Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Foro de Monterrey
Eduardo García Gaspar
29 octubre 2007
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


En Monterrey, México, se realiza ahora mismo un evento que es parte de la agenda de caprichos del gobernador de Nuevo León. Es el Foro Universal de las Culturas y cuyo costo es desconocido con exactitud. Hace poco se dijo que el reporte de gastos se ha retrasado. Por ejemplo, no se conoce el costo de la inauguración, y sobre el costo total hay desacuerdos.

Las cifras más altas mencionan hasta 5 mil millones de pesos mexicanos y las más bajas, menos de mil. Se habla de tener patrocinios de hasta 150 millones y ventas de boletos y artículos promocionales de unos 40 millones y menos incluso. Nada de esto es novedad. Sí, se desconocen las cifras exactas, pero el resultado era predecible. Este foro, igual que el Domo del Milenio en Londres, tienen dos cosas en común: son fracasos y están manejados por el gobierno… uno va con lo otro.

Podría dedicar esta columna a hablar mal del foro en Monterrey, pero ya hay demasiados comentarios al respecto. Lo mejor es dedicar el espacio a una idea específica: los gobiernos no tienen capacidad para realizar proyectos comerciales. Desperdician tiempo y recursos en proyectos que fracasan consistentemente. Piense usted en el Concorde y las ventas que tuvo: cero aviones excepto los vendidos obligadamente a las líneas estatales inglesa y francesa.

No tengo la menor duda de que las intenciones de los gobiernos al realizar esos proyectos son buenas, muy buenas, pero eso no basta. Con admirables objetivos los gobiernos realizan actividades para las que no están preparados y terminan por convertirse en fracasos financieros. Lo que sea que logren significa un costo enorme y cuestionable por el costo de oportunidad que representan.

Esos proyectos suelen hacer uso de argumentos intangibles, como el prestigio nacional, su proyección internacional y otros que no son fácilmente medibles. En el caso del foro se ha hablado, por ejemplo, de convertir a la ciudad en una de importancia internacional y llevarla a la era del conocimiento. Objetivos de ese tipo son tan amplios y vagos que no admiten parámetros que midan sus logros.

A los proyectos gubernamentales suele sobrarles optimismo. Las cifras de costos son asombrosamente bajas y los estimados de ingresos irrealmente altos. Un proyecto calculado de esa manera tendrá ajustes posteriores. No será sorpresa que los costos se dupliquen al menos y que los ingresos se vuelvan la mitad de lo calculado y menos. Uno de los reportes del foro calculaba ventas de artículos promocionales en 5 millones de pesos, una cifra ridícula.

El asunto se complica por otra razón. Los registros de costos del proyecto son confusos y múltiples. Las diferentes partidas contables pueden volverse un laberinto que impida conocer el costo real del proyecto. Cada persona reportará una cifra diferente. Los gobernantes hablarán de costos reducidos mientras los reportes de los medios mencionarán cifras enormes.

Cuando un proyecto comercial es manejado por un gobierno, no existe ni presión para considerar a los mercados, ni percepción de riesgo de capital. El burócrata no arriesga dinero propio, sino de los contribuyentes y estos no pueden reclamar sin costo para ellos. Y, peor aún, los burócratas no saben de mercados y suponen que ellos pueden ser manejados a su voluntad.

Las organizaciones y estructuras administrativas creadas por los gobiernos son complejas y están llenas de vericuetos políticos que hacen de lado las consideraciones de rentabilidad para poner atención en el prestigio político del gobierno mismo. Quienes son puestos en las posiciones de mando suelen ser administradores ineptos o si no lo son, están atados por aprobaciones de políticos.

Que el foro sea un éxito sería una sorpresa, igual a la de tener éxito en Pemex o en alguna otra aventura gubernamental. Los gobiernos tienen funciones demasiado importantes para descuidarlas con otras ocupaciones en las que carecen de preparación e incentivos. Por sistema y diseño, los gobernantes no pueden ni deben realizar ese tipo de proyectos. El dinero que a ello dediquen podría usarse mejor en otras acciones de real provecho.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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