tiene su origen en un sindicato, el de trabajadores de la educación, tradicionalmente ligado a fuerzas del PRI y en extremo politizado.

Es el grupo en el que se puede colocar la mayor responsabilidad de escaso nivel de calidad de la educación pública. Es natural que eso suceda, pues su preocupación es política y no educativa.

El de la Alternativa Socialdemócrata y Campesina no tiene un antecedente prometedor. Es la creación de Patricia Mercado, la que creó un partido llamado México Posible y que tuvo que desaparecer por no llegar al 2 por ciento de la votación nacional.

Pero no importa, según una nota de El Universal en lo que queda del año, cada partido va a recibir 16 millones para sobrevivir.

¿Qué van a hacer esos partidos en 2006? Dos cosas, el ridículo y gastar el dinero como les venga en gana.

No van a a aportar nada y producirán más dificultades democráticas, lo que puede hacer pensar en prohibir la creación de partidos políticos o limitar por ley su número. No, la ley no puede poner ese tipo de prohibiciones. Los ciudadanos son libres de realizar las actividades que quieran… y si quieren fundar un partido político, que lo hagan.

Pero lo que la autoridad sí debe hacer es dejar de subsidiarlos y que ellos vivan de sus propios recursos, que al fin es una medida de popularidad. Si un partido no puede recolectar dinero para sobrevivir eso quiere decir que no tiene la popularidad necesaria a la hora de las elecciones.

Esto es aún menos complicado de entender. La democracia mexicana está en proceso de nacimiento. El primer gran paso de una transición pacífica se dio y eso es un enorme suceso.

Cierto que los protagonistas de la transición son bastante mediocres, pero eso no obsta para reconocer que la transición fue extraordinaria. Sin embargo, aún queda un terreno por andar: estamos en medio de la transición, como en un puente colgante que se mueve para todos lados.

La idea que quiero dejar clara es simple: la abundancia de partidos políticos complica el cruce de ese puente y eso se debe a los subsidios. Es vital reducirlos para convertirlos en nada, en unos seis años cuando mucho.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “No Más Subsidios Políticos”
  1. Bernardo Loor Dijo:

    El número ideal de partidos políticos es el que determinada sociedad requiera. Realmente no importa el número, muchos o pocos, lo que importa es que un partido político, una vez constituido legalmente, siga fiel a la ideología según la cual se formó; y es que todos, sindicalistas, zapateros, deportistas tienen derecho a una ideología… El real problema es vivimos un estado de clientelismo político… En una democracia el costo de la existencia de los partidos políticos, el número que fuere, debe ser cubierto por el Estado, justamente para que sindicalistas, zapateros y deportistas puedan ejercer sus derechos políticos.





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