Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Participación Política
Eduardo García Gaspar
1 junio 2005
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


De mil maneras se oye el mismo reclamo: los ciudadanos deben participar en política. La petición es así, genérica y vaga, sin detalles ni pormenores. Y muchas personas se quedan, por esa razón, sin saber exactamente qué hacer. Incluso aunque quieran, no saben cómo.

El tema fue tratado en una de mis clases, ante la petición que hacía yo a los estudiantes para que ellos participaran en la política y dejaran de ser meros espectadores de decisiones que les afectaban profundamente su vida.

Uno de los alumnos, con irresistible candidez, hizo la temible pregunta, “¿qué específicamente tengo que hacer para participar? Necesito saber cosas concretas.”

Mi respuesta, en ese momento, no fue la adecuada y tiempo después quiero corregir mi error. Un sistema democrático, por necesidad lógica, requiere que los ciudadanos participen.

El ejemplo más obvio es el de la acción de votar, la que los mexicanos y supongo que muchos otros creen que es todo lo que deben hacer. Ya que el voto del ciudadano es sólo una parte de la democracia y no necesariamente la más importante, la participación del ciudadano debe ir más allá.

Lo que quiero hacer en esta segunda opinión es mencionar algunas acciones específicas de participación política.

La primera de esas acciones concretas es la de estar enterado de los sucesos políticos del país. Por tanto, el que no lee periódicos, escucha noticieros de radio o de televisión, es un ciudadano que no participa. Sin información es imposible participar. Nadie puede intervenir en el campo que desconoce.

No se trata de ser experto, pero sí de estar razonablemente enterado de lo esencial. La segunda que se me ocurre surge de la primera. Hay que estar enterado sí, pero esa información que conocemos debe ser interpretada por los ciudadanos de manera razonable. La palabra clave es “razonable”.

Es decir, con sentido común, lo que muchas veces equivale a alejarse de las interpretaciones de confabulaciones secretas que todo lo explican. La más importante de todas es la de tener un punto de vista bien pensado. Es decir, cada ciudadano debe pensar y decidir los más grandes valores que sostiene.

Eso en lo que cree con firmeza. Si no se tienen esos valores no se puede participar. Por ejemplo, si la persona cree que la libertad humana es el mayor de los valores, eso le hará sostener sin remedio ciertas posiciones políticas. Pero si cree que la libertad no importa, eso le hará tener otras posiciones.

Es una determinación de valores firmes que la persona está dispuesta a defender. Sin esas tres cosas, no creo que sea posible participar. Carecer de ellas es como el no entrenar para los atletas que sin estar preparados no podrán intervenir. Y si se cumple razonablemente con esas condiciones, entonces vienen acciones concretas de participación de muy variada naturaleza.

El ciudadano deberá hablar de política. No de chismes de políticos, sino de política, es decir, de las consecuencias de las decisiones de los gobernantes. ¿Qué pasará si se emite un nuevo impuesto? ¿Qué realmente ha pasado con los tratados de libre comercio? Cosas por el estilo. Con una condición importante.

Hay que hablar más de las ideas que de las personas, lo que mucho me temo es opuesto a lo que en México acontece. Igualmente puede escribirse a los periódicos y a los columnistas, expresando puntos de vista y razones sobre todo. Es necesario evitar ser muy extenso y, sobre todo, ser emocional. Los insultos como los halagos sirven de poco.

Es necesario usar la razón y tener argumentos. Y si escribe a los periódicos y a los noticieros, también puede escribir a los gobernantes. Hágalo con respeto y brevemente, aunque el gobernante sea aborrecible. El ciudadano, también, puede participar en reuniones políticas de discusión, yendo a conferencias y seminarios.

Escuchando puntos de vista diferentes y acostumbrándose a reconocer la variedad de opiniones… y no aceptando todo lo que oye. En fin, mi punto principal es simple. Cuando se pide que el ciudadano participe en la política de su país, se está pidiendo que esté informado, que piense y razone con lógica, pero también que esté dispuesto a escuchar a la otra posición.

Es decir, usar la razón. Porque cuando las posiciones son emocionales y excitables, esa participación lejos de ayudar, perjudica.

Post Scriptum

Ayn Rand trata magistralmente el tema de tener ideas antes que adoptar posiciones políticas. En AmaYi® existe un resumen de esta idea en El primer paso. Igualmente, debe aceptarse que se necesita por parte del ciudadano una mínima preparación económica, por ejemplo, la de saber el funcionamiento de las leyes de oferta y demanda.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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