Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Variable Olvidada
Eduardo García Gaspar
23 enero 2007
Sección: ESCUELAS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El problema es grave, se encuentra en un terreno vital, las soluciones no se implantan y se ignora un factor esencial. La educación influye en la creación de capital humano, la variable mayor de la prosperidad. México tiene aquí un problema cualitativo de consideración y eso impedirá el crecimiento. Eso lo sabemos de sobra.

Cuantitativamente, la educación mexicana básica está dada por el gobierno en un 90 por ciento y cubre a prácticamente la mayoría de los niños. El problema es que la calidad de la educación pública es pésima y crea personas con escasas capacidades, lo que es un obstáculo enorme para crecer.

Las soluciones propuestas son razonables: descentralización de escuelas, libertades de selección de escuela, apoyos focalizados a gente en pobreza extrema, estímulos a profesores de buen desempeño, responsabilidad financiera a cada escuela.

La esencia del problema está representada en los bajos resultados de las habilidades de los alumnos mexicanos: los de escuelas públicas obtienen resultados que son la mitad de los de alumnos de escuelas privadas mexicanas y estos últimos están por debajo del promedio de países adelantados.

Hay por tanto dos brechas, la de los estudiantes mexicanos totales en comparación a otros países, y la interna, en la que los alumnos de escuelas privadas superan por mucho a los de escuelas públicas.

Es un problema gigante y no posible de solucionar de corto plazo. Además ha ignorado consistentemente al otro lado de la ecuación, al estudiante. Conocemos el problema, sabemos las soluciones, no las implantamos y ponemos de lado al estudiante. Para demostrar esto último: se sabe que la educación básica es la que más impacta al crecimiento y sin embargo cantidad de recursos se destinan a subsidiar a la educación superior.

Los estudiantes de profesional son en general los que más ingresos tendrán y a esos se subsidia. No tiene sentido. Además, eso crea abundancia de profesionistas, posiblemente en las áreas menos necesitadas. Los recursos deberían irse casi totalmente a la educación básica. Pero hay otra cosa, la capacidad de los estudiantes. Hablo de la inteligencia.

Seamos realistas. Si tomamos al IQ o coeficiente de inteligencia, sabemos que la mitad de los estudiantes están por debajo del promedio (si todos son admitidos en la escuela). La otra mitad obviamente está por encima. Los estudiantes tendrán un desempeño altamente influido por su inteligencia.

Si el alumno está por encima del promedio, las mejoras en el sistema educativo deberán producir un buen resultado en su desempeño. Si el alumno está por debajo del promedio, también habrá una mejora, pero su “techo” de desempeño será menor. Ambos estudiantes mejorarán con las reformas al sistema educativo, pero su desempeño individual será muy diferente.

El alumno con mayor inteligencia será superior: aprenderá más, con mayor velocidad, cosas más complejas y abstractas; será capaz de razonamientos complicados y de encontrar falacias de pensamientos.

El de menor inteligencia no tendrá esas habilidades en la misma proporción. No creo que eso pueda cambiarse. Así somos los humanos y reconocerlo es parte de la solución del problema educativo.

Una de las consecuencias de esa realidad podría darse en la educación superior. Si en ella entran personas con niveles de inteligencia inferiores al requerido habrá daños: bajará la calidad educativa de las clases, saldrán graduadas personas sin la preparación requerida, existirá frustración entre los graduados. Si la educación superior está diseñada para un mínimo absoluto de inteligencia, entonces tenemos el problema más definido.

¿Qué hacer con los de inteligencia no superior? Aclaro que no se trata de tontos, ni de atrasados, sino de gente que sencillamente no puede entrar a áreas muy complejas de conocimiento.

La contestación puede estar en la educación vocacional y la de alta calificación de trabajos: técnicos especializados, artesanos calificados, en profesiones cuya preparación no supone los altos vuelos de una educación superior, pero que requiere los altos vuelos de la preparación especializada.

En fin, lo que quise decir es que en las mejoras a la calidad de educación debe reconsiderarse el énfasis exagerado en la educación universitaria, la que recibe muchos recursos y da entrada a demasiados alumnos.


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