Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Voto Extranjero
Eduardo García Gaspar
29 abril 2005
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El tema va y viene, apareciendo cíclicamente. Es el asunto del voto de los mexicanos en el extranjero, para poder hacer que ellos ejerzan el derecho que está en la constitución mexicana, el de poder votar y así influir en la selección de los gobernantes mexicanos.

Hasta donde llega mi información, aún no hay aprobación final del legislativo y se está pensando en usar la opción tradicional, la de enviar por correo los votos. Sin duda, una cosa es querer que voten y la otra hacerlo posible.

Eso costará bastante, por requerir una estructura que el lFE deberá pagar. Pero estos son temas de organización e implantación de sistemas y procesos, no muy relevantes frente al fondo del asunto de permitir votar a quien está en el extranjero.

Veamos primero el peso del voto extranjero. Entre legales e ilegales, las cifras que se presentan andan por los 10 a 12 millones de mexicanos. Y más o menos la mitad de ellos legales. Tomemos la cifra de 10 millones y supongamos que unos 7 tienen más de 18 años.

Esto representaría poco más del 10 por ciento de los votantes registrados en México, estimados para 2006. En 2003 estaban registrados unos 65 millones. Si la tasa de participación se mantiene igual para los que viven en México y para los que están en el extranjero, el peso de su influencia se mantiene a ese nivel de 10 por ciento. Un porcentaje nada despreciable y que influirá en las elecciones dependiendo de lo cerrada que sea la competencia.

Puede ser un conjunto de votos muy decisivos, pues una ventaja de 5 por ciento en los votos recibidos por cualquier candidato es sin duda una diferencia amplia y ganadora. Nos quedamos con la idea de que el voto de los mexicanos en el extranjero será una variable de influencia en los asuntos internos del país, algo con lo que me imagino exista un acuerdo general. Pero hay un problema que toda mente razonable sacará a la mesa.

¿Es algo lógico o no que quien resida en el extranjero afecte el destino del sitio en el que no vive? Es una pregunta natural y nada despreciable.

No es el caso de las personas mexicanas que, por ejemplo, estudian en alguna universidad y tienen pensado regresar a su país. Pero sí el es caso de los mexicanos que han decidido vivir en otro lugar, el que sea, y para las que el regresar al país es remoto.

Sí, pueden tener la nacionalidad mexicana y también tienen derecho a votar según las leyes… pero razonablemente se presenta una objeción sensata no prevista en esas leyes.

No sé qué hubieran hecho los griegos en sus ciudades, pero siendo ellos personas prudentes el pensamiento hubiera cruzado su mente y muchos de ellos se hubieran inclinado, me imagino, por decir no. Los que viven fuera por elección propia no tienen un interés justificable para influir en la selección de gobernantes de las tierras en las que no viven.

Quien está de paso por el extranjero, quien tiene un trabajo temporal, quien sí tiene a su familia en el país, es un grupo de personas en las que las elecciones tienen un impacto definitivo y claro. Su vida está en México. Por esto mismo pueden votar los extranjeros nacionalizados mexicanos que aquí residen.

No están en el mismo caso las personas que han establecido su residencia en el extranjero. Son unos 5 a 6 millones, quizá unos 4 en edad de votar. No son cantidades despreciables como influencia en la elección. El punto de fondo sigue siendo válido, pero las cifras amplían la importancia del tema.

Así sean 10 mil solamente, la discusión se mantiene. El asunto se complica por otra cuestión relacionada. Tenemos el caso de personas que viven en otro lugar, fuera de México, con un interés natural en los asuntos de su lugar de residencia.

Es decir, estas personas pueden sufrir de una falta de información acerca del país, por lo que resultaría su voto uno escasamente informado.

No es un asunto menor el que trato: el de personas que influyen en decisiones políticas del lugar en el que no residen y del que pueden tener una información escasa.

Neto, neto, esta actividad electoral me parece un ejemplo brillante de falta de prioridades en el poder legislativo. De todas las tareas que el país requiere con urgencia, la del hacer funcional el voto de los mexicanos en el extranjero debe estar entre las últimas primacías.

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El cuadro siguiente muestra datos del Instituto Federal Electoral en elecciones pasadas, con datos de abstencionismo.

Participación Ciudadana 1991-2003 (IFE)

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