Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pequeño o Grande
Eduardo García Gaspar
2 noviembre 2005
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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No hace mucho que leí una frase del ex-presidente norteamericano Gerald Ford. Dijo que “El gobierno que es lo suficientemente grande como para darnos todo, también es lo suficientemente grande como para quitarnos todo.”

Es una buena forma de resumir el debate de mayor actualidad que se tiene en buena cantidad de países y se refiere al tamaño del gobierno.

¿Lo queremos grande o pequeño? Para contestar razonablemente lo que más conviene es necesario primero, señalar que la idea de la democracia tuvo su origen no tanto en colocar el poder de elección de los gobernantes en todos los ciudadanos, como en establecer mecanismos para evitar abusos de poder de gobiernos excesivos.

La democracia es el mecanismo más conocido de freno al abuso del poder político. Tan simple como eso. Al menos en su nacimiento y de donde derivamos las idea de división del poder, las elecciones periódicas y la división federal. En otras palabras, la democracia se opone a gobiernos demasiado grandes, porque eso significaría que tendrían mucho poder y ello no es deseable.

Pero con el tiempo, la idea de la democracia fue cambiando y comenzó a aceptar a gobiernos más grandes.

Esos gobiernos más grandes fueron los socialistas, donde a pesar de existir democracia, empezaron a encargarse de otras funciones que antes no tenían. En su estado básico, un gobierno debía proteger a sus ciudadanos, en sus personas y bienes, de ataques de otros ciudadanos y del exterior.

Una especie de vigía que protegía a las personas, de quienes incumplían contratos, los robaban o dañaban.

Las funciones que se fueron añadiendo fueron la de la educación, la salud y cosas consideradas como necesarias para todos. Si antes era normal que un gobierno construyera una calle y dejara a los particulares las escuelas y hospitales, la cosa cambió y ahora es el gobierno quien debe ofrecer esos servicios.

El gobierno mexicano del siglo 20 nació así, grande, con la mentalidad que lo llevó a tener el IMSS, el ISSSTE, Pemex, CFE, educación pública, pensiones a burócratas y demás.

Al gobierno grande es a lo que estamos acostumbrados todos los que ahora vivimos en México. Nunca hemos vivido bajo un gobierno de concepción pequeña, del tipo que no tiene servicios de salud, ni de educación, ni el petróleo es suyo, ni produce electricidad.

Y ésa es la disyuntiva precisamente que tenemos en las elecciones de 2006: votar por el engrandecimiento del estado o votar por su redimensionamiento.

La decisión será de los ciudadanos dependiendo de sus elecciones electorales. Sabemos que el PRD tiene una plataforma que llama a una autoridad aún mayor, con más poder y más necesidad de recursos, para establecer un “estado de bienestar”. Es el tipo de estado que ha dado señales de irse empequeñeciendo en otros países, debido a sus altos costos y pocos resultados.

Del PAN no hay muchas evidencias al respecto, pero aunque en extremo tibio en su plataforma económica que lo hace un partido de centro, sabemos que no propone como principio ese engrandecimiento del aparato estatal. Del PRI es difícil saber qué posición tiene sobre el tema, pero todo lo que sabemos es que fue el creador del gobierno mexicano grande que tenemos ahora.

Por mi parte, prefiero los gobiernos pequeños, que abarcan poco y lo que hacen lo hacen bien. Estoy en contra de los gobiernos grandes que quieren hacer todo y terminan cometiendo fallas garrafales. Prefiero un gobierno pequeño, estable, que cobra bajos impuestos, que no me hace pasar por martirios burocráticos, pero sobre todo que no promete hacerme feliz.

Porque el gobierno que promete hacer feliz a sus ciudadanos resolviendo todos nuestros problemas, será un gobierno que acabará por hacernos infelices. Sus errores, sus costos, sus déficits, sus trámites serán como él, grandes, muy grandes.

La mejor regla en términos políticos es la de pensar pequeño y simple. Sea lo que sea, hay una realidad que mencioné: los ciudadanos mexicanos están acostumbrados a gobiernos grandes y ése es su marco mental.

No entienden en buena proporción la otra posibilidad y por esto es que, mucho me temo, las preferencias electorales se irán del lado de los candidatos que nunca hablen de empequeñecer al gobierno. Una idea poco comprensible aún para la mayoría.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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