Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ya Empezó la Revuelta
Leonardo Girondella Mora
29 julio 2006
Sección: POLITICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Una nota interior de Grupo Reforma, del 28 de julio, está marcando un punto de inflexión en el desarrollo de los acontecimientos mexicanos. La cabeza de la nota es la apropiada, “Apuestan a la movilización” —explica que las movilizaciones del PRD son prioridad de la estrategia para conseguir la presidencia de AMLO.

La lectura entre líneas es clara: tomar la presidencia por medio de las protestas de calle.

Con el antecedente de un mitin grande hace dos semanas —calculado en un millón de personas, aunque seguramente de una cuarta parte de esa cifra— ahora esperan reunir a dos millones en la ciudad de México, el domingo 30.

El reportaje dice que, “A pesar del caos registrado en la última movilización, AMLO marchará desde el Museo de Antropología hasta el Zócalo, custodiado por una valla de 4 mil personas. El PRD adelanta que la concentración del domingo se convertirá en un parteaguas como consecuencia del anuncio de acciones de resistencia civil radicalizadas”.

Este reportaje y los sucesos hasta este día, dan pie a algunas reflexiones.

• La palabra clave es esa última, “radicalizadas”, en un mitin en el que el ex candidato “revelará nuevas pruebas del supuesto fraude”. Los detalles reportados son ominosos:

“Para quienes no alcancen a entrar a Zócalo, serán colocadas nueve pantallas gigantes… contarán con 40 equipos distribuidos a lo largo de la ruta… se busca que estados como Morelos e Hidalgo puedan movilizar mil camiones cada uno… Guerrero y Michoacán un total de 3 mil unidades… calculan que el gasto -sin contar movilización y alimentos en los albergues- será de alrededor de 3 millones de pesos [sic]. El coordinador de campaña de AMLO, Jesús Ortega, sostuvo que será la movilización más grande de la historia de México”.

El mitin está dirigido a las autoridades mexicanas: “El Gobierno debe darse cuenta que la movilización va a continuar y que va a crecer y que más vale que encontremos una salida política…Tiene el elemento político de demostrar al Gobierno que la movilización no va a parar (…) se están sumando voluntades y no sólo de actores políticos”. Palabras de Jesús Ortega.

• Ya empezó el problema mexicano de nuevo. Otra vez. la lucha por el poder, igual que durante la Independencia. Igual que durante la Revolución. El PRD está comenzando otra etapa en la historia de México, la de otra revuelta violenta para conseguir el poder, cueste lo que cueste, por encima de la ley.

El pretexto utilizado es el del recuento de los votos, pero es sólo eso, un pretexto para justificar movilizaciones violentas: bloqueos de calles, de edificios, de empresas y comercios, para radicalizarlas hasta vencer a la autoridad y tomarla en sus manos — deplorable, pero real y necesario de reconocer. La opción legal de instituciones no existe para ese partido.

• Pero en la comparación de las revueltas mexicanas, se tiene que la Independencia y la Revolución fueron contra un gobierno autoritario —ahora es una fuerza autoritaria la que va en contra de un gobierno democrático.

• Si el TRIFE decide no hacer el recuento, las movilizaciones crecerán hasta violentar a la autoridad, con invasiones y tomas de instalaciones —por ejemplo el aeropuerto de la capital, que es de dominio federal. Si hace el recuento, eso se tomará como una victoria de las movilizaciones y también habrá más —celebrando esa victoria.

Si el recuento, muestra la derrota del PRD, las movilizaciones seguirán como protestas —y si acaso el recuento le diese la victoria a AMLO, los mítines de celebración serán dirigidos en contra de los considerados culpables del fraude. Es un callejón sin salida, en todas las opciones se presenta el incremento de la violencia política callejera  que termina en la toma del poder por parte del PRD y su actual candidato.

• Las argumentaciones razonables con bases legales están siendo dejadas atrás —otro callejón sin salida que muestra la postura de fe que sostiene que la elección fue un fraude como dogma incontestable. La salida legal e institucional no podrá ser aceptada por quienes tienen ese axioma.

• La estrategia del PRD, como se reporta, es primordialmente la de tomar las calles —las de la capital, donde cuentan con el apoyo del gobierno local.

La forma de la toma de calles sigue el modelo de la toma de poder: una minoría muy organizada al servicio incondicional de la cabeza del movimiento y que hace apariciones en las instituciones que considera enemigas —la bolsa de valores, algunos bancos, empresas calificadas de cómplices. La toma de las calles de la capital es el primer paso en la toma del poder federal —su objetivo es presionar a la autoridad para hacer la voluntad del PRD y su candidato.

• Ninguna evidencia será válida para probar lo opuesto de lo que sostiene el que toma las calles —ninguna, por real y válida que sea. Como dije, ya no es una cuestión de diálogo, sino  de fe en una creencia tomada como absoluta, la elección fue fraudulenta. Contra eso, no hay otra salida posible que la toma del poder por parte de quien se siente atacado —la palabra clave es “sentir”, como dijo AMLO al declarar que se siente presidente.

• Se ha incrementado la retórica clasista, otra calle sin salida, que únicamente puede terminar con la victoria de uno de los bandos —el marco mental heredado del marxismo es aquí llevado a su consecuencia lógica, la de la victoria de unos sobre otros, sin posibilidad de arreglos.

• La debilidad de las autoridades mexicanas, para la aplicación de la ley a las manifestaciones callejeras —quizá derivada del complejo del 68— da una carta blanca a la toma de calles e instalaciones. Las marchas son vistas como parte de la libertad de expresión, así sean violaciones de la constitución misma —y las acciones de la fuerza pública, la más suave de ellas será vista como represión autoritaria.

Es la situación de asimetría de tratos —por ejemplo, el jefe de gobierno del DF, que es del PRD, puede apoyar a su partido, pero si Fox dice cualquier cosa que puede ser indirectamente interpretada como apoyo a su partido, eso es traición.

Lo que se puede interpretar de los sucesos actuales es que se camina hacia el fondo del cul de sac, hacia un enfrentamiento serio entre las autoridades y los tomadores de calles —saberlo es bueno, mejor que ignorarlo, para poder evitarlo.

Cuando hay un callejón sin salida, la única manera de corregir el camino es dar vuelta 180 grados —una tarea no fácil en estos momentos. Son momentos en los que los ciudadanos son escasamente poderosos y las soluciones se dan en las decisiones de la gente directamente involucrada en las acciones: las cabezas del PRD y de los demás partidos, más las cabezas de los gobiernos estatales y federales.

ACTUALIZACION

• La Jornada reportó por la tarde del 21 de agosto

“Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Por el Bien de Todos, en declaraciones al diario británico The Financial Times, señaló que llevará hasta sus últimas consecuencias su movimiento de “resistencia civil” en sus esfuerzos para defender la democracia.”Los cambios más importantes en México nunca han venido a través de la política convencional sino más bien de las calles”, indicó. Al ser cuestionado si había un peligro de que la gente lo califique de revolucionario, contestó: “México necesita una revolución”.”

La nota viene del Financial Times, cuyo texto original dice (cuarto párrafo), ““The most important changes in Mexico have never come about through conventional politics but rather from the streets,” he told the FT in a rare interview. Asked whether there was a danger that people would brand him a revolutionary, he replied: “Mexico needs a revolution.””


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